Menú Buscar
Joan Pinyol (i), y el concejal de BComú Eloi Badia (d) / AMB

El turbio pasado del actual responsable de medio ambiente en el Área Metropolitana

Joan Pinyol, del ‘sector negocios’ de CDC, accede por primera vez en su carrera a un cargo público sin el amparo de su partido

C. F.
24.01.2016 22:31 h.
7 min

Joan Pinyol fue nombrado el pasado agosto director del departamento de Medio Ambiente del Área Metropolitana de Barcelona (AMB). Ada Colau decidió incluirlo en el gobierno supramunicipal a instancias de Eloi Badia, concejal de Presidencia y Territorio del ayuntamiento de la capital catalana desde el pasado noviembre (sustituyó a Raimundo Viejo), que había mantenido con él una estrecha relación cuando Pinyol era gerente de la Agencia Catalana del Agua (ACA).

En la AMB sorprendió el fichaje porque Pinyol pertenece al sector negocios de CDC, cuyos principios están en las antípodas de los que defiende BComú. Lo que ha desconcertado incluso en las filas de la formación de Ada Colau es su pasado profesional, siempre al amparo de CDC. Este nuevo cargo es el primero que ocupa sin vinculación al partido.

Asesor de Albert Palay

La carrera de Pinyol empezó en la UAB en 1982. Tras licenciarse en Económicas y Letras, el actual directivo del AMB se quedó como investigador en la universidad hasta 1985, cuando inició una aventura profesional como consultor free lance. Fue ahí donde inició su contacto con CDC de la mano del entonces alcalde de la Ametlla del Vallès (Barcelona), Albert Palay. Trabajaba como asesor del consistorio de forma muy cercana al primer edil, según fuentes de su entorno.

Palay es la primera figura controvertida en la vida de Pinyol. El ex alcalde aparece en el sumario del Palau de la Música porque presuntamente cobró un sobresueldo de 1.500 euros mensuales de la institución cultural catalana --el concejal Jaume Codia, del mismo partido, percibía otros 900 euros-- por recalificar unos terrenos de Félix Millet, el autor confeso del saqueo.

El proyecto se denominó Els avellaners de can Plandolit e incluía la construcción de 55 chalets en el municipio después de la modificación urbanística. Millet reconoció en la comisión de investigación del Parlament sobre el saqueo de El Palau de la Música que había financiado la campaña para la reelección de Palay en 2003.

Escándalo urbanístico en Cervelló

Pinyol sale de La Ametlla del Vallés en 1997 y aterriza en el Ayuntamiento de Cervelló como asesor del alcalde Josep Lluís Morant (CiU) y es nombrado interventor municipal. En esa etapa se produce el escándalo urbanístico de Can Estevet en el municipio, también vinculado a la recalificación y reparcelación de unos terrenos que benefició a los propietarios de la empresa Firmes y Hormigones SA.

El caso fue juzgado y Morant fue condenado por la Audiencia de Barcelona primero y el Tribunal Supremo después (en 2009) a dos años de cárcel y siete de inhabilitación para ocupar cargos públicos, un plazo que vence este ejercicio. El ex secretario del ayuntamiento, Enric Guimerá, resultó absuelto y trabajó en la sede local de CDC hasta su jubilación. Pinyol se desvinculó de la operación urbanística porque se aprobó por silencio administrativo y con la oposición de la mayoría del pleno dos años antes de que él desembarcara en el consistorio.

El actual directivo del AMB llegó a Cervelló en compañía del arquitecto Manuel Somoza, otro ejecutivo que se consideraba persona de confianza de CDC, según los mismos interlocutores. Está imputado en el caso Mercurio, la corrupción alrededor del ex alcalde de Sabadell Manuel Bustos, por favorecer presuntamente los intereses empresariales del tío del ex primer edil de la ciudad, el constructor Melquíades Garrido. La causa aún no ha sido juzgada.

Sorea le acercó a Lluís Recoder

Morant perdió las elecciones de 1999 y Pinyol, promovido por el partido, es fichado en el 2000 por la sociedad del Grupo Agbar Sorea en el municipio de Sant Cugat del Vallès (Barcelona). Allí entró en contacto con el entonces alcalde de CDC, Lluís Recoder, quien sería consejero de Territorio en el primer Gobierno de Artur Mas. Como ejecutivo de la empresa, traba amistad con otro alto directivo del grupo, Leonard Carcolé, y otros cargos afines al partido.

Esa relación fue básica para salir de Sorea y convertirse en gerente de la ACA en 2011. Recoder nombra a Carcolé director general de la empresa pública y éste recurre a su amigo para delegarle la gestión de la compañía en su momento económico más delicado, cuando arrastraba una deuda de 1.400 millones que se pudo refinanciar. Es en esta etapa cuando entra en contacto con Badia, según las fuentes consultadas.

ATLL le empuja al Incasòl

Los tres participaron activamente en la privatización de Aigües Ter Llobregat (ATLL), cuyo único objetivo era conseguir fondos para las arcas públicas catalanas. El resultado de la operación, que derivó en la guerra del agua por las irregularidades del concurso público, propició que Recoder no repitiese en el cargo y la consiguiente marcha de Carcolé, ya en 2014. Pinyol es recolocado en el Institut Català del Sòl (Incasòl), la empresa pública que gestiona los terrenos públicos de la Generalitat, como gerente.

El director del Incasòl era en ese momento Damià Calvet, que coincidió con el actual directivo del AMB en la consejería ya que era el secretario de Territorio y Movilidad de Recoder. Calvet compagina sus responsabilidades en la empresa pública con la actividad política como teniente de alcalde de Urbanismo en el Ayuntamiento de Sant Cugat del Vallès, gobernado por la sucesora de Recoder, Mercè Conesa.

Pinyol fue gerente del Incasòl hasta que fue llamado por BComú.

¿Quiere hacer un comentario?
Esta web utiliza 'cookies' propias y de terceros para ofrecerte una mejor experiencia y servicio. Más información