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Imagen virtual del futuro edificio que acogerá el museo del Hermitage Barcelona.

Los vecinos de la Barceloneta no ven claro el Hermitage

Varias asociaciones apuntan a que el proyecto agravará los problemas de movilidad en la zona

Margalida Vidal
13.07.2016 22:15 h.
4 min

Apartamentos turísticos ilegales, concentración del top manta, saturación de visitantes, turismo de borrachera, ocio nocturno... El barrio de la Barceloneta de la capital catalana no pasa por su mejor momento. A las asociaciones de vecinos se les acumulan temas sobre los que protestar, que consideran que perjudican a la zona.

El último objeto de polémica es el museo Hermitage Barcelona. Hace casi un mes, se presentó el proyecto, que se prevé que se empiece a construir el año que viene y que abra en 2019. Se ubicará justo al lado del Hotel W, al norte de las instalaciones del puerto de Barcelona. Los vecinos del barrio no lo ven claro.

El foco puesto en la movilidad

Vendedores ambulantes se concentran en el paseo Joan de Borbó, en la Barceloneta. La localización del futuro museo es lo que más preocupa a las asociaciones de vecinos. “Solo existe una vía de entrada para llegar hasta allí, el Paseo Joan de Borbó”, asegura María José López Samper, la presidenta de la asociación de vecinos de la Barceloneta. Es por esto que temen que situar un foco de atracción turística en este enclave puede colapsar el tráfico.

Aunque los terrenos elegidos para alzar el edificio todavía tienen pendiente cambiar de usos --de comercial a cultural-- la presentación de hace casi un mes del proyecto daba por hecho que se ubicará allí. Es el ayuntamiento el que tiene que completar el trámite. La propia comisionada de Cultura, Berta Sureda, aseguró en la presentación del proyecto que la movilidad es uno de los puntos delicados.

Aliviar la presión

Desde la asociación de vecinos de l'Òstia, el nombre histórico del barrio, son pesimistas: "Si ahora tardamos 45 minutos en salir en coche, no quiero pensar cómo será con el Hermitage". En cambio, López Samper se muestra más positiva y afirma que “no dudamos que, de hacerse el proyecto tal y como está planteado, los técnicos llegarán a una solución”. En su contacto con los vecinos, el consistorio ha insistido en confiar en el trabajo de los técnicos que analizan la movilidad. 

La Fundació Barcelona Comerç cree que la clave es dispersar la presión turística. “Creemos que hay otros barrios que podrían beneficiarse de un proyecto así, no solo la Barceloneta”, afirman.

Apuesta cultural

Aunque el proyecto supone aumentar la presión sobre el barrio, la apuesta cultural atrae a los habitantes de la Barceloneta. “No estamos en contra del museo, sino de todo lo que viene con él”, se queja Lourdes López, miembro de la asociación de vecinos de l’Òstia. Asegura que el proyecto viene acompañado de tiendas de recuerdos, restaurantes y aparcamientos.

“La apuesta por la cultura está muy bien, pero no viene con ocio incorporado; ya tenemos suficiente de esto”, sentencia. Lourdes López no cree que el Hermitage atraiga a un público diferente del que acude normalmente a la zona. “Lo que tendrían que hacer es algo para la gente de la zona”, opina.

En la misma línea, la presidenta de la asociación de vecinos de la Barceloneta espera que el museo se implique en la vida de barrio. “Nos gustaría que el museo se relacione con las escuelas y las actividades de la Barceloneta”, explica. Ésta es la forma que considera óptima para un Hermitage que satisfaga a los vecinos.

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