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Diego Armando Maradona, rodeado de aficionados cuando el astro argentino estaba en activo / FP

Prensa, whisky y un cojo: así fue el paso de Maradona por la noche de Barcelona

Amigos del malogrado astro argentino y directivos del ocio revelan cómo 'El Pelusa' abrazó el atardecer catalán: "Salía cada día, hubiera partido o no, y solo bebía destilados"

8 min

Habla un amigo de Diego Armando Maradona. El astro argentino falleció ayer miércoles, 25 de noviembre de 2020, escribiendo una página triste más del ejercicio en curso. Su óbito sacudió al mundo del fútbol, también al de los negocios, pero tampoco menor es el impacto de la noticia sobre la industria de la noche, sector que el futbolista frecuentó.

"Llegó a Barcelona en el 82. Lo trajo [Josep Lluís] Núñez --expresidente del FC Barcelona, que falleció en 2018--. En aquel momento ya era, además de jugador del Barça, una leyenda viva del fútbol. Una persona de fama mundial. Ello no le impedía salir cada noche, exprimiendo al máximo cada hora del atardecer condal" ha explicado esta voz, que prefiere permanecer anónima.

El lugar: el 'No' de Aribau; la bebida: whisky

Las dos temporadas que la estrella del fútbol pasó por el club azulgrana fueron tiempo suficiente para que éste encontrara su templo para alternar. "La Discoteca No, situada entonces en la calle Aribau con Travessera de Gràcia. Aribau 242, donde hoy opera Barroko's. Allí, a un reservado, venía Maradona cada noche", ha explicado el mismo directivo. El garito era de Mateo Muñoz, el propietario del antiguo Pierrot de la avenida Meridiana, y que después montaría Music Palace en Cornellà y Quizás en L'Hospitalet de Llobregat. Un lugar de "sofás y tercipelo, con mucho famoseo. Con clase".

"Diego llegaba con Jorge Cyterszpiler, su primer representante y amigo --desaparecido en 2017 de un suicidio-- y créeme que saltaba a la vista. Porque Cyterszpiler o tenía una deformidad o le faltaba un pie. Cojeaba de forma visible. Llegaban ellos dos, Diego y Jorge, con dos o tres más. Se les guiaba al reservado y allí daban cuenta de sus tragos", rememora. ¿Qué bebían? "Indudablemente whisky. Siempre whisky".

"¿Qué hacen aquí? Mañana hay 'entreno'"

El vecino de Barcelona exprime su memoria para detallar que Diego Maradona y su entorno "no generaban problema alguno, bebían, charlaban y se iban, tarde, eso sí". Ni incidentes ni broncas ni escándalos. ¿Ligaban? "No. No estaban para eso". Dos detalles saltaban a la vista. "Su entorno. Ya se veía que él era un jovencito con demasiado dinero y poca experiencia en la vida. Los que iban con él por las copas y lo demás, no eran sanos. No eran gente sana, y él era una cáscara de nuez en unos rápidos", relatan.

Y dos. "Diego era una estrella mundial y lo tenías allí, bebiendo con sus amigos. Noche tras noche tras noche. Y no es que fuera un día porque era el cumpleaños de alguien. Es que venían cada atardecer", apostilla. ¿A qué hora se acababa la fiesta para El Pelusa? "La sala cerraba a las 4:30 horas de la madrugada. Y algunos nos preguntábamos qué hacen aquí, si mañana hay entreno del Barça Donde iban después, si se marchaban a casa o acudían a algún otro lugar, eso no lo sé", cuenta.

En el Up&Down, detrás del disyóquei

Quien sí sabe qué hacían Diego, Jorge Cyterszpiler y su grupo de amigos, "normalmente argentinos", tras salir del coqueto No de Aribau es una conocida representante del mundo de la noche. "Los tenías en Up&Down, que acababa de abrir en ocasión del Mundial de Fútbol España 1982. Se colocaban detrás del disyóquei y allí bebían y montaban su fiesta. Sin molestar a nadie y sin ser molestados", precisa.

Quien velaba para que a Diego Maradona nadie le importunara pese a ser un mito viviente era Emilio Salazar de León. El exmaître de la discoteca barcelonesa, sita en los aledaños del Camp Nou en la avenida Gregorio Marañón, se encargaba de alejar a los pesados. "Pero es que Emilio no tenía excesivo trabajo. Up&Down --clausurado por el ayuntamiento en 2018-- era lugar habitual de encuentro del famoseo. Y entre estos futbolistas y periodistas deportivos", detalla la ejecutiva.

"Allí no había rivalidades"

En efecto, en la boîte de noche operada por Casimiro Domínguez --era propiedad de Catalana Occidente--, y que antes pasó por las manos de Carlos García y Oriol Regàs, acogía sin distinción a los jugadores azulgrana amantes de abrazar los amaneceres, pero también a los del Real Club Deportivo Espanyol. "No había rivalidades. Se juntaban culés y pericos a tomar sus copas. Había incluso periodistas deportivos que tenían carné de prensa de la sala para juntarse con ellos".

"Estamos hablando de unos años muy diferentes a lo actual. No había móviles, y las fiestas nocturnas que se pegaban los jugadores del Barça serían impensables ahora". Al menos públicamente y antes de un entrenamiento. "Tienes a otros jugadores que, como Diego, también lo han dado todo en las pistas de baile de Barcelona. El primero en el que pienso es Neymar Júnior", deslizan el directivo que lo conoció en la No de Aribau.

"Salía hasta en las revistas de la noche"

Maradona pisó mucho la Discoteca No y Up&Down, que en aquel momento era la referencia de la noche barcelonesa antes de que los neones de Rivelino's echara a andar a mediados de los 80. "Llegó a salir en las revistas de la discoteca", explican quienes conocieron aquellos tiempos.

¿Una estrella mundial posando en el magazín de un club nocturno? "Pues claro. Piensa que en aquella época venía mucho también Richard Gere, o acudían sin ser molestados los invitados al programa de Àngel Casas de TVE, que eran actores famosos de Hollywood. Era otra época. Eran los 80", sentencia.