Menú Buscar
Miguel Bernad, secretario de Manos Limpias, en una imagen de archivo, muestra un documento ante la Fiscalía General del Estado.

La investigación contra Manos Limpias empieza a dar resultados

Poco a poco se diluye la personación y implicación del sindicato en aquellos casos judiciales por corrupción en los que ha tenido un papel relevante

3 min

Como ese castillo de naipes que se derrumba cuando alguien retira la carta adecuada, el sindicato Manos Limpias, adalid de la lucha ciudadana contra la corrupción política, se desinfla y con él las causas en las que ha tenido un papel relevante, casi indispensable.

Así, los abogados del sindicato en el caso de los Pujol tiran la toalla ante la inexistencia de indicaciones por parte de quienes les contrataron. Nadie ha dado directriz alguna a los letrados, (ni en éste ni el resto de casos). Parece que esa inacción del cliente respecto su abogado tiene por objeto, justamente, posibilitar que la manzana se caiga del árbol cuando esté madura.

Urdangarin

Manos Limpias ni está ni se le espera en la recta final del juicio por caso Nóos. Solo subsiste la figura de Virginia López Negrete, más sola hoy que nunca, relegada en una esquina de la sala de vistas y asediada a todas horas por aquellos prohombres con poder institucional, económico o político, a los que no agrada la imagen de una Infanta de España sentada en el banquillo de los acusados.

Lopez Negrete no ha recibido indicación alguna ni de Miguel Bernad, ni de ningún otro miembro de la cúpula directiva del sindicato que la contrató. La letrada ha comentado a su círculo íntimo que no piensa ir a la cárcel a ver a quien un día la contrató y fue su amigo. Qué corra el aire entre ellos. Ella, de momento sigue, pero, como no puede ser de otra forma, pierde fuelle.  

Oriol Pujol

El caso de la ITV se cerrará pronto con una sentencia de conformidad. Manos Limpias, a través del abogado contratado, Alex Zaragüeta, ha optado por el camino más corto y se avendrá al pacto. Y aquí paz, y después gloria.

La detención de Miguel Bernad, cuyo caso continua en secreto sumarial, supuso la alerta indudable de que el castillo de naipes iba a desmoronarse.

Extorsionador, extorsionado

Pero, al final, la mano que retirará la carta, si no la ha retirado ya, se encuentra, en opinión de los diversos letrados en nómina del sindicato, entre las cuatro paredes de la cárcel de Navalcarnero, a donde ha sido trasladado Bernad. Esos abogados dicen tener la certeza de que alguien se ha encargado de acuclillar al otrora altivo presidente del Manos Limpias. Bernad, acostumbrado a presionar, no aguanta la presión. Acostumbrado, según el auto de Pedraz, a extorsionar, no aguanta la extorsión.

Quizá es la edad. Quizá es el shock por el cambio sobrevenido de rol. Quizá es el pánico escénico de una cárcel adusta y decadente como la de Navalcarnero. Eso al menos piensan algunos de los abogados que han trabajado para él. 

Dicen que el  poder no está en lo que puedes hacer, sino en lo que los demás creen que puedes hacer. Pasa en sentido contario: el miedo no estriba solo en lo que saben, sino en lo que crees que pueden saber de tí.