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Jordi Muñoz Iranzo, presidente de EIMA

Jordi Muñoz (Eima): "El 15% de las personas mayores sufre maltrato en Cataluña"

La falta de recursos materiales y jurídicos para proteger a los ancianos invisibiliza un fenómeno que no deja de crecer

8 min

El Parlament aprobó por unanimidad una declaración contra el maltrato a las personas mayores el pasado 3 de julio. Eima es uno de los colectivos que ha presionado a las fuerzas políticas para alcanzar esta moción institucional.

Su presidente, Jordi Muñoz, lleva años batallando para dar a conocer una lacra social que no deja de aumentar en Cataluña. Una situación que cuenta con soluciones viables que necesitan, en primer lugar, arrojar luz sobre una realidad invisibilizada.

-Pregunta: ¿Cuáles son los tipos de maltratos más frecuentes en las personas mayores?

-Respuesta: El abuso psicológico se da mucho, sobre todo porque va vinculado a otras tipologías, aunque puede darse por sí solo. Por ejemplo, una persona que sufre maltrato físico también se sentirá atemorizada o arrinconada. Sin embargo, el maltrato económico cada vez sucede más. Piensa que casi el 90% de personas mayores tiene un piso en propiedad y una pensión que puede ser mayor o menor, pero que constituye un ingreso periódico. En Eima distinguimos hasta siete tipos --físico, psíquico, abuso sexual, explotación financiera, negligencia, abandono y vulneración de derechos-- que acompañamos de indicadores de alerta para que los profesionales puedan detectar todas estas situaciones.

-¿Qué perfil psicológico tienen las víctimas?

-Uno de los problemas es que suelen ser muy confiadas. Esto tiene que ver con la soledad y la necesidad de afecto. Es fácil ganarse a una persona mayor y lograr incluso entrar en su domicilio pese a no conocerla mucho. Te habrá pasado: con diez minutos de conversación en el metro con alguien mayor, te proporcionan una cantidad de datos... No se trata de ser desconfiado, pero hay que trabajar la cantidad de información que dan. Además, muchas víctimas tienen un concepto muy protector de la familia o bien un sentimiento de culpabilización que las lleva a no denunciar.

-Pongamos cifras: ¿Han estimado cuál es el alcance de este fenómeno?

-Hay pocos estudios y cada uno de ellos tiene metodologías distintas. La OMS afirma que 1 de cada 6 personas recibe maltrato. Esto representa un 15% de la población adulta, aunque se calcula que esta cifra puede aumentarse porque solo se denuncia 1 de cada 24 casos.

-¿Ocurre más en el entorno familiar o bien en otros contextos, como una residencia o centro de día?

-En el propio domicilio suele haber más maltrato. El hogar es un sitio cerrado donde, si la persona agredida no cuenta con una red social, es muy difícil detectar los maltratos. Además, en un domicilio el maltratador acostumbra a aislar a su víctima: la aparta de sus amistades, de sus conocidos... El maltratador se presenta como la persona imprescindible para el anciano. En cambio, cuando el maltrato ocurre en una institución, es más fácil detectarlo.

-Pero es verdad que hay casos que se silencian por miedo a las represalias o para no meterse en problemas

-Sí, es cierto que a veces hay profesionales que por miedo a perder su trabajo o por la propia relación con sus compañeros, miran para otro lado. Por ejemplo, en las residencias suelen haber pequeños hurtos de joyas de los internos. Pero hay que concienciar a esos profesionales de que el maltrato hay que identificarlo cuanto antes mejor. Pasa lo mismo que con las enfermedades: si no haces nada con una patología, cada vez será más difícil de tratarla. Cuanto más crezca el maltrato, más complicado será encontrar remedio.

-A menudo ha denunciado la falta de recursos de protección. Por ejemplo, señala la falta de alternativas donde alojar a las personas mayores cuando son maltratadas

-A diferencia de lo que ocurre en la violencia machista o contra los menores, los mayores no tienen viviendas alternativas. La alternativa que le damos es que vaya a una residencia. Pero eso no es lo ideal, porque si una persona no es dependiente vivirá este episodio de forma negativa. En Cataluña tenemos una ley del año 2000 sobre acogida de personas mayores que solo tuvo una prueba piloto y no se ha desplegado. La administración debería crear un programa público de acogida como alternativa a personas que están en situación de soledad, vulnerabilidad o que sufren maltrato. No sería tan costoso como una solución residencial.

-También existen figuras legales que pueden ayudar a las personas mayores pero que no se usan demasiado

-El asistente legal, por ejemplo, que se utiliza muy poco. Muchas veces las personas mayores no saben gestionar los asuntos del banco o el contrato de servicios. El asistente te complementa en estos casos y tiene una supervisión judicial, lo cual reduce la posibilidad del engaño. Además, existen otros instrumentos como la autotutela o los poderes preventivos, aunque en este último caso solo deben darse a personas de muchísima confianza.

-¿Valora positivamente el servicio local de teleasistencia, que actualmente atiende a más de 90.000 personas?

-La teleasistencia proporciona un muy buen indicador de maltrato y cuenta con protocolos de detección. También tiene un sistema silenciado que permite escuchar todo lo que pasa en una casa. Cuando una persona mayor se siente amenazada por su hijo, por ejemplo, puede activar el botón y el operador oirá y grabará todo lo que ocurre en el domicilio.

-¿Haría falta una reforma legislativa para endurecer las penas? ¿O quizá introducir algún nuevo tipo en el Código Penal?

-Pienso que el criterio debería ser la vulnerabilidad personal, antes que la edad. Porque puede haber personas con edad avanzada que sean tan válidas y capaces como alguien de 30 años. Incluso podría ser algo discriminatorio. Lo que sí habría que hacer es endurecer las penas en caso de delitos contra personas vulnerables.

-Una cuestión que levanta ampollas: ¿deberíamos reeducar a los maltratadores?

-Creo que es imprescindible. Piensa en una situación típica: un hijo varón que tiene problemas de drogadicción, está en el paro y vive con su madre, a quien continuamente extorsiona pidiéndole dinero. Si pudiésemos estabilizar a esta persona, encontrarle un trabajo e intentar que tuviese una vida más normalizada, seguramente dejaría de maltratar a su madre. Pero no tenemos ningún programa así ni en Cataluña ni en toda España.