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Una mujer sujeta varias tarjetas sanitarias de distintas comunidades / CG

La tarjeta sanitaria válida para toda España tardará dos años en llegar

La medida para unificar los sistemas informáticos de cada comunidad autónoma fue ideada en 2002 y ha encadenado retrasos

16.10.2016 00:00 h.
5 min

Ponerte enfermo en una comunidad diferente a la que resides puede darte tantos quebraderos de cabeza o más que si te pusieras malo en Bielorrusia. Esta es una de las 700 quejas que el año pasado formularon al Defensor del Pueblo ciudadanos que, sobre todo durante las vacaciones de verano, sufren en sus carnes más burocracia y trato discriminatorio en la atención sanitaria.

No se entiende que algo tan lógico, elemental y de Perogrullo como la existencia de una única tarjeta sanitaria válida para toda España, como en Francia o Italia, lleve casi dos lustros sin lograr materializarse.

Habrá que esperar al menos otros dos años, hasta el 5 de octubre de 2018. Ésta es la última fecha fijada por decreto, retraso sobre retraso desde 2002, para que los 18 sistemas informáticos dejen de ser incompatibles entre sí y permitan compartir el historial clínico y las recetas electrónicas en todos los servicios del Sistema Nacional de Salud (SNS).

Trabas autonómicas

Ciudadanos fue el único partido que llevó en su programa para las últimas elecciones este compromiso para acabar con las “discriminaciones territoriales” que sufren unos cuatro millones de españoles, según datos del Ministerio de Sanidad.

“La Seguridad Social es nacional (del Estado) y única, y al ciudadano hay que dejarle de problemas y de diferencias. Si no, el SNS ni es nacional ni es de salud”, aseguró el líder de la formación, Albert Rivera.

El PP y el PSOE están de acuerdo cuando se plantea el tema a nivel de política nacional. En la práctica autonómica, sin embargo, llevan muchos años poniendo palos en las ruedas al proyecto. En Cataluña, por ejemplo, el tripartito presidido por el socialista José Montilla permitió al vicepresidente de ERC, Carod Rovira, diseñar en 2006 una tarjeta sin el número de la Seguridad Social, lo que complica y añade burocracia a los desplazados de esta comunidad.

Recelos nacionalistas y económicos

Las trabas vienen sobre todo por los recelos de ejecutivos nacionalistas que preparan estructuras de Estado e incluso la desconexión de España, como Cataluña. O el País Vasco, que –según fuentes del Ministerio de Sanidad- no ha mostrado interés alguno por la tarjeta estatal. Eso sí, hace unos meses, el Ejecutivo de Vitoria anunció que persigue un convenio unilateral con Francia, aunque el país galo solo acepta convenios con estados.

Otras comunidades esgrimen razones económicas, como Andalucía, Valencia y Canarias, principales receptoras de turistas nacionales en período estival. Argumentan que cada una lleva su contabilidad, a modo de moderna taifa, y financia parte de sus fármacos. La interoperabilidad, temen, aumentaría el gasto y agudizaría sus problemas de tesorería.

Guerras políticas

Hasta ahora, ha habido convenios entre comunidades limítrofes, que a menudo han derivado en descarnadas guerras políticas. Es el caso del casi permanente conflicto entre los servicios sanitarios de Madrid y Castilla-La Mancha. También ha pasado a la historia el desencadenado entre el País Vasco y Castilla y León en 2014, cuando la sanidad vasca rechazó la atención a una niña en Treviño (Burgos). La menor falleció.

Desde el Gobierno central se han creado dos fondos específicos para atender el trasvase de enfermos de una comunidad a otra. El de Cohesión Sanitaria, creado a bombo y platillo por el PP en 2001, llegó a estar dotado con 150 millones de euros. El propio Ejecutivo de Rajoy lo fue disminuyendo hasta dejarlo en dos millones para 2015. Este año, ya ni figura en los Presupuestos Generales del Estado.

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