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Cartel de PACMA contra el maltrato animal para San Antón / TWITTER

Más animalistas y más animales

La mayor sensibilidad contra el maltrato y menor consumo de carne choca con la España líder mundial en cría de cerdos y establo de Europa

19.01.2019 00:00 h.
6 min

El Partido Animalista (PACMA) ha duplicado silenciosamente sus votos en las elecciones de Andalucía y rozó un diputado en Cádiz. En las últimas generales obtuvo 60.000 más que en las anteriores (283.845). Tantos como el PNV y más que Bildu y Coalición Canaria, aunque la ley D’hont le impide tener un solo asiento en el Congreso de los Diputados. Los datos son fiel reflejo de una sensibilidad social creciente por el bienestar animal, mientras España se ha convertido en líder mundial en cría de cerdos y establo de Europa.

En un reciente Eurobarómetro, el 94% de los españoles considera "muy importante" o "importante" proteger el bienestar de los animales de granja, y un 86% aumentar el de las mascotas, pese a que en los últimos años se han endurecido en el Código Penal las condenas por maltrato.

Algunos prescriptores de opinión aseguran que ha llegado la hora del desembarco del animalismo en las instituciones españolas. Cuentan con el apoyo de famosos y comunicadores como Dani Rovira, Julia Otero o Rosa Montero. Sus protestas contra la tauromaquia, con carteles y vídeos efectistas de toros vomitando sangre, se han extendido a macrogranjas donde el bienestar y el sacrificio de sus inquilinos deja que desear. Y a animales como la perra Sota, abatida a tiros en Barcelona por la Guardia Urbana. 

Una imagen de la perra Sota / EFE

Una imagen de la perra Sota / EFE

Cabaña disparatada

La llamada ganadería industrial engorda de manera constante, según datos oficiales, más de 62 millones de cabezas (30 de cerdos, 16 de ovejas, 6 de terneros y otras tantas de conejos) y 760 millones de aves. Otro dato comparativo: en España nacen 20 veces más cerdos que personas.

“El crecimiento ha sido espectacular, disparatado”, asegura un portavoz de Amigos de la Tierra. La organización ecologista denuncia una carrera imparable por producir carne barata o low cost y fomentar un consumo exacerbado, lo que acelera el cambio climático. 

No están solos al describir una burbuja en la producción de porcino, con miles de cerdos hacinados en naves, “una especie de campos de concentración para animales”, con miras a la exportación.

Jamones al mundo

El Consorcio del Jamón Serrano Español (del que forman parte 29 marcas como Noel, Argal o El Pozo) certifica que durante 2017 se exportaron oficialmente 44.078,38 toneladas, un 8% más que en 2016 y más de un 30% que hace 15 años.

El boom productivo coincide con una caída del consumo de carne y un aumento del veganismo. La ingesta de carne roja se ha reducido en una tercera parte en los últimos años, según el Observatorio Nestlé de Hábitos Nutricionales y Estilo de Vida.

Cerdos en una granja / EFE

Cerdos en una granja / EFE

"Producimos el 450% de la carne que consumimos. Habría suficiente para alimentar a 211 millones de personas", asegura Fernando García, de Justicia Alimentaria

Degüellos medievales

Etólogos y otros expertos sostienen que la creciente preocupación sobre el estado de los animales en las granjas está cambiando nuestros hábitos alimenticios. Piden cambios legales no solo para acabar con los 5.000 toros que mueren desangrados en los ruedos, sino también con cruentos degüellos medievales sin aturdimiento previo en los mataderos.

La vigente ley de bienestar animal, promulgada por el ejecutivo de Zapatero, con presiones de CiU y ERC, permite excepciones en los sacrificios por creencias religiosas a musulmanes y judíos. En Cataluña, según los animalistas, se matan más reses por el llamado rito Halal, sin descargas anestesiadoras y mirando a la Meca, que por la forma habitual, pese a que apenas el 2,5% de la población no se confiesa católica. 

Sacrificio de un cordero en un rito religioso / PACMA

Sacrificio de un cordero en un rito religioso / PACMA

Castraciones y especismo

A la cabeza de las críticas de los animalistas figuran animaladas como la tortura para obtener el foie y la castración de un tercio de los lechones a la semana de nacer sin anestesia ni analgesia para evitar que a los seis meses el olor hormonal se traspase a la carne. Se suman el corte del pico a las aves y el descarte con eliminación de los machos en las granjas de gallinas ponedoras “por aplastamiento o triturados vivos”, denuncia PACMA.

Las jaulas en las que viven los animales han aumentado de tamaño un 35% desde 2004 y se han mejorado sus condiciones en los últimos años. Pero los defensores y amantes de los animales en general, que este fin de semana festejan a San Antón, consideran insuficientes los cambios. Parece que ha llegado la hora de la lucha contra el “especismo”, término recién acuñado por la RAE para definir la “discriminación de los animales por considerarlos especies inferiores”. Veremos.

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