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Maltrato policial: tan culpable el que pega como el que no lo evita

Una sentencia del Supremo califica de vergonzosa la actitud complaciente y pasiva de unos agentes de la Policía Local de Palma que permitieron la agresión a un detenido

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“Es tan culpable el policía que pega a un detenido, que abusa de su poder y que lo menosprecia, como aquel agente que, con su actitud pasiva y cómplice, no lo impide o, incluso, trata de disimular la agresión”.

El Tribunal Supremo ha ratificado una sentencia de la Audiencia de Palma de Mallorca que condenó a penas de entre 1 a 3 años a cuatro policías locales por pegar a un detenido que, esposado en los calabozos, les insultó.

“Los golpes que recibe el detenido encierran una clara connotación despectiva y vejatoria que degrada a la víctima, que se ve tratada como un desecho”. Las imágenes que incorpora este medio son elocuentes respecto a la brutalidad de las agresiones (dos patadas, un manotazo y varios golpes)” que sufre el detenido, un hombre ebrio y que, esposado, había propinado varios insultos a los agentes que le custodiaban.

Quien calla otorga

La sentencia, sin embargo, es contundente no sólo sobre la pena al agente que agredió directamente al detenido, sino sobre aquellos otros que lo contemplaron impávidos y complacientes sin hacer nada. Según el tribunal, “uno de esos otros agentes no reaccionó ante la agresión que presenció imperturbable y con una tácita connivencia que queda demostrada por la acción de apartar la cámara de videovigilancia para evitar que se perpetuase la escena”. El Supremo añade escandalizado: “¡Tuvo capacidad y tiempo para hacer eso, pero no para abortar la agresión”.

El Supremo le condena a un año y medio de cárcel, como al resto de policías que no hicieron nada para evitar la agresión.