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Una agente de la Guardia Civil durante la operación que ha terminado con la desarticulación de una mafia que traficaba con coches con certificados falsos desde Asia / GUARDIA CIVIL

Desarticulada una mafia que traficaba con coches con certificados falsos desde Asia

Una ITV de Barcelona les facilitaba las tarjetas de inspección técnica necesarias para la matriculación, que no se correspondían con los datos reales de los vehículos

4 min

La Guardia Civil ha desarticulado en Barcelona una red que importaba coches de Asia y los matriculaba en España con certificados falsos. En total, el instituto armado se ha incautado de 22 vehículos y ha detenido a dos personas mientras que otras 11 continúan bajo investigación, uno de ellos el empleado de una ITV.

De hecho, la banda contaba con la colaboración de una ITV de Cataluña que, sin comprobar los datos que figuraban en los certificados de conformidad, les facilitaba la tarjeta de inspección técnica previa a la matriculación.

Certificados falsos

En esta operación, bautizada como Exemplum, los agentes de la Guardia Civil han detenido a dos personas y continúan investigando a 11 más como presuntas autoras de un delito de falsedad documental, de estafa y contra el mercado y los consumidores.

La operación se inició después de que el instituto armado recibiera informaciones sobre una empresa de Barcelona que estaba importando del mercado asiático coches que llevaban certificados que no coincidían con los datos del propio vehículo. En concreto, la contraseña de homologación que aparecía en la documentación no se adecuaba a la marca, modelo y tipo de vehículo, ni pertenecía al fabricante que supuestamente lo emitía.

Necesitaban otra licencia

En concreto, lo certificados acreditaban que los vehículos eran de la categoría L6e, denominados "microcoches" –que necesitan una licencia que pueden obtener menores de edad, a partir de los 15 años—sin embargo se trataban de L7e, que requieren de permiso de conducir de la categoría B.

Para ello, el empresario dedicado a importar los vehículos desde Asia contó con la colaboración de una estación de ITV de la provincia de Barcelona, cuyos inspectores y técnicos facilitaron las correspondientes tarjetas de inspección técnicas para comercializarlos en España, pasando por alto cualquier comprobación.

Siempre la misma ITV

El modus operandi utilizado por la red era siempre el mismo: el empresario español contactaba con su homólogo asiático, que mediante transporte naval, le enviaba los coches en contenedores al puerto de Barcelona.

Cuando llegaban a España, siempre mediante la misma ITV, obtenían el certificado falso, en el que los técnicos plasmaban los datos sin realizar ninguna comprobación y emitían la tarjeta de inspección técnica, previa a su matriculación.

Ganó 350.000 euros

Las personas que compraron los coches fueron engañadas, ya que creían que estaban adquiriendo un vehículo que se podía conducir con una determinada licencia, cuando debido a sus dimensiones, precisaban de un permiso superior de clase B.

Por estos hechos, el principal investigado habría obtenido, gracias a la importación fraudulenta y la venta de estos vehículos, beneficios por un valor superior a los 350.000 euros.