Macarena Céspedes: "La libre elección de centros favorece la segregación escolar"

La directora de Educo España, ONG que reparte un millón de euros en becas escolares por curso, avisa de que el sistema educativo ha dejado de ser un ascensor social

Macarena Céspedes es directora de Educo España, una ONG que avisa de las consecuencias de la desigualdad escolar / CG
11.02.2019 00:00 h.
17 min

¿Es solidaria la sociedad española? Macarena Céspedes asegura que sí, aunque son las grandes tragedias humanitarias, y no los problemas del día a día, los que agitan las conciencias. La directora de la ONG Educo, con 25 años de experiencia en la defensa de los derechos de la infancia, advierte en una entrevista con Crónica Global de combatir las desigualdades a través de un sistema educativo que “ha dejado de ser un ascensor social”.

Educo reparte un millón de euros en becas escolares por curso y ha publicado recientemente un estudio sobre los costes de la violencia sexual contra los menores, cifrados en unos 1.000 millones al año. “Pero esa cifra puede ser la punta del iceberg”.

-La pobreza infantil en Cataluña alcanza el 30%, pero parece que ni la sociedad ni los políticos parecen ser sensibles a ello.

-Los datos están ahí, vienen del Instituto Nacional de Estadística. Hay dos formas de medir. Hay un índice de pobreza estrictamente económica, pero luego está el indicador Arope, que va más allá de los recursos económicos y mide quién está en riesgo de exclusión al no tener dinero para resolver un imprevisto, por ejemplo algo tan simple como arreglar la caldera. También se mide la capacidad de tener una semana de vacaciones.

-Tener vacaciones no es un lujo…

-Parece absurdo, pero es un indicador de exclusión. Y si hablamos de niños y niñas, mucho más. Las vacaciones escolares se alargan unos tres meses y los menores están en sus casas con sus padres o hermanos o se van a casa de los abuelos. Pero hay muchos niños que se quedan solos y eso es una exclusión porque están creciendo solos. Y los veranos de la infancia son importantes para el desarrollo de la persona. No es un lujo, es una necesidad. Tampoco es lógico que un menor pase frío en invierno o calor en verano. Eso es lo que mide Arope.

macarena educo

Macarena Céspedes, directora de Educo España, durante la entrevista con 'Crónica Global' / CG

-¿La pobreza infantil es invisible?

-Los datos están ahí y no nos inventamos nada. La infancia está representada en todos los problemas del mundo. El 33% de la población mundial es menor de 18 años, casi el 50% de las personas que viven en pobreza extrema en el mundo son niños. Si nos vamos a las migraciones, el 50% son mujeres y niños. Al final la infancia es mucho más vulnerable y está superrepresentada en las grandes tragedias de la humanidad. En España, el índice de pobreza y exclusión social es de un 26,6% según el INE. En niños y niñas, ese porcentaje sube al 32,9%.  O sea, que uno de cada tres niños en España vive en situación de exclusión social.

-¿Somos una sociedad poco solidaria?

-La sociedad es el reflejo de lo que son sus instituciones y de la educación que tenemos. Lo llevo al terreno de las agresiones. Cualquier ser humano es sensible ante cualquier caso de violencia. Y la violencia contra la infancia es un horror, lo mires por donde lo mires. Pero necesitamos el punto de cercanía, ver el rostro del niño, para sentirlo. Quizá nos falta una cierta empatía y eso es una de las cosas que Educo pide. La violencia solo se puede acabar si la previenes. Y para ello tienes que educar, concienciar y sensibilizar a la sociedad. Los niños y niñas deberían ser considerados bienes públicos y no bienes privados de las familias. No se debe consentir que ningún niño sufra, porque eso tiene consecuencias en el futuro. Lo contrario es una visión cortoplacista. Un niño que sufre agresión tiene más posibilidades de fracaso escolar, de no ser productivo en el futuro, de no ser personas solidarias y comprometidas. Si no cuidamos a la infancia, vamos a tener muchos problemas.

-Educo publicó un informe sobre los costes de la violencia sexual contra los menores. ¿Qué repercusión ha tenido?

-Es algo innovador porque es muy difícil de cuantificar. No existe un sistema de recogida de datos a nivel estatal, autonómico o municipal para saber exactamente la dimensión real del problema. Hemos hecho una aproximación sobre un tipo de violencia que no es la más generalizada, pero que una vez que se produce, es la que más veces se repite. Y es la más fácil de denunciar una vez se toma conciencia del problema. Estudiamos solo un año, 2015, y los costes por aproximación que se pueden producir. Educativos, sanitarios, sociales y judiciales. No se estima el dolor, el sufrimiento o el coste psicológico. Nos da alrededor de 1.000 millones de euros, que es importante, pero puede ser la punta del iceberg. Obtenemos los datos de diferentes fuentes porque los que tiene el Ministerio del Interior no se corresponden con los de Sanidad, por ejemplo. Por eso denunciamos que, para acabar con un problema, para poner las herramientas hay que saber su dimensión. Y no tenemos ni idea del mismo. Sabemos que, a nivel mundial, uno de cada dos niños ha sufrido algún tipo de violencia antes de los 8 años. En España sabemos que existe el bullying, la violencia sexual y física contra los menores, pero no tenemos un sistema de recogida de datos que nos permita profundizar. Los dos últimos gobiernos se han tomado en serio este tema, pero nosotros hemos pedido que el anteproyecto de ley integral para la violencia contra la infancia, en el que hemos participado, se tramite por la vía de urgencia.

-Y a nivel social ¿qué impacto ha tenido?

-Es un informe muy técnico. Siempre se ha dicho que la sociedad española es solidaria, pero muy reactiva. Reaccionamos cuando ocurren grandes cosas pero nos quedamos parados cuando el problema es constante y se produce cada día. Conseguiremos que la sociedad sea intolerante ante la violencia. Nos queda camino por recorrer. Igual que no toleramos ningún tipo de violencia contra la mujer, deberíamos llegar al punto de no tolerar ninguna violencia contra la infancia, venga de donde venga.

La pobreza infantil en Europa

Nivel de pobreza infantil en la Europa de los 28 / EDUCO

-El Gobierno español ha creado el Alto Comisionado de Lucha contra la Pobreza. ¿Es un avance importante?

-Suena bien y es un gesto. Pero el amor en política solo se demuestra de una forma, que es a través de los presupuestos y los recursos económicos y humanos que se pongan. El Alto Comisionado necesita mucho más que palabras, necesita recursos y capacidad para poder cambiar las cosas. Sin una voluntad política, sin presupuestos sociales, no se puede.

-¿Las administraciones escuchan a las ONG?

-Nos escuchan, otra cosa es que nos hagan caso. Cada vez que hemos pedido una reunión por pobreza o educación nos han escuchado. Otra cosa es que no sea prioritario para ellos lo que tenemos que contar. Les pedimos medidas, nosotros no somos técnicos de la administración. Lo que podemos decirles es que sus políticas no tienen impacto, que sus medidas no pueden funcionar sin una homogeneización de criterios o de definición de la violencia en todas las comunidades autónomas, porque han desmantelado los servicios sociales de proximidad que son los que recogen de primera mano la información… Al final desconoces la dimensión del problema en tu país porque no tienes los mecanismos necesarios.

-El nombre de vuestra ONG lo dice todo. Y hay coincidencia social en el sentido de colocar la educación como eje preventivo.

-El derecho a la educación, como parte esencial del desarrollo de cualquier ser humano. Pero no solo es el derecho a acceder al sistema educativo, que es universal y está reconocido. Otra cosa es cómo se accede al sistema educativo y en qué condiciones y entorno se propicia esa educación. Y ahí introducimos otros dos ejes. Por un lado, el de la protección, pues no basta con aprender, sino que hay que hacerlo en un entorno seguro y con referentes protectores. Ahí son importantes los planes de prevención. El otro eje es el de la participación. Tendemos a pensar que los niños, por el hecho de serlo, no tienen una opinión cualificada. Los adultos, que lo sabemos todo, tomamos decisiones sobre lo que es mejor para ellos. Pero hace mucho que dejamos de ser niños y se nos ha olvidado qué supone ser niño. La participación es importante en ese sentido, para prevenir las agresiones, para tener una educación mejor, que disminuya el fracaso escolar. El fracaso escolar no es el de los niños y niñas, es el sistema el que está fracasando.

-En Cataluña tenemos un alto nivel de segregación escolar, estamos en el top ten europeo.

-El sistema español es muy complejo, hay una ley estatal que se modifica cada cierto tiempo, depende de los gobiernos que vienen y van. Después están las leyes de cada comunidad autónoma. Tendríamos que trabajar por una educación inclusiva. Los tratados internacionales, que articulan las leyes españolas, hablan de una educación en convivencia. No se puede aprender solo y solo con los que son iguales que tu. Es fundamental la diversidad y la inclusión. Tanto de niños inmigrantes o de razas diferentes como con discapacidad. Ese es el mundo real en el que vivimos y la educación debe ser capaz de adaptar sus currículos para que estos niños puedan estudiar en los mismos centros. Después hay cosas que favorecen la segregación, como la libre elección de centros. Al final, hay centros que se convierten en guetos, tanto hacia arriba como hacia abajo. Porque, al final, la exclusión supone convivir con un determinado tipo de población. Al final guetificas y aislas a los niños. No puede haber centros con menos calidad educativa que otros porque debe haber igualdad de oportunidades. La educación ha sido siempre un ascensor social. Antes podías nacer en una casa pobre, pero con una educación podías tener una vida acomodada. Pero ahora no.

-¿Ha dejado de serlo?

-En eso se ha perdido mucho por el sistema educativo que tenemos. Educo trabaja en todo lo referente a las becas comedor. Y se tiende a simplificar lo que es un comedor escolar. Significa muchas cosas: una comida saludable al día garantizada, la convivencia con niños de tu edad, la responsabilidad… Te estás desarrollando en un ambiente que te protege. Favorece que luego te quedes a las actividades extraescolares o de apoyo. Pero hay muchos niños que no pueden porque casi nunca acceden al 100% de la beca comedor. Y no es una tontería. Si vives en una unidad familiar con un ingreso mensual de 1.000 euros con el que tienes que pagar alquiler, luz, ropa, comida… No universalizar el comedor escolar como parte del sistema educativo y del proyecto del centro es un drama para muchos niños. En Secundaria, donde los niños empiezan con 11-12 años, se compactó la jornada y se acabó el comedor escolar.

-Uno de los proyectos de Educo son las becas comedor de verano para evitar que los menores se queden solos en casa y ofrecerles una comida saludable…

-En nuestro informe sobre los niños de la llave (menores que se quedan solos en casa) denunciamos que el incremento del alquiler ha provocado que muchas familias busquen soluciones habitacionales que no son dignas ni adecuadas para el desarrollo de los niños. Se quedan en casa con desconocidos. Deberíamos revisar lo que se considera digno o no. Se dan situaciones de mucho aislamiento. Los niños pasan muchas horas solos en una habitación. El problema es qué esperamos de un futuro en el que los niños han crecido solos, sin amigos, sin referentes adultos.

Menores extranjeros comisaría de Barcelona / EFE

Menores extranjeros en una comisaría de Barcelona / EFE

-En Cataluña existe un problema importante de gestión de los menores extranjeros no acompañados (MENA). ¿Qué opinión tiene?

-Nosotros no trabajamos directamente con los MENA, pero es un tema serio que tiene mucho que ver con la ley de protección de la infancia. Hay diversos problemas: el flujo migratorio, las pruebas de reconocimiento de edad que no son muy fiables y los centros de menores. Un MENA es un niño que ha cruzado la frontera, que probablemente ha estado en un centro de menores y prefiere vivir en la calle, con el peligro que eso conlleva. Ahí tenemos un problema. ¿Cómo debe ser nuestros centros para que los niños no quieran estar en ellos? ¿Y cómo están de colapsados y qué tipo de recursos tienen? Los MENA son niños y si están en suelo español deben ser tratados como tales. Cualquier niño que esté en España, de paso o residente, venga de donde venga, debe tener una protección especial. No podemos permitir que arriesguen su vida o vivan en condiciones indignas. España ha sido país de población migrante toda la vida y no podemos creer que quienes vienen de fuera lo hacen para robar o quitarnos el trabajo. El mundo será global en el futuro y no lo será por las guerras o por cuestiones económicas, lo será porque la gente tiende a moverse y buscar una vida mejor. La gente no lo hace de forma voluntaria, la mayoría lo hace porque viven en condiciones extremas.

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