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Peregrinos del Camino de Santiago durante la parada para comer en las cercanías de Tordesillas / EFE

La Iglesia trata de mantener la esencia del Camino

El turismo de la fe mueve a uno de cada diez viajeros españoles y 13.000 millones de euros al año en todo el mundo

29.01.2016 00:00 h.
4 min

Mientras las autoridades gallegas tratan de mejorar y diversificar las rutas para ampliar el negocio, la Iglesia compostelana se mantiene en su objetivo de “mantener los valores esenciales de la ruta del camino”. Como “el esfuerzo y la solidaridad” y los “procesos de reflexión y crecimientos personales”. Desdeña, por el contrario, “modalidades que no mantienen vinculación con el sentido tradicional de la peregrinación, al entenderla como una aventura, una ruta de senderismo, un reto deportivo o una forma barata de turismo”.

En cualquier caso, el arzobispado no admitirá cambios a la hora de otorgar la “compostela”, el tradicional documento que se entrega a quien recorre los últimos 100 kilómetros a pie o los 200 finales en bicicleta o a caballo. “No tiene sentido ni razón de ser” ha zanjado el arzobispo de Santiago, Julián Barrio, ante la petición de estudiosos y expertos internacionales que piden elevar la distancia mínima a 300 kilómetros.

Hipermasificación y disputas

La Fraternidad Internacional del Camino de Santiago, que los aglutina, cree que en los tramos finales se está produciendo “un sinfín de perjuicios basados en la hipermasificación, disputas permanentes en los albergues, abusos del sector hostelero y picaresca de todo tipo”.

Estima esta organización que el 60% de los caminantes son de corto recorrido frente a un 40% de largo y que “sus experiencias y expectativas resultan diferentes, cuando no antagónicas”. Una solución, para despejar este embotellamiento y otros males, sería a su juicio alargar los kilómetros exigidos.

Los estudios indican que los extranjeros realizan los recorridos más largos. La media general es de 400 kilómetros, según declaran a la llegada a la plaza del Obradoiro. Los madrileños son los ciudadanos más inclinados a hacer el Camino. El año pasado representaron cerca del 10% de los que llegaron con sus botas calzadas al santuario del Apóstol. Seguidamente fueron los andaluces (8%) y en tercer lugar los catalanes (6,7%). Redondeando, una media de 20.000 romeros por comunidad.

Turismo religioso

Además de la playa, la montaña, la cultura o la gastronomía, la fe también es un destino turístico. Según datos de la Conferencia Episcopal Española, una de cada diez personas que emprende viaje en nuestro país lo hace impulsado por una motivación religiosa. En total, 17 millones de visitantes al año acuden a algunos de los 12.300 santuarios y ermitas diseminados por el territorio español.

El Camino de Santiago no es la única peregrinación que goza de gran aceptación. Existen otras, como la Ruta Mariana, que es recorrida cada año por 12 millones de personas. Se trata de un itinerario de interés religioso y cultural que une tres países a través de los santuarios del Pilar (Zaragoza), Torreciudad (Huesca), Lourdes (Francia), Meritxell (Andorra) y Monserrat (Barcelona).

Este movimiento genera, evidentemente, grandes beneficios económicos a nivel mundial. La Organización Mundial de Turismo apunta que este tipo de turismo está en auge, mueve a más de 300 millones de personas de todos los credos y genera un impacto económico de unos 13.000 millones de euros. Los especialistas destacan como ventajas que revitaliza la hostelería y la restauración de los destinos visitados y contribuye a la desestacionalización y a la diversificación de la oferta.