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Una calle del barrio de La Mina tras el golpe policial al clan de 'Los Manolos' / ELENA BURÉS

Ley del silencio en La Mina tras el golpe al clan de 'Los Manolos': "Si hablas hay represalias"

Un dispositivo de 500 Mossos d'Esquadra se salda con la detención de 26 miembros de esta organización familiar dedicada al tráfico de drogas

10 min

Solo han pasado unas horas desde que 500 agentes de Mossos d’Esquadra se hayan desplegado en sus calles para descabezar la estructura de Los Manolos, clan familiar histórico de La Mina (Sant Adrià del Besòs), y residentes y trabajadores del barrio no se muestran sorprendidos. “No he visto nada”, es la frase más repetida por unos y otros pasado el mediodía. Algunos aseguran haberse enterado por televisión, como Manuel, quien al coger su moto, bajo su casa en la avenida Fernández Márquez, señala: “No sé cómo se monta tanto follón por una familia más, como el resto de las que vive aquí”.

Unos metros más adelante, Han, de origen asiático, pasea con su bicicleta. Admite que la zona “sí es conflictiva, no es seguro vivir aquí. La policía hace algunas cosas, pero no es suficiente”, lamenta. Hasta ahí puede leer. “No puedo decir más porque no quiero meterme en problemas”, desliza antes de ponerse a pedalear de nuevo.

Un agente de Mossos d'Esquadra durante el operativo contra el clan de 'Los Manolos' / MOSSOS
Un agente de Mossos d'Esquadra durante el operativo contra el clan de 'Los Manolos' / MOSSOS

Población atemorizada

El dispositivo se ha saldado con 26 arrestos, nueve de los cuales corresponden a los cabecillas de la organización, tras la treintena de registros en seis municipios, a ambas orillas del río Besòs. Entre los detenidos, el líder del clan y su segundo, los dos con domicilio en Sant Adrià. Una organización familiar que lleva más de tres décadas vinculada a la delincuencia en el municipio, y que, durante los últimos meses se había visto involucrada en dos reyertas con armas de fuego en La Pau y La Mina.

La intención del clan era "ejercer el control sobre diferentes familias de la zona y cometer una serie de delitos violentos con los que atemorizaban a buena parte de la población", en palabras del subinspector Jonatan Herrera, a cargo del operativo de este jueves, por eso cuesta encontrar a alguien en La Mina que se atreva a hablar de ellos.

"Esto parece Pedralbes"

Pilar, una mujer de mediana edad, se adentra en la calle Rosalía de Castro para volver a su casa con dos bolsas de la compra. Lleva ya ocho años viviendo en el barrio, y se queja del jaleo que escucha cada noche bajo su casa. “Montan fiestas y barbacoas hasta las tantas. Nadie hace nada. Estamos hartos de llamar a la policía, y no poder dormir”, denuncia.

En la calle Llevant, dos mujeres entran en el colmado Los Primos. La compra se reduce a pan y una bolsa de patatas fritas. Una de ellas prefiere no hablar, y la otra, preguntada por la inseguridad, desliza: “Es el pan de cada día. Lo de siempre”, ríe con sorna. Mientras el tendero sigue a lo suyo, sin inmutarse, su clienta explica: “Esta zona es tranquila, parece Pedralbes, en comparación con lo que te encuentras dos calles más arriba”.

Pilar, vuelve a casa tras hacer la compra en el barrio de La Mina / ELENA BURÉS
Pilar, vuelve a casa tras hacer la compra en el barrio de La Mina / ELENA BURÉS

Nadie sabe nada

Dos calles más arriba, pasada la rambla, un operario gasta parte de su pausa para almorzar frente a la tragaperras del bar La Mina, y señala que durante su jornada sí ha visto pasar furgones de Mossos, en dirección contraria a la indicada por la mujer que compraba el pan en la calle Llevant. Pocos, a pesar de haber comenzado su jornada a las 4 de la mañana, como un trabajador municipal de limpieza, admiten haber presenciado el despliegue policial, a pesar de su magnitud --y de haber arrancado a las 5:30 horas--.

Lo mismo sucede con un hombre de 60 años que, frente al horno Joan i Mari, asegura que solo acude a Sant Adrià a trabajar y no sabe nada del clan de Los Manolos. Algunos, cuando contestan, miran a su alrededor, para comprobar quien les puede estar escuchando. La ley del silencio se ha impuesto en sus calles y cuesta encontrar a alguien que la incumpla.

Clan histórico de La Mina

Los Manolos han copado espacios de la crónica de sucesos desde hace décadas. Clan histórico de La Mina, una extensa familia con vínculos matrimoniales con otros residentes en el barrio, y que dominan el mercado de la marihuana. Desde hace un tiempo, también se han hecho con el control de algunos espacios públicos y privados, a través de la vigilancia de pisos vacíos de protección oficial.

En esa trama se vio implicado, en 2017, el tercer teniente de alcalde de Sant Adrià, Juan Carlos Ramos (PSC), acusado de desvío de fondos públicos al jefe del clan, Ángel Amaya, alías Tío Cristina. Un caso por el que también se vio salpicado Félix Riesco, exinspector jefe de la Policía Nacional en Mataró, acusado de filtrar información sobre inminentes redadas a la organización familiar, y que en enero de 2020 asumió una pena dos años de prisión por aceptar sobornos a cambio de los chivatazos.

Uno de los pisos bajo control de 'Los Manolos' en 2017 / 324
Uno de los pisos bajo control de 'Los Manolos' en 2017 / 324

"Las consecuencias la pagan mis hijos"

Faltan pocos minutos para las 14:30 horas, y el sol pega fuerte en una zona con varios solares vacíos. Tres ancianas se encuentran charlando en un banco, frente a un parque infantil en la plaza Mari Angels Rosell. Primero dicen no saber nada, hasta que finalmente, la del centro, de mayor edad y etnia gitana, decide romper el silencio: “Todos sabemos lo que pasa y que todo lo controla esa familia --dice en referencia a Los Manolos--, pero no puedo hablar porque las consecuencias las pagan mis hijos. Si hablas, hay represalias”, advierte.

La mujer de su izquierda reprueba con la mirada el comentario, que, en cambio, anima a hablar a la de la derecha, que acaricia a su perro. “Es mejor no preguntar, como el dicho, en boca cerrada no entran moscas, y así te evitas problemas. Es triste, pero es así”, lamenta. Por esa misma razón, prefieren no dar su nombre.

Cisma entre 'Baltasares' y 'Pelúos'

Y es que el clan, llamado así en honor al ya difunto patriarca, ha estado bajo la lupa policial en numerosas ocasiones. En 2006, ocho de ellos fueron detenidos por tráfico de drogas y extorsión a constructores. Nueve años después, los Mossos d’Esquadra desplegaron un macrooperativo que se saldó con la detención de cerca de un centenar de personas. De nuevo, el foco volvió a ser La Mina. Fue tras el cisma entre Baltasares y Pelúos --que costó la expulsión del barrio a los segundos por el asesinato de un miembro de los primeros en enero de 2016 en una discoteca del Port Olímpic-- cuando Los Manolos incrementaron su control sobre la zona. Un poder que les llevó a coaccionar a varias familias para que cultivasen marihuana en sus casas, bajo amenazas.

Marina, trabajadora de la escuela de La Mina, esperando el autobús / ELENA BURÉS
Marina, trabajadora de la escuela de La Mina, esperando el autobús / ELENA BURÉS

Aquella época la recuerda Marina, que trabaja en la escuela del barrio desde 2007. Son las 14:48 horas, y espera el autobús a la sombra, en la marquesina del 2, en avenida Manuel Fernández Márquez. “Hace un tiempo estaba zona daba terror, no te atrevías a venir sola, pero ahora está mucho más tranquila. Ha mejorado”, asegura. Menos habladores se muestran cinco sanitarios del centro de atención primaria (CAP). “¿Inseguridad? Aquí dentro no”, se limita a burlarse una de ellas, mientras otra niega con la cabeza.

Tenencia ilícita de armas

El juzgado de instrucción 4 de Badalona ha dirigido la operación que se encuentra bajo secreto de sumario. La causa contra el clan está abierta por delitos de organización criminal, contra la salud pública, robos con violencia, con fuerza, tentativa de homicidio, tenencia ilícita de armas, usurpación de funciones públicas, de inmuebles y defraudación de fluido eléctrico.