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Johann Eduard Hari, escritor y periodista suizo-escocés / KATHRIN BAUMBACH

Johann Hari, autor de 'Conexiones perdidas': "No es el abuso lo que te destruye, es la vergüenza"

El periodista anglosuizo postula que la depresión no obedece a un desequilibrio químico en el cerebro sino a los problemas que genera el modo de vida actual

11 min

'Conexiones perdidas', de Johann HariSufrirla fue lo que llevó Johann Hari (Escocia, 1979) a indagar sobre esta enfermedad. Un viaje de dos años  y 60.000 kilómetros para recabar impresiones de científicos y pacientes con depresión. Este periodista y escritor, de origen anglosuizo, pensaba que la causa de su problema era un desequilibrio químico en su cerebro, pero ahora postula que esta dolencia es, en gran parte, consecuencia de los problemas que tienen que ver con el modo de vida actual.

En su caso, señala que fue un trauma infantil lo que desencadenó su depresión: sufrir abusos sexuales. Nunca quiso hablar de ello, pero en el proceso de alumbrar su última obra, Conexiones perdidas (Capitan Swing, 2019), comprendió que “no es el abuso lo que te destruye, sino la vergüenza del abuso”.

--Pregunta. Sufrió depresión cuando era joven, y tomó antidepresivos. Los médicos le dijeron que sufría un desequilibrio químico en su cerebro. Tras consultar a especialistas por todo el mundo, explica que reparó en un elemento común a todas las causas de la depresión y la ansiedad: “todas son formas de desconexión”.

Respuesta. He pasado la mayor parte de mi vida sin entender qué era la depresión y con miedo a investigarla. Quería saber por qué ha aumentado en todo occidente. En mi adolescencia acudí al médico y recuerdo que dije que me estaba saliendo un dolor. No podía controlarlo y me daba vergüenza. Él, simplificando, me dijo que a veces algo falla en el cerebro de las personas; una especie de desequilibrio químico natural, y que todo lo que había que hacer era tomar un medicamento para que volviese a la normalidad. Me recetó un antidepresivo --paxil--. Con este me encontré mejor durante un tiempo, pero luego volvió la depresión, así que me administraron dosis cada vez más altas durante 13 años. No funcionaba, y me preguntaba, ¿por qué me siento así?

--P. ¿Por eso buscó respuesta?

R. Terminé haciendo un viaje de 60.000 kilómetros para encontrarlas. He entrevistado a expertos científicos y también a personas que han sufrido depresión. Lo que he aprendido es que la evidencia científica conduce a nueve factores que desembocan en esta enfermedad. Dos de ellos están en nuestra biología: nuestros genes pueden hacernos más proclives a padecerla y también cambios cerebrales, pero la mayoría de ellos no se encuentran en nuestra biología. Por ejemplo, si estás realmente solo, es mucho más probable que te deprimas. Son factores de la forma en que vivimos, que no se curan con un medicamento.

 

--¿Cuál es para usted la creencia más errónea extendida sobre la depresión?

Que las personas deprimidas y ansiosas son débiles, están locas o biológicamente rotas. No es así. Son personas con necesidades insatisfechas, y lo que necesitan es amor y compasión para satisfacerlas.

--El profesor David Healy le explica que la hipótesis de que la depresión se origina al descender los niveles de serotonina es “puro marketing”. ¿Qué se encuentra detrás de esta idea? ¿Simple interés comercial de los laboratorios farmacéuticos?

Los antidepresivos químicos ayudan a algunas personas, lo cual es de gran valor, pero lamentablemente, la mejor investigación a largo plazo, que se llama ensayo Star-D, muestra que la mayoría de los que los toman se deprimen de nuevo con el tiempo . Por tanto, mi consejo para cualquiera que los tome y que esté experimentando beneficios --como me pasó a mí en un principio--, es continuar. Pero debemos ser honestos: por sí solos, para la mayoría de las personas, no son suficientes para resolver el problema. Durante treinta años, hemos estado prescribiendo más y más antidepresivos, y cada año la depresión y la ansiedad han aumentado. Reducir la solución a la medicación es una visión simplista.

Johann Eduard Hari en una conferencia / YOUTUBE
Johann Eduard Hari en una conferencia / YOUTUBE

--¿Y qué papel juega la soledad en la depresión? Como dice, sentirse solo no estar solo físicamente. ¿Existe un nexo entre este sentimiento y la enfermedad?

Somos la sociedad más solitaria de la historia de la humanidad. Un estudio reciente preguntaba a los estadounidenses: “¿cuántas personas lo conocen bien?” Y la mitad de ellos respondió: “nadie”. En España no es así, pero la situación está empeorando. Fíjese, al igual que las abejas evolucionaron para vivir en una colmena, los humanos evolucionaron para vivir en una tribu y ahora somos los primeros humanos en tratar de disolver nuestras tribus. Es más, se nos dice constantemente ‘sé tú mismo”, como si el individualismo fuera a lo que tenemos que aspirar, pero en realidad la depresión lo que me enseñó fue lo contrario: “no seas tú mismo, seamos nosotros”. Deberíamos aspirar a ser parte de una tribu.

--¿La ausencia de síntomas físicos que causan otras enfermedades dificulta que el entorno entienda que uno está enfermo?

Existen muchos malentendidos sobre la depresión y la ansiedad. Necesitamos sentir que nuestras vidas tienen sentido, que estamos haciendo algo con un propósito que marca la diferencia. Es una necesidad psicológica natural. Por ejemplo, si no tienes control sobre tu trabajo, es mucho más probable que te estreses y, sobre todo, te deprimas. Cuando estás controlado, no puedes crear significado a partir de tu trabajo. De repente, la depresión de muchos de mis amigos, comenzó a no parecer un problema con sus cerebros, sino un problema con su entorno. Así aprendí que hay muchas causas de depresión como esta.

Ilustración sobre la depresión / PX
Ilustración sobre la depresión / PX

--¿Qué papel juega la vergüenza en la depresión? ¿Cómo uno --o usted mismo-- se da cuenta de que algo va mal y decide pedir ayuda?

Tuve una depresión severa desde mi adolescencia. En mi caso, sufrí abusos de un adulto cuando era niño. Nunca quise pensar o hablar de ello, porque no quería darle ese poder sobre mí. Pero en el proceso de escribir el libro, entrevisté a los expertos que demostraron cómo el trauma infantil puede causar depresión, y otros problemas como obesidad y/o addición.  Me enseñaron algo realmente importante: que no es el abuso lo que te destruye, sino la vergüenza del abuso. Y si puedes liberarte de la vergüenza que sientes, puedes librarte de la depresión. Las personas que han sufrido abusos durante su infancia a menudo interiorizan la voz de su abusador; piensan que no merecen ser tratadas con amor.

--Respecto a los antidepresivos, usted no está en contra, pero considera que la solución a la depresión no es solo química, sino que trata de encontrar un sentido a la vida. ¿Cómo se trabaja para salir de ese estado? ¿Medicación y terapia es el camino para curarse?  Habla de siete tipos distintos de reconexión como punto de partida.

Todos saben que la comida basura se ha apoderado de nuestras dietas y nos ha enfermado físicamente. Lo mismo sucede con una especia de valores basura que se han apoderado de nuestras mentes y nos han enfermado. Una vida basada en el dinero y el estatus, en presumir. Si uno se centra en comprar objetos y en presumir de ellos, es más probable que aumente su ansiedad. Nos bombardean constantemente con mensajes que nos dicen que busquemos la felicidad en los lugares equivocados.

--A nivel personal, usted expone la confusión que le supuso el trabajo de investigación sobre la depresión en su estado de ánimo. ¿Ha emprendido esta búsqueda porque usted es el primero que necesita respuestas? ¿En qué medida le ha influido lo que ha descubierto?

Quería encontrar respuestas y la investigación ha cambiado mi vida. Tras hablar con muchas personas que habían sufrido depresión, me di cuenta de que, durante mucho tiempo, mi concepción de la felicidad era equivocada. Cuando me sentía mal, enfrentaba el dolor con algún logro individual, como comprando algo, o superándome en el trabajo. Rara vez funcionó, y no me encontraba mejor. Ahora trato de hacer algo por otra persona. Puede ser tan simple como dejar mi teléfono en casa, visitarlos y escucharlos de verdad. En una sociedad donde la gente está tan sola, que te escuchen es un regalo increíble. Y este simple cambio, de darme cuenta de que mi felicidad solo puede venir de aumentar la felicidad de los demás, ha tenido un fuerte efecto en mí. Es uno de los muchos cambios que hice en mi propia vida desde que escribí el libro.