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Uno de los acusados por la agresión sexual mútiple en Sabadell en 2019 a su llegada a la Audiencia de Barcelona / MARTA PÉREZ ( EFE)

El juicio de la ‘manada’ de Sabadell reabre el debate del consentimiento

La defensa se agarra al "no chillar" y al ADN para negar la violación y mantiene ante el juez que "no queda clara la coacción"

6 min

"Nadie le tapó la boca para que no pudiese chillar". Esto, el consentimiento, ha sido el argumento de defensa de M.A., uno de los cuatro acusados por la agresión sexual múltiple a una joven en 2019 en Sabadell. La letrada del considerado por fiscalía como presunto autor material de la violación múltiple ha señalado este miércoles ante la Audiencia de Barcelona que "la declaración de la víctima no puede servir como prueba condenatoria" y que los restos biológicos de su cliente, el ADN, encontrados en la ropa de ella, no demuestran que el sexo no fuese consentido.

El propio procesado ha asegurado ante la sala que las relaciones fueron "consentidas". Un relato que ha desmontado el representante del ministerio público, Eduardo Guitérrez, al recordar que tan pronto la joven pudo zafarse de uno de sus agresores, el que la sacó de la nave donde la habían llevado el 3 de febrero de aquel año, pidió ayuda a un matrimonio que salía de su garaje en coche. Fue entonces cuando esta se montó en el vehículo y manifestó a ambos: "Cinco moros me han violado" --según indicó la propia pareja en sede judicial--.

El consentimiento: arma de la defensa

De allí la trasladaron hasta una comisaría y los agentes, a su vez, la llevaron al Hospital Parc Taulí, donde la examinaron. Dos de las profesionales que lo hicieron han corroborado en sede judicial que las lesiones que presentaba la joven eran compatibles con una agresión sexual. Extremo que ha ignorado la defensa de M.A., cuyo alegato se ha centrado en el consentimiento.

"No ha quedado claro que hubiese coacción" o "¿cómo pudo entender [mi cliente] que ella no quería ir a la nave? Accedió por su propia voluntad", ha insistido la abogada, quien ha defendido que la joven se pudo acostar con el acusado por voluntad propia, para así justificar los restos biológicos de este en las prendas de ella.

Declaración de los acusados de la 'manada' de Sabadell durante el juicio / CG (WEBEX-TJSC)
Declaración de los acusados de la 'manada' de Sabadell durante el juicio / CG (WEBEX-TJSC)

"Imprecisiones" en el relato de la víctima

Otro de los argumentos de la letrada para tratar de desmontar el relato de la víctima ha sido la "tecnificación" de su testimonio, así como también "algunas imprecisiones", en las ruedas de reconocimiento. Unas lagunas a las que acostumbran a agarrarse las defensas obviando así que la memoria traumática, tal y como señalan los psicólogos, bloquea recuerdos como forma de autoprotección.

Lo mismo han hecho los otros tres abogados defensores, cuyos clientes están acusados de cooperadores necesarios en la agresión sexual. De ellos, dos han asegurado que no se encontraban allí a la hora en que se produjeron las tres violaciones, mientras el restante indicó que se encontraba con su novia en otro domicilio. Los cuatro letrados han pedido la libre absolución de sus representados, mientras el ministerio público ha mantenido su petición de penas de entre 37 y 41 años de prisión para los acusados --igual que la acusación particular--.

"La violó mi hermano"

En su turno a la última palabra, uno de los acusados ha señalado que no fue él sino su hermano quién agredió a la víctima. Además, ha indicado que la policía no lo detuvo en la calle sino que, tras saber lo sucedido, se presentó "de forma voluntaria" en comisaría.

Según el relato del procesado, durante la rueda de reconocimiento en el juzgado de instrucción de Sabadell, la joven le señaló a él como presunto agresor y no a su familiar, que también formó parte de la misma. "Me hermano había violado a la chica, pero no lo reconoció", ha indicado a la sala.

Dormir en la nave

De los otros tres procesados, M.A. ha reiterado que es inocente, igual que un tercero, señalado como presunto cooperador necesario, quien ha indicado que, de haber sabido que se estaba cometiendo una agresión sexual en la nave, nunca se hubiese "quedado a dormir" allí. El cuarto ha declinado hacer uso de su turno a la última palabra. El juicio ha quedado visto para sentencia.