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El debate de la vacunación obligatoria

Me gusta / No me gusta: la vacunación obligatoria

La UE plantea la inmunización para todo el continente ante el empeoramiento de los indicadores epidemiológicos, pero ¿es esta una medida acertada?

María Jesús Cañizares / Gerard Mateo
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La vacunación obligatoria, por María Jesús Cañizares
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La vacunación obligatoria, por María Jesús Cañizares

A estas alturas sobra decir que la pandemia que seguimos sufriendo no tiene precedentes, es mundial y, lejos de remitir, da lugar a mutaciones muy graves. Ante esta situación que, hay que recordar, es de emergencia, la vacunación obligatoria se vuelve necesaria. La Unión Europea se abre a debatirlo, y es acertado. En países como Austria y Grecia ya es obligatorio y en Alemania se estudia cómo hacerlo. En Estados Unidos, hay territorios donde ya es imperativo bajo amenaza de multa. Y Costa Rica fue el primer país en hacer obligatoria la vacunación en menores.

 

Por lo tanto, los países se están adaptando a una nueva situación. Quienes alegan que en España las vacunas nunca han sido obligatorias, obvian que no hay comparación posible y que sí ha habido casos en los que se ha impuesto. En 2011, un juez ordenó administrar la vacuna triple vírica en una zona de Granada al detectarse que muchos niños no habían sido vacunados.

 

Vivimos todavía bajo una crisis de salud pública donde los derechos colectivos están por encima de la libertad individual. La pandemia no remite y, afortunadamente, la vacuna es el instrumento más eficaz o, cuando menos, el que permite reducir la virulencia del virus. Si hemos aceptado confinamientos y restricciones es precisamente con base en ese interés colectivo.

La vacunación obligatoria, por Gerard Mateo
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La vacunación obligatoria, por Gerard Mateo

La propuesta de que la vacuna sea obligatoria​ en la Unión Europea es otra de las controversias en la lucha contra la pandemia. Primero, porque es una medida local, dentro del ámbito europeo, algo que no solucionaría el problema global, y apenas serviría para ganar algo de tiempo. Además, ya se sabe que cualquier decisión de este tipo causa, por lo general, rechazo, por lo que parece más inteligente actuar como lo están haciendo las autoridades sanitarias españolas, desde el convencimiento de que la inmunización es la mejor manera de acabar con esta pesadilla y regresar a la normalidad.

 

Tampoco hay que olvidar que cada caso es un mundo, y no se puede poner al mismo nivel a toda la población, aunque cada vez nos parezcamos más unos y otros y repitamos comportamientos. Asimismo, no tiene mucho sentido reforzar las fronteras en un planeta globalizado como es el de nuestros días. Está muy bien proteger a los tuyos, pero ¿prohibiremos la entrada en la UE a visitantes y empresarios de Asia y América, las grandes potencias, si no están vacunados? Sería un duro golpe para, por ejemplo, el sector turístico, capital para España. O, al revés, ¿permitiremos que entren millones de personas sin vacunar mientras se obliga a los de aquí? Una medida injusta donde las haya.