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Plataforma por la Honestidad ha presentado una querella contra el comisario José Manuel Villarejo, en una imagen de archivo / EFE

La credibilidad del inquietante comisario Villarejo

El controvertido policía, uno de los ejecutores de la 'Operación Cataluña', propone en sus informes hurgar en los amoríos del ex presidente Pujol

7 min

La lectura de los cuatro informes sin sello ni firma --que ahora se sabe que redactó el ex comisario, José Manuel Villarejo Pérez-- y que los antiguos gestores del BPA han adjuntado en la querella contra el comisario Marcelino Martín Blas por presunta extorsión, no tiene desperdicio. Fuentes judiciales consultadas por este medio aseguran que, sólo con que fuera cierto un 10% de todo lo que se insinúa o se asevera en dichos documentos, Martín Blas debería estar en la cárcel.

El ex comisario dispara a la frente

Villarejo se explaya, con bastante inquina, en relatar las supuestas irregularidades cometidas por su examigo y excompañero, en eso que se ha dado en llamar Operación Cataluña (operación policial encubierta para dinamitar el procés catalán), Marcelino Martín Blas. Y utiliza, para ello, toda clase de argumentos: desde consideraciones jurídicas a datos más propios de la prensa amarilla o rosa. Vayamos por partes.

¿Martin Blas, agente del CNI?

Villarejo vierte sobre el comisario jefe de asuntos internos, Martín Blas, durísimas acusaciones. Por ejemplo: "Ha conseguido informaciones relevantes relacionadas con acciones judiciales que se siguen contra los Pujol, así como de otras personalidades de Cataluña y, lejos de ponerlas a disposición de la autoridad judicial, se las ha guardado o, en todo caso, las ha entregado al CNI, en lugar de hacerlo a su jefes naturales". Informe Sumario Pujol, 20.1.15

Villarejo y el ventilador

Villarejo no duda en identificar los contactos del llamado clan Pujol con testaferros, banqueros y fondos de inversión que, según él, manejan los millones de dinero negro que acumula la familia. "Esos movimientos", dice Villarejo, "le fueron explicados a Martín Blas y éste, no hizo nada". Villarejo cita los supuestos contactos de los Pujol con un tal A. Lucudi. Según él, es quien "maneja todo lo referido a firmas offshore que blanquean grandes sumas en Gibraltar".

Villarejo habla también de fiduciarios ingleses que "manejan fondos de inversión del clan Pujol".

El ex comisario afirma que Martín Blas ocultó información "sobre las relaciones de los Pujol con Chistian García, CEO del Banco Tricum Private Bank, y de su vínculos con Hillip Bollich, exempleado de Banca Catalana y testaferro de Alavedra --ex conseller de Economía de la Generalitat--".

Martín Blas contemporiza, según el ex comisario

"Martín Blas sabía que Bollich podía aportar información de interés, ya que decía tener buena memoria y excelentes relaciones con banqueros como Fco. Mora --de Banca Mora--, con Roberto Cassany, de BPA, y con otros vinculados con Credit Andorrà y entidades como la firma Intertrust. Nunca nadie contactó con él --recrimina Villarejo--, a pesar de que Bollich decía disponer de datos del HSBC Private de Ginebra acerca de dinero en poder de ciertos políticos catalanes, como la cuenta CANONICA, vinculada a los Pujol".

Juego sucio, sucio...

El ex comisario Villarejo expone en el informe del 20-1-15, sin reparo alguno, que igualmente se le ofreció a su colega, --ahora enemigo--, Martín Blas, la "posibilidad de contactar con [...], la eterna amante de Jordi Pujol padre y, en la actualidad, muy despechada por el trato lejano que recibe, alentado por Marta Ferrusola".

Villarejo reprocha a Martín Blas el hecho de no contactar con esa mujer y añade, en lo que es un elocuente ejemplo de la metodología de aquellos que han trabajado en la Operación Cataluña, que a Martín Blas se le "comentó que aun cuando no aportara datos, el mero contacto con ella sería muy desestabilizador para el clan Pujol, y ello podría llevarles a cometer errores rentables judicialmente".

¿Impunidad del acusador o del acusado?

Los juristas que, de la mano de Crónica Global, han estudiado esos informes reiteran que, si lo que aparece en ellos es cierto, nos encontramos ante un escándalo sin paragón por lo que respecta a la actuación de los Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado.

Se acusa a Martín Blas de usar fondos reservados sin justificar, filtrar informes a la prensa y emplear facturas falsas para justiciar viajes. En definitiva, de dinamitar las investigaciones contra los Pujol siguiendo espurios objetivos y oscuros mandatos.

¿Información o difamación?

Sin embargo, al menos hasta ahora, estos informes no han tenido mayor recorrido que el periodístico. Esas notas informativas parecen papel mojado, quizá porque no se vehicularon hacia los órganos judiciales competentes o, quizá, porque cuando jueces y fiscales supieron de su existencia y de su contenido, constataron que estaban repletos de evidentes contradicciones y de insustanciales afirmaciones que restaron credibilidad a los mismos. Por ejemplo, en el informe Sumario Pujol 7-4-14 elaborado por Villarejo, pero sin firma y sello oficial alguno, el ex comisario afirma que "después de varios encuentros en Andorra, en mayo del 2014, Martín Blas presionó a Miquel [Joan Pau Miquel, exCEO de BPA, encarcelado por supuesto blanqueo de capitales desde la intervención del banco],  a entregar los datos --se refiere a información de las cuentas de los Pujol: el famoso pantallazo que difundió el diario El Mundo-- hasta que, finalmente, aceptó a cambio de cobrar medio millón de euros. Estos se entregaron en Madrid en un encuentro en el hotel Villa Magna.

Ese supuesto encuentro entre Miquel y Martín Blas se produce en mayo del 2014. El informe donde se recoge este controvertido encuentro tiene fecha de abril de 2014. Es decir, Villarejo dejó constancia en su nota informativa de unos hechos que aun no se habían producido.