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Cámaras de seguridad captan la agresión de la mujer a uno de los vecinos de Masnou 32, en Barcelona / CG

A juicio por agresión la mujer que amenazó con quemar el piso a sus vecinos

La residente en un bloque de Sants ingresó en prisión en agosto por un robo con violencia, aunque podría abandonar el penal para entrar en un centro psiquiátrico

6 min

“Totalmente desamparados e impotentes”. Así se sienten residentes en un bloque de la calle Masnou 32, en el barcelonés distrito de Sants, víctimas de amenazas y agresiones por parte de una de sus vecinas, de 39 años. Extorsiones, robos, y destrozos en zonas comunes, que se han alargado durante años y que han llevado a muchos a abandonar el inmueble. Este lunes, la presunta responsable, se sentará en el banquillo de los acusados de la Ciutat de la Justicia por dos causas de delitos leves.

El primero, por pegar una patada, abofetear y escupir a un vecino el pasado enero. También por arañar y romper la ceja a otro residente con un golpe de llave, y amenazar a cinco inquilinos más del edificio. Suma más de una decena de causas pendientes, e incluso llegó a amenazar a una pareja con quemar su inmueble con sus hijos pequeños dentro. Desde el pasado agosto se encuentra en prisión preventiva en Brians por un robo con violencia en un bar de Barcelona. Y es que, aseguran los afectados, también atemoriza a los comerciantes del barrio.

Amenazas y robos

Amenazas a punta de cuchillo en un supermercado, también en una peluquería, e incluso llegó a ingresar en prisión por otro incidente con arma blanca en otro bar. Las llamadas a la policía y las denuncias de los vecinos son constantes. En 2019 un juez dictaminó su ingreso en un centro psiquiátrico tras ser diagnosticada con trastorno límite de la personalidad, pero pocos días después, volvió al edificio. “Pidió el traslado a una clínica privada, y allí el al alta voluntaria”, detalla a Crónica Global una de las afectadas, que prefiere no revelar su nombre.

Algunos destrozos causados por la mujer de 39 años en el edificio de Masnou 32 / CG
Algunos destrozos causados por la mujer de 39 años en el edificio de Masnou 32 / CG

La denunciada reside en la vivienda de Masnou 32 desde que nació. Sus padres abandonaron el inmueble y mantenían una escasa relación con ella. Una vez fallecido el progenitor, es su madre quien la visita una vez al mes para entregarle dinero, pero evita tener relación con su hija, aseguran los residentes, y tampoco está dispuesta a incapacitarla para facilitar así su ingreso en una clínica donde pueda recibir tratamiento, ya que, apuntan, también tiene problemas de consumo de alcohol y otras sustancias.

Agresión durante el confinamiento

El confinamiento agravó la situación. Como explicó este medio, los insultos de la mujer de 39 años desembocaron en una agresión a varios residentes, que acabaron presentando diez denuncias ante los Mossos d’Esquadra, pero cuando todavía estaban en comisaría, la presunta atacante ya había regresado al bloque, tras ser trasladada en ambulancia al Hospital Clínic. “Pedimos órdenes de alejamiento y no comunicación. Se la concedieron a una de las vecinas, pero en poco más de un mes, se la saltó tres veces”, detalla ahora esta inquilina.

 

Cámaras de seguridad captan la agresión de la mujer a otro residente en Masnou 32, Barcelona / CG

Ha sido un médico forense quien, tras examinarla, ha dictaminado que sufre dicho trastorno, aunque confirmó que “era plenamente consciente de sus actos”, motivo por el que el perito judicial denegó su ingreso urgente en una clínica psiquiátrica. Ahora que se encuentra en prisión, detallan los afectados, es ella quien ha vuelto a reclamar un examen forense, para así abandonar Brians. “Puede pasar lo que ya sucedió la última vez, la derivan a una pública, pide el traslado a una privada --que costea su madre-- y luego el alta voluntaria”, apunta una de las demandantes.

Unificar juicios

El reclamo de los inquilinos de Masnou 32, en su mayoría parejas jóvenes con hijos pequeños, es unificar los juicios contra la mujer. “Primero pedimos coherencia de las administraciones. Si nos han dicho que tiene plena conciencia de sus actos y se la puede tratar como a una delincuente, ahora no puede salir de prisión para ingresar en una clínica porque es una enferma mental”, subraya la afectada. Y después, tenemos pendientes más de una decena de juicios contra ella y pedimos que se unan en una sola causa”.

El motivo es evidente, 15 causas leves “quedarán en nada”, lamenta esta madre, “porque parecen hechos aislados y se acabarán desestimando, mientras la gente se sigue marchando del edificio y la situación es insostenible”. La policía tampoco puede hacer nada. En decenas de ocasiones efectivos de Mossos d’Esquadra y Guardia Urbana se han presentado en el edificio, y la presunta agresora ha sido traslada en ambulancia a un hospital, pero a las pocas horas regresaba a la vivienda. “Nos dicen que no pueden hacer nada por su problema, pero tiene que abordarse como delincuencia”, subraya.