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Leyre Khyal y 'Un tío blanco hetero' publican un libro juntos: "Las feministas intentan controlar el sexo"

Leyre Khyal: "Las feministas intentan controlar el sexo"

La antropóloga advierte de que la cuarta generación del movimiento trata de conquistar aquellas esferas íntimas que quedaban al margen de la cultura, similar a lo que hacían antaño las monjas y curas

19.05.2019 00:00 h.
15 min

La antropóloga y sexóloga Leyre Khyal y el youtuber conocido como Un tío blanco hetero se han unido para confrontar lo que ya hacían por separado: analizar y cuestionar el feminismo de cuarta ola. El fructuoso resultado de esa unión ha sido el libro Prohibir la manzana y encontrar la serpiente (Ed. Deusto), en el que hacen una aproximación crítica a este feminismo hegemónico y en el que se atreven a abordar una de las grandes controversias de nuestro tiempo, como es el debate sobre la sexualidad y el género. 

El youtuber cuenta con 231.000 suscriptores en su canal y ha entrevistado a psicólogos de la talla de Jordan Peterson, al filósofo Antonio Escohotado o al historiador Fernández Díaz Villanueva, entre otros. La sexóloga, por su parte, fue una de las primeras voces españolas que cuestionó el movimiento Me too y se define como feminista disidente.

--Pregunta. ¿El feminismo de cuarta ola ha dejado de ser una llamada a la libertad individual?

Leyre Khyal: El feminismo empieza con la organización, nunca se plantea como una lucha solo de libertad individual. Las mujeres han gozado de libertades individuales en muchos momentos de la historia pero el cambio cualitativo que supone el feminismo es que se empieza de un marco perceptivo en el que las libertades femeninas pasan a ser parte del debate político y una cuestión fundamental en la sociedad. Eso tiene que ver con la organización y es esencial para el comienzo del feminismo. La amenaza que supone este feminismo institucional para las mujeres es que de alguna manera está haciendo como último muro para terminar de conquistar la emancipación.

--El género tiene una base biológica, pero en la esfera pública sigue dominando el mito de la tábula rasa.

Leyre Kyhal: Hay una determinación biológica que tiene que ver con la identidad sexual, y se dan fenotipos específicos, tanto para hombres como mujeres u homosexuales o transexuales. Es decir, estamos determinados biológicamente para hablar, pero existen diferentes lenguas. Las feministas de cuarta ola dicen que en tanto que existen diferentes sistemas de género podemos tirarlos abajo, porque no es algo natural y podemos prescindir de él. Esto es un error de base porque el hecho de que haya variedad o diversidad no implica que no existe un orden. Aunque haya muchas lenguas, no podemos vivir sin hablar. Hay una confusión que empieza en este feminismo de los noventa en el que se ha instalado la idea que el género es la clave para derribar la opresión de las mujeres, como si fuera un orden de género que nos pusiera por debajo. Lo que omiten es que el orden es lo que también hace posible las relaciones, es el esqueleto psicosocial de la sociedad. Atentar contra ese orden supone hacernos disfuncionales.

UTBH: Muchas veces tienen un conflicto entre lo que es y lo que desean que fuera. Parece como que para moldear la sociedad para lograr la igualdad efectiva deban ignorar estas inferencias biológicas, porque si lo tuvieran en cuenta sería mucho más difícil lograr la igualdad efectiva. Si tuviesen en cuenta el componente biológico lo que desean sería mucho más difícil de materializar. Si quieren continuar con estas políticas y teniendo esa influencia cultural que tienen es necesario que sigan creyendo que la biología es algo absolutamente secundario y que culturalmente se puede cambiar todo.

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Leyre Khyal, coautora del libro

--La principal crítica a lo que defendéis es que la aproximación naturalista puede apuntalar el statu quo para que nada cambie.

Leyre Kyhal: Ser hombre o mujer no es algo innato. Se han encontrado sociedades en el que el paradigma no es dicotómico. Eso no supone, sin embargo, que se puede prescindir de todo orden. Y ellas lo que plantean es que se tiene que tirar abajo todo orden de género. Esto es una amenaza, que nos hace disfuncionales, porque también es lo que permite las relaciones. Atenta contra las relaciones.

--Más allá de este feminismo, también las políticas públicas prescinden de la psicología evolutiva. Se aborda una política de cuotas o de intentar que haya más mujeres en campos como la ingeniería.

Leyre Kyhal: La política de cuotas tiene que ver con ponernos allí como mujer florero. Aparentar que estamos allí. Hay que hacer un discurso en el que nos creamos a nosotros mismas con competencia para conquistar el espacio público, político y directivo.

UTBH: Parece como si fuera necesario introducir a las mujeres en diversos sectores que por una cuestión, no sé si innata o cultural, no está tan copado por mujeres. Es paradigmático que nunca se planteó el concepto de una mujer jueza y, sin embargo, en la carrera de la judicatura donde ahora mismo hay más juezas que jueces. Y en ingeniería informática tampoco se planteó esto y no hay más mujeres informáticas que hombres. Parece un poco que hay determinadas profesiones que las mujeres han decidido hacer y que son bien consideradas, como médico o jueza, y otras que no. Pero el feminismo de ahora trata de decir que en las profesiones donde no hay mujeres ha habido cierta discriminación cultural para que no fueran introducidas en estos campos aunque esto no sea cierto. Son detalles que nunca se cuestionan.

--Siempre ha existido una instrumentalización del medio por parte de los políticos. Ahora es el miedo de las mujeres a ir solas por la calle. Íñigo Errejón hizo ayer un llamamiento al voto “por cada vez que volviste a casa sola y pasaste miedo”. 

Leyre Kyhal: Lo he escuchado más veces. Recuerdo una feminista en un programa de La Sexta que decía que si vas sola por la calle, te das la vuelta, y ves una mujer, te tranquilizas y si ves un hombre no. Y que eso es la prueba de que existe una amenaza real. ¿Te imaginas que se diría si dijéramos "te das la vuelta y ves a un inmigrante o un negro y tienes miedo, pero no tienes miedo si te giras y ves a un hombre bien vestido y blanco"? Lo veríamos una discriminación intolerante, pero esto ahora incluso lo dicen los políticos.

UTBH: España es uno de los países más seguros para viajar. Parece que Errejón o desde sectores afines se esté tratando crear un pánico social alrededor de las agresiones sexuales que fomenta que las mujeres cuando vuelven a casa tengan una percepción de peligro y de que las pueden violar.

--Jordan Peterson explica que dominan dos arquetipos: el del hombre o padre autoritario, y el de la mujer víctima. Cuando siempre ha habido también el del hombre noble y la mujer mala… ¿Se lleva ser víctima? El Me too también destaca más el hecho de ser víctima en detrimento de otras batallas como la de la conciliación familiar.

UTBH: Se crea un imagen de víctima y su relato. Tiene que ser de una determinada manera y no se le permite salir de ese relato. Este victimismo o revisionismo hace que muchas mujeres que de repente interpreten que relaciones sexuales que habían tenido, que quizás se trataba de un malentendido o que habían acabado de forma incómoda para los dos, se les obliga a reinterpretarlo y a decir que esto ha sido una agresión sexual y tienes que vivirlo de esta manera.

Leyre Kyhal: Se lee en clave de víctima. Además, Si afrontas un acontecimiento sexual duro o que no sabes bien qué interpretación darle, las feministas lo revisan y te dicen que estás alienada. El hecho de que lo hayas superado o no te haya causado un problema significa, paradójicamente, que tienes un problema. Es perverso. Es un feminismo que vive de alguna manera de las tragedias que implican la feminidad y que está haciendo una resistencia para que no conquistemos la libertad y la igualdad.

 

utbhEl 'youtuber' Un tío blanco hetero

--Tampoco os estáis de hablar de Leticia Dolera, como la representante de un feminismo inculto que prescinde de la psicología evolutiva.

Leyre Khyal: No me gusta personalizar hacia ella… No es plan de ponerla como chivo expiatorio. Pero es cierto que quizás ella ha puesto un poco la cara por todo ese fenómeno de gente que de golpe empieza a decir que es feminista. Creo que no es muy consciente del ajo donde se ha metido.

UTBH: Se ha aprovechado de esa ola para vender libros e impulsar su carrera. En el momento en el que empieza hablar de estas cosas responde a un discurso que la gente reclamaba. Como ahora está relativamente de moda el feminismo, se busca un exponente que lo venda de una forma sencilla y fácil de mascar. Esto es lo que ofrece Leticia Dolera. En su libro dice que el género es algo subjetivo y que te podías identificar como te diera la gana… No lo ha reflexionado mucho. ¿Qué pasaría si entrara un señor calvo, gordo y con bigote mientras ella se cambia de ropa en un vestuario y dice que es una señora? A ver si en ese momento interpretaría que el género es relativo… Aunque a favor de Dolera debo decir que no creo que lo haya hecho con mala intención como sí es el caso de otras feministas que están allí y viven de eso.

--¿Qué mujer conocida encarna este feminismo que defendéis? Me refiero por su conducta. No alguien que haya teorizado sobre ello.

Valérie Tasso y Julio Valdeón, que hacen el prólogo de este libro. Y Carmen Maura. Ha sido muy valiente. Ella fue violada y ha sacado los colores al mundo de la industria del cine, que ella conoce muy bien. Sabe muy bien lo que se cuece allí.

--Usted, Leyre Khyal, como sexóloga habla en el libro de que el sexo es previo al contrato social y que el feminismo impone una suerte de racionalización del sexo.

Hay una moda de capturar el sexo, de hacerlo todo visible, de visibilizar su secreto. Es una manera de totalizar el sexo. El sexo tiene una parcela que precisamente escapa de la cultura y que remite a otros órdenes. Se ha confundido la libertad sexual con la totalización del sexo, con su control absoluto. La frase de lo personal es político --mal entendida-- es la intromisión en la esfera íntima de las personas que precisamente quedaba al margen de la cultura. Era una espacio liminar, que escapa al control de los otros y en ese sentido intentan controlar y totalizar estas esferas que estaban liberadas.

--¿A qué otro orden responde el sexo?

Tiene una dimensión biológica, pero también tiene que ver con el concepto psicológico de liminalidad, aquello que escapa del orden. Es el lugar que está entre la cultura y la naturaleza y que no está bien definido. Hay un vacío, algo irresoluble. Y es como si en el feminismo hubiese una obsesión por terminar con este vacío. Cuando lo interesante de la teoría Queer era dar visibilidad a ese vacío.

--A veces parece como si hubiera una línea de conexión con la aproximación al sexo de las monjas de antaño y el nuevo feminismo puritano.

Así es. Las experiencias más intensas de la vida son muy difíciles de nombrar porque no están capturadas por la cultura. El dolor más intenso, el placer más intenso… Es muy difícil poner palabras a eso y este feminismo intenta hacerlo. Están intentando conquistar eso, que pertenece a las vivencias que a veces no se pueden ni nombrar pero que son, paradójicamente, las vivencias que más sentido dan. Intentar captar eso es, para mí, lo contrario a la libertad.

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