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Rodrigo Rato llegó al Parlament en noviembre de 2013 acompañado por Santi Rodríguez, portavoz entonces del PP.

Los años en los que cambió la suerte de Rodrigo Rato

El ex director del Fondo Monetario Internacional ha pasado de coleccionar reconocimientos a perder incluso el 'honoris causa' de la Universidad de Alicante

Redacción
6 min

Rodrigo Rato recordará 2015 como su annus horribilis. El ex director gerente de Fondo Monetario Internacional y responsable económico en los gobiernos de José María Aznar pasó en tan sólo dos años de coleccionar reconocimientos a dejar de ser alcalde honorario de La Carolina (Jaén), perder el doctorado honoris causa por la Universidad de Alicante, el título de hijo adoptivo de Gijón e incluso el carné del Partido Popular (PP).

Pedro los peores días en la vida de Rato corresponden al verano de 2012, cuando el juez de la Audiencia Nacional Fernando Andreu admitió a trámite la querella de la entidad 15-M por la salida a bolsa de Bankia, la entidad que presidía y llevó a dar el salto al parqué antes de que las acciones se dejaran el 81,6% de su valor y la cúpula se viera forzada a pedir el auxilio público. El banco perdió 7.053 millones de euros al cierre de ese ejercicio, un récord funesto.

Seis acusaciones

En estos momentos, el autor del milagro económico español, tiene abiertas tres causas. Dos por su actividad profesional: las tarjetas de crédito opacas a Hacienda (en relación a las cuales se acaba de conocer la petición fiscal) y la salida a bolsa de Bankia. Las acusaciones en estos sumarios son: falsedad en documento oficial, apropiación indebida y administración desleal.

A título personal también está encausado y deberá responder a las acusaciones de blaqueo de dinero, alzamiento de bienes y fraude fiscal.

Explicación ante el Congreso y el Parlament

El banquero justificaba su gestión tanto ante el Congreso de los Diputados, donde tuvo que comparecer en julio de 2012 en la comisión informativa sobre la desaparición de las cajas de ahorro, como ante el Parlament de Cataluña, casi un año después. En noviembre de 2013 tuvo lugar un acontecimiento que pasó a los anales de la historia: el entonces diputado de la CUP David Fernández le levantó su sandalia en señal de desprecio.

En ese periodo de tiempo empezó a coleccionar delitos que le eran imputados. El juez Andreu le acusó por estafa, apropiación indebida, falsedad contable, delito societario y administración desleal por el caso Bankia. Es decir, la causa que estudia la implicación de los máximos directivos de la entidad por la temeridad de la salida a bolsa. Deloitte, el auditor de la entidad, detectó un desfalco patrimonial de 3.500 millones un año después de dar el salto al mercado continuo con un folleto con datos que no se correspondían con la realidad.

Escándalo de las ‘tarjetas black’

De forma paralela a la instrucción de este caso, en octubre de 2014 estalló el escándalo de las tarjetas black de Caja Madrid. Los nuevos gestores de Bankia, encabezados por José Ignacio Goirigolzarri, detectaron que 86 consejeros de la caja primero y el banco después habían gastado 15,5 millones en gastos personales que se cargaban en las tarjetas destinadas a gastos de representación.

Rato fue detenido el pasado 15 de abril. La foto de los agentes de Vigilancia Aduanera agachando la cabeza del banquero al entrar en el coche dio la vuelta al mundo.

Origen de su fortuna

Estuvo en custodia mientras registraban su casa y su despacho. No se buscaba información de su etapa de gestión en Caja Madrid o Bankia, la justicia autorizó la retención al investigar el origen de su fortuna. Se le atribuyeron los delitos de fraude fiscal, blanqueo de capitales y alzamiento de bienes.

Rato quedó en libertad, pero perdió el apoyo incluso de sus amigos íntimos en el PP. La proximidad del ciclo electoral (las elecciones locales y autonómicas estaban a tocar de dedo) propició que el partido de Mariano Rajoy extendiera un cordón de seguridad entorno a su persona. El que fuera responsable económico del partido, con todo, tuvo su momento de venganza el pasado agosto al filtrarse el encuentro privado que había mantenido en el Ministerio del Interior con Jorge Fernández Díaz.

La visita casi le cuesta el cargo al político catalán, que intentó quitar hierro al asunto al asegurar que era su deber recibir a Rato y negar que fuera ni legal ni éticamente reprochable. Rato añadió más leña al fuego al asegurar que sí que habló con el ministro de todo lo que le estaba pasando.

Instrucción en marcha

El ex director gerente del FMI ha denunciado el daño personal y familiar que le estaban causando las múltiples causas que tiene abiertas. Desde finales de 2012 ha declarado durante horas delante de la Guardia Civil, ha dado explicaciones al juez y ha visto como su secretaria de toda la vida, Teresa Arellano, corría su misma suerte y se veía forzada a dar explicaciones de su trabajo con Rato ante el juez.

Las instrucciones de las causas continúan.
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