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Imagen de una tienda cerrada, como la mítica Konema de Barcelona / PIXABAY

La papelería Konema echa el cierre tras más 40 años en Barcelona

El establecimiento especializado en material de oficina ha cerrado de forma definitiva sus puertas a principios de septiembre

María Díaz
16.09.2019 13:11 h.
3 min

Una ciudad es como un organismo. Es un ser viviente que crece, evoluciona y cambia con el paso del tiempo. Basta con observar la realidad de sus calles, el latido que marcan en ellas las personas y los vehículos que las transitan, para darse cuenta de ello. Un proceso cotidiano que acaba igual que empieza y que incluye las despedidas.

Este ha sido el caso de Konema, una de las papelerías más famosas de Barcelona que ha cerrado sus puertas. La tienda especializada en material de oficina, artículos de papelería y regalos de la Rambla de Cataluña número 43 se ha despedido de la ciudad en la que encontró su razón de ser cerrando al público de manera definitiva.

Comunicado oficial

Durante todo el mes de agosto, la puerta y el escaparate principal del establecimiento barcelonés han lucido un cartel con las palabras “cerrado por inventario”. Una suerte de epitafio que se convertía en una despedida formal cuando los responsables de la tienda enviaban una nota de prensa a los medios de comunicación informando del cierre definitivo.

El aumento del precio del alquiler del local que servía de hogar a Konema (que ya ha sido alquilado para un nuevo establecimiento) es la principal causa del cierre de una papelería de referencia en Barcelona por el diseño y calidad de sus productos.

Subida de alquileres

"La afectación por la actual coyuntura legal supondría asumir gastos que pondrían en riesgo la continuidad y el prestigio de nuestra tienda", explican los dueños de Konema en el comunicado oficial. Una nota que también hace hincapié en agradecer a los clientes su fidelidad y apoyo durante los años que se ha mantenido abierta.

Esa apertura se produjo en el año 1972, en la izquierda del Eixample. Más de 40 años en los que ha pasado a la historia del pie de calle de la capital catalana por sus escaparates de colores, sus siete vitrinas que cambiaban cada poco tiempo para mostrar su selección especial de productos más allá del papel, como la decoración y los regalos.