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Mossack Fonseca se encarga también de garantizar la apertura de cuentas bancarias en los bancos apropiados a clientes españoles.

Los abogados proporcionan sociedades opacas y cuentas bancarias legales

El bufete panameño se mueve en la más estricta legalidad para facilitar los canales adecuados que utilizarán los defraudadores para maquillar o esconder su dinero  

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Los datos obtenidos por el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación se corresponden al elenco de sociedades opacas o instrumentales que, centenares de defraudadores en todo el mundo, constituyeron a través del bufete. Sin embargo, el papel de ese prestigioso despacho de Panamá, uno de los cinco más importantes del país, no se circunscribe al ámbito estricto del Registro Mercantil.

Según ha podio saber este medio de fuentes próximas a clientes españoles de Mossack Fonseca, el despacho jurídico se encarga también de garantizar la apertura de cuentas bancarias en los bancos apropiados y que solo requieren “alguien de referencia”, que avale esa operación. Las cuentas se suelen abrir con cantidades consideradas “menores” (entre 10.000 y 30.000 euros) y en efectivo.

Piden pero no exigen

La banca panameña, a partir de ese momento y una vez constituida la cuenta a nombre de la persona física o jurídica elegida, solo se limitará a exigir la documentación que acredite el origen de las transferencias económicas de alta cuantía (a partir de 50.000 euros) que recalen en esa cuenta.

Siguiendo de forma escrupulosa la normativa panameña en materia de control bancario, exigirán a los titulares de las cuentas dicha documentación acreditativa, pero no la verificarán ni investigarán porque legalmente no están obligados. De esa forma, la mera falsificación de un supuesto contrato sirve de justificante al defraudador para ingresar el dinero negro o no declarado que quiera.

Tretas criminales

Se ha dado la circunstancia de que sociedades de capital de riesgo en España han utilizado a Mossack Fonseca para constituir empressa homólogas en Panamá a las que se ha hecho titulares de cuentas bancarias. Los defraudadores, tal y como ha confirmado este medio, en algunos casos se han limitado a traspasar el capital de una a otra sin mayor problema burocrático.  

Otros defraudadores se han acogido, además, a la laxitud de la ley bancaria panameña para rizar el rizo. Así, algunos evasores han constituido fundaciones que han utilizado para la apertura y gestión de las cuentas. El control de las fundaciones o entidades jurídicas semejantes en Panamá es prácticamente inexistente.

Fuentes consultadas por esta redacción han explicado que, en todo caso, y dando por ilegal la ocultación de dinero a través de las empresas constituidas por ese bufete, la mayoría de los consiguientes delitos cometidos por blanqueo y delito fiscal habrían prescrito.