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'Love is not tourism': una iniciativa para facilitar que las parejas internacionales no casadas puedan reunirse

'Love is not tourism': Las parejas internacionales no casadas piden que les dejen reunirse

Una iniciativa mundial reclama excepciones en las restricciones de viajes por el coronavirus para los enamorados que residen en países diferentes

Paula Boira Nàcher
7 min

Las parejas formadas por personas que residen en países distintos y tienen diferentes nacionalidades pero que no están casadas piden facilidades para poder viajar y reencontrarse tras meses separados por el coronavirus, que ha fomentado la implantación de severas restricciones de viaje a nivel internacional.

Bajo la etiqueta #Loveisnottourism (Amor no es turismo, en español), han lanzado una campaña que aboga por levantar dichas limitaciones a las parejas que puedan demostrar que, pese a no haber formalizada legalmente la relación, sí tienen un compromiso estable.

El amor de un alemán y una australiana

El creador de esta singular campaña fue Felix Urbasik, un alemán que lucha por reunirse con su pareja australiana.

“Nos sentimos abandonados por nuestros gobiernos”, subrayan en su página web los coordinadores del movimiento, quienes reivindican que estas parejas “no son turistas” y se muestran dispuestos a ponerse en cuarentena “durante el tiempo que sea necesario” y hacerse test de Covid-19 “tantas veces como pidan”.

love is not tourism
'Love is not tourism': una iniciativa para facilitar que las parejas internacionales no casadas puedan reunirse

Sin fecha para el reencuentro

Sofía y Elías estaban de viaje en Túnez cuando la pandemia estalló. Su plan era volver juntos a Madrid, de donde ella es natural, pero finalmente optaron porque él volviera a Nueva York, donde vive. De eso hace ya cinco meses.

“Fue una despedida muy repentina y dolorosa”, explica Sofía, quien se está planteando reencontrarse con su pareja en un país que esté abierto para ambas nacionalidades, como México o Turquía. Su relación de cinco años ha sido, mayoritariamente, a distancia, por lo que dicen estar “acostumbrados”, pese a que en esta ocasión la incertidumbre de cuándo podrán volver a verse “hace más difícil la situación”, en palabras de Sofía.

Una en España y otro en Cuba

Priscila y Yendri se conocieron en octubre de 2018 en un viaje que ella hizo a Cuba. Llegaron incluso a casarse para facilitar que él pudiera viajar de La Habana a España, pero antes de que Yendri pudiera pedir el visado para formalizar el matrimonio en España llegó el coronavirus.

“A ojos de la justicia española yo soy soltera”, relata Priscila, quien asegura no entender como se puede permitir el turismo sin a penas restricciones en España, pero no se pueden buscar soluciones para casos como el suyo. Ambos han apoyado el movimiento abiertamente en sus respectivas redes sociales, donde piden al Gobierno levante las restricciones a aquellos que puedan probar que tienen una relación sentimental consolidada con un español.

Apoyo europeo

Las instituciones europeas han mostrado su apoyo a esta iniciativa en las últimas semanas, con declaraciones de algunos de sus comisarios, como la responsable de Interior, Ylva Johansson. La comisaria aseguró en su cuenta de Twitter que apoya “plenamente” un enfoque común europeo para permitir la entrada de personas de terceros países en la UE “si tienen relaciones debidamente acreditadas con ciudadanos y residentes europeos”.

La Comisión Europea también anunció que se están llevando a cabo reuniones regulares con las autoridades fronterizas para hablar sobre este tema. “Los Estados miembros pueden, con la ley en la mano, permitir la entrada de parejas no casadas, pero son ellos los que deben decidirlo”, explicó el portavoz comunitario de Migraciones, Adalbert Jahnz. No obstante, Jahnz manifestó que la comisión “alenta” a los Estados miembros a usar esta posibilidad.

No todos los países acatan la norma

Pese a que la normativa europea sí establece como personas exentas de las restricciones de viaje a “la pareja con la que el ciudadano de la Unión mantiene una relación estable, debidamente probada”, no todos los Estados miembros y países Schengen están siguiendo está directriz, entre ellos España. Solo la República Checa, Dinamarca, Finlandia, Francia, los Países Bajos, Australia, Noruega, Alemania, Islandia y Suiza permiten la entrada en el país de una persona extraeuropea pare reunirse con uno de sus nacionales o residentes pese a no estar casado con él.

La ministra de Asuntos Exteriores española, Arancha González-Laya, todavía no se ha manifestado sobre esta cuestión, pese a que algunos políticos nacionales hayan puesto en marcha iniciativas para que el tema se tenga en consideración. Es el caso de Jesús Salmerón, diputado de Ciudadanos en Les Corts valencianas, que ha enviado una carta a González-Laya pidiendo que “ayude a reencontrarse a las parejas binacionales”.

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Recogida de firmas para que las autoridades españolas faciliten la entrada en el país de las parejas binacionales no casadas / CHANGE.ORG

Falta de valor económico

El movimiento denuncia que “la falta de valor económico” de sus reunificaciones provoca que se “ignore” y se “olvide” su situación. “A medida que vuelven a abrir bares, teatros, restaurantes, museos, calles comerciales, playas y se permiten los viajes de placer, nos damos cuenta de que reunirnos no constituye una amenaza mayor para la sociedad que cualquiera de las actividades mencionadas anteriormente”, aseveran en las múltiples peticiones iniciadas en Change.org, plataforma donde recogen firmas.

Estas parejas tienen prisa, pues ante la segunda ola de contagios que el mundo experimenta, temen que un nuevo bloqueo alargue la espera para reencontrarse con sus seres queridos.

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