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El ilustrador José Pablo García, y el escritor Javier Cercas en una firma de Sant Jordi  / EP

Javier Cercas: "Todos los países tienen problemas con su pasado"

El autor de ‘Soldados de Salamina’ firma en Barcelona la novela homónima en versión gráfica, ilustrada por José Pablo García, durante la festividad de Sant Jordi

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El escritor Javier Cercas ha aseverado este martes que todos los países tienen problemas con su pasado. El autor de Soldados de Salamina (2001) ha acudido a la firma de la novela gráfica homónima del ilustrador José Pablo García (Reservoir Books) con motivo de la festividad de Sant Jordi, donde ha coincidido con cineastas como los hermanos Bayona y David Trueba.

En su parada de Sant Jordi, Cercas ha explicado que la publicación de esta obra hace 18 años, escrita en primera persona y basada en el final de la Guerra Civil española, coincidió con las demandas para impulsar la "memoria histórica".

Memoria histórica y literatura

La coincidencia de la publicación de su novela junto con el debate público y las posteriores iniciativas legislativas inspiradas en el concepto de la memoria histórica, según el autor, facilitó su éxito. Sin embargo, el escritor extremeño ha lamentado que, a la larga, se haya convertido en una “moda”.

En este sentido, el autor de El monarca de las sombras (2017) ha indicado que "esto ha hecho que todavía sigamos con el problema encima”. Y añade: “En vez de resolverlo, lo hemos ido aplazando y aplazando, y ahí seguimos con el Valle de los Caídos".

Cercas y la historia de España

Cercas, quien también fue docente de filología en la Universidad de Girona, es autor de varias obras cuyo tema central gira en torno a la historia contemporánea de España. Aparte de obras de ficción, también escribió Anatomía de un instante, un ensayo de reflexión sobre el intento de golpe de Estado en 1981 y las figuras públicas que intervinieron.

No obstante, reconoce que antes del reconocimiento hubo momentos de desánimo en su carrera literaria. A propósito de ello, ha explicado que hace años, también en una jornada de Sant Jordi, no firmaba nada. En ese momento, se fue a comer solo pensando que era "un escritor de mierda o, mejor dicho, no era un escritor".