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Afectados por el escándalo Volkwagen piden que se consideren responsables a las empresas distribuidoras de los vehículos.

Los afectados por el 'caso Volkswagen' piden a la Audiencia que impute también a las concesionarias

La empresa empieza a repartir las primeras cartas a los clientes para reparar los motores que llevan incorporado el trucaje

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Afectados por el escándalo de la emisiones contaminantes producidas por los motores Volkswagen han pedido al juzgado central de instrucción número 2 de la Audiencia Nacional que considere a las empresas distribuidoras de los vehículos afectados como responsables civiles con carácter subsidiario.

Entienden que "si bien es cierto que no fueron más que instrumentos en manos de la empresa, las distribuidoras y comerciales son las que recibieron el dinero de la compra-venta de los turismos”.

Hubo engaño

Los afectados recuerdan que el contrato de compra de los coches se suscribió entre el cliente y el vendedor, que no era otro que un distribuidor que actúa como intermediario en la operación. El abogado, Juan Carlos Tejedor, en representación de un grupo de afectados ha explicado a Crónica Global que “cuando se vende un bien que no existe o no funciona, el contrato es nulo y el vendedor es el responsable dado que, de una forma u otra, hay engaño”.

En sus primeras declaraciones públicas, portavoces de la compañía automovilística se escudaban en el hecho de que no eran ellos quienes habían firmado los contratos directamente con los clientes. Eso, según los afectados que este medio ha consultado, no les exculpa en absoluto pero sí que coloca a los distribuidores en una situación delicada ante la que deben de rendir cuentas a la justicia.

Cartas para reparar

La compañía ha empezado a enviar las primeras cartas a los clientes afectados (unos 300.000 vehículos sólo en España) en las que se les emplaza para una inminente reparación de la anomalía que provocaba la emisión de cantidades elevadas de oxido de nitrógeno y de CO2.

Los afectados consultados y el grueso de los comparecidos en la audiencia, al amparo de las asociaciones FACUA y OCU, ven con recelos estas reparaciones porque, entre otras cosas, se cuestionan: “¿Quién garantiza que tras la manipulación del motor, éste va a tener el mismo consumo y la misma potencia? ¿Se compromete Volkswagen a certificar y garantizar la reparación?

Son preguntas que, de momento, no han obtenido respuesta y que llevan a los afectados a reclamar otros vehículos o el reintegro del importe más los daños morales ocasionados.

La cifra de vehículos Volkswagen afectados por esa anomalía en el motor supera los 10.000.000.