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Agentes de la Policía Nacional frente a terroristas del Estado Islámico / FOTOMONTAJE CG

La congelación de plantilla de la Policía Nacional compromete la lucha antiyihadista

La falta de personal obliga a que expertos de Información realicen servicios ordinarios de seguridad

3 min

Cataluña no tiene, actualmente, toda la protección que debería contra un posible atentado terrorista. La falta de agentes en la Policía Nacional ha llevado a que los altos cargos del cuerpo tomen una decisión que para muchos es contraproducente: derivar a expertos de las Brigadas de Información a realizar servicios ordinarios de seguridad.

De esta forma, en el territorio catalán, y en especial en la ciudad de Barcelona, se da la circunstancia de que muchos policías con un currículum especializado en investigación de temas específicos como terrorismo islámico, crimen organizado, drogas o redes de inmigración, entre otros, se ven trabajando en la puerta de la Delegación del Gobierno, de la comisaría o en el Centro de Internamiento de Extranjeros (CIE), por ejemplo.

Amenazas terroristas

La gravedad radica en que Cataluña, como el resto de España, se encuentra en un nivel de alerta terrorista de 4 sobre 5 --lo que significa que hay posibilidades reales de que se dé un atentado en el país--. Barcelona, además, es una ciudad fronteriza con Francia, que recientemente vuelve a estar en alerta ante un peligro real de que el Estado Islámico ataque de nuevo.

Cabe tener en cuenta que las competencias exclusivas en materia de terrorismo son de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado en todo el territorio nacional, y que la falta de personal se da en la Jefatura Superior de Policía de Cataluña, situada en la Via Laietana, cuyo responsable es el Jefe Superior de Policía del territorio catalán.

Peligro para los agentes

No se trata únicamente de una carencia de personal considerable, por debajo del mínimo requerido para la prestación de servicios según el Catálogo de Puestos de Trabajo (CPT) del cuerpo, sino de que el hecho de utilizarlos como parches para tapar esa falta de efectivos comporta una desprotección de los propios policías que normalmente trabajan de paisano y con la cara tapada y, en sus nuevos puestos, tienen que llevar uniforme y desvelar su identidad.

Se da otro factor añadido, como es la inexperiencia que tienen en los puestos de trabajo asignados de forma temporal. “A mí me mandan al CIE de la Zona Franca y yo no tengo ni idea de qué es lo que tengo que hacer allí en cuanto llegue. Y como yo, todos los demás compañeros que están en esta misma situación”, explican a Crónica Global fuentes policiales.