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Juan Carlos Alía, antiguo gerente de Ibatur, a su salida del juicio del 'caso Nóos', donde cargó la responsabilidad de las decisiones en Jaume Matas.

Jaume Matas, acorralado por sus subordinados

Los testigos que le han precedido en el juicio del 'caso Nóos' señalan al ex presidente como el responsable de las decisiones a favor de las empresas de Urdangarin

Carlos Ballfugó
5 min

No ha habido titubeos ni dudas. Quizás algún dato olvidado. Pero las respuestas han sido tajantes en lo que a responsabilidades se refiere. El juicio del caso Nóos está dejando contra las cuerdas al ex presidente del Gobierno balear Jaume Matas y ello a cuenta de quienes fueron sus subordinados en la última legislatura en la que presidió el Ejecutivo autonómico, de 2003 a 2007.

No fueron cuatro años cualesquiera. El saqueo de las arcas públicas y otros fraudes contra la Administración en beneficio privado estaban a la orden del día, y las numerosas condenas dictadas hasta el momento así lo dejan patente. El propio Matas ha sido sentenciado en firme en dos ocasiones por corrupción e incluso ha pasado por la cárcel con una pena de nueve meses por tráfico de influencias a sus espaldas.

Futuro poco halagüeño

Ahora vuelve a verse las caras con la justicia y su futuro procesal no es halagüeño. Estos días se sienta de nuevo en el banquillo, en esta ocasión junto a otros 16 acusados --entre quienes se encuentra la infanta Cristina--, por auspiciar el presunto desvío de hasta 2,6 millones de euros públicos en dos foros sobre turismo y deporte organizados en Palma por el Instituto Nóos, así como en otros proyectos deportivos que, del mismo modo, acabaron a dedo en manos de Iñaki Urdangarin y su ex socio Diego Torres. 

Los otros cuatro ex altos cargos de Baleares acusados en el marco de esta causa ya han sido interrogados --son los únicos procesados del juicio que han declarado hasta el momento-- y, en sus respectivos interrogatorios, han apuntado a Matas como la persona de la que emanaban las directrices para contratar a Nóos. Instrucciones que, según uno de ellos, profería de forma "drástica y directa".

Sin rechistar

Quien así lo ha asegurado es Miquel Àngel Bonet, exasesor jurídico de una de las entidades públicas que contrató con Nóos: el Instituto Balear de Turismo (Ibatur). Durante su declaración, el acusado ha llegado a asegurar tajante que había una "consigna férrea de que todo lo que venía del presidente no se discutía".

Otro de los procesados, el ex gerente de la Fundación Illesport Gonzalo Bernal, ha apuntado que los proyectos, "por el importe y la materia", eran decididos de antemano por Matas hasta el punto de que quienes intervenían en la tramitación de los mismos "no entrábamos a valorar nada". "Todo nos venía acordado", ha aseverado cuando sobre ello era interpelado por la fiscal anticorrupción Ana Lamas, quien está presente en el juicio junto a su compañero Pedro Horrach.

Órdenes del 'presi'

Bernal ha abundado en esta línea que "mucho antes" de la formalización de los contratos "se habían venido haciendo actividades y trabajado en ello". Finalmente, el ex director gerente del Ibatur Juan Carlos Alía ha recordado cómo el ex director general de Deportes del Ejecutivo balear, José Luis 'Pepote' Ballester, le comentó que "el 'presi'", en referencia a Matas, ordenó que el Ibatur fuese el que formalizara la contratación de Nóos y abonase el importe previamente fijado. Ballester declaró ante el tribunal de este mismo modo.

Ahora el turno le toca al propio Matas. Su declaración en el juicio está fijada para este jueves y dará comienzo a primera hora de la mañana. En ella deberá rebatir las acusaciones de quienes eran sus hombres de confianza en su último mandato o entonar el mea culpa a tenor del pacto que el ex ministro ha negociado con la Fiscalía de cara a ver reducida su posible condena.

Se trata de un acuerdo por el que el ex presidente no sólo asumiría su responsabilidad en el caso Nóos sino que prevé contemplar su confesión en otras causas de corrupción en las que está inmerso, principalmente la relativa a la adjudicación de las obras de la principal infraestructura pública impulsada bajo su poder, el hospital de Son Espases, cuya construcción acabó en manos de una de las filiales propiedad de Florentino Pérez, Dragados, cuando no era ésta la empresa inicialmente ganadora.