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La verdad, aunque duela, no es injuriosa

El Tribunal Supremo exculpa a un historiador que llamó “chaquetero” a un militar republicano que se pasó al bando franquista durante la guerra

2 min

La sala tercera del Tribunal Supremo ha sentenciado que “la justicia no puede impedir las investigaciones históricas ni exigir a los tribunales que sean ellos los que fijen definitivamente la verdad histórica”.

Este es el principal argumento del alto tribunal para desestimar el recurso que la familia de un vecino del pueblo de Bejes, en Cantabria, presentó contra un historiador y una editorial por la publicación de un libro sobre la guerra civil en el que se tildaba de “chaquetero” a ese vecino.

No hay injurias

Los familiares reclamaron por la vía judicial que se había vulnerado el derecho al honor de aquel hombre. Sin embargo, en primera instancia el juez sentenció que lo vertido en el libro no era merecedor de sanción. No era injurioso. La familia recurrió y ahora el Supremo ratifica la sentencia absolutoria y explica que “es comprensible que la voluntad de la demandante sea la de defender la memoria a de su padre”.

Añade la sentencia, sin embargo, que “las dolorosas consecuencias de la guerra civil entre familias y vecinos de un mismo pueblo no pueden impedir las investigaciones históricas que lo constaten a través de la recogida de testimonios de quienes vivieron personalmente los hechos”.

Cambio de lealtad

Uno de aquellos testigos fue el que calificó de “chaquetero” al hombre cuya familia, ahora, ha reclamado ante el tribunal. El personaje era militar y durante la guerra se pasó a las filas franquistas. 

No ha lugar a la demanda. La historia es la que es y los datos, aunque dolorosos, si son ciertos, no suponen injuria alguna, dice el alto tribunal.

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