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Jardín botánico en Costa Brava / PEXELS

Marimurtra, un jardín botánico junto al mar en la Costa Brava

El entorno natural que abarca está considerado como el más relevante de todo el litoral mediterráneo

6 min

Una montaña con vistas al Mediterráneo y más de 4.000 especies de cinco continentes diferentes son algunas de las particularidades del Jardín Botánico de Marimurtra. La ubicación, el contexto y el contenido convierten este espacio en una de las joyas de la Costa Brava.

Ubicado en Blanes, este jardín fue creado por Carl Faust, un apasionado de las ciencias naturales que dedicó años al diseño y a la materialización de lo que hoy es este emplazamiento natural. Una obra con más de medio siglo de historia que se mantiene gracias a las entradas de los visitantes. De este modo, pasar el día en el jardín botánico de Faust, además de ser un lujo para los sentidos, es una inconmensurable ayuda para su mantenimiento.

¿Qué ver en el Jardín Botánico Marimurtra?

Este maravilloso enclave natural con más de 16 hectáreas ofrece a los visitantes numerosos alicientes. Uno de ellos, sin duda, es el bosque musical de bambús del Oriente. Las evocaciones a las áridas extensiones de América y la representación de la flora australiana son otros ejemplos de lo que los visitantes tendrán ocasión de contemplar. Alardes de flora y fauna únicos en Europa. También cuenta con dos sitios que merecen mención especial.

El Templet de Linné

Se trata de un templete o pabellón de gran hermosura integrado en el jardín. Este paraje está situado en lo más alto del acantilado, lo que permite admirar unas más que destacadas vistas al Mediterráneo. Un pequeño tesoro arquitectónico que no deja indiferente a quien lo visita. A modo de curiosidad, su nombre no es nada casual, como todo lo que tenía que ver con el creador del jardín. La admiración que sentía Faust por el conocimiento tiene que ver con todo lo referente a su legado.

Una pareja casándose en el Jardín Botánico Marimurtra / INSTAGRAM - STEPHFS
Una pareja casándose en el Jardín Botánico Marimurtra / INSTAGRAM - STEPHFS

Por lo tanto, contextualizando los nombres de sus calles, no resulta extraño que Linneo sea el elegido para este templete. Linné o Linneo es el nombre del biólogo sueco que está considerado como padre de la taxonomía biológica. Un lugar de estilo clásico, gobernado con columnas, convierten a este lugar en el mejor tributo al conocimiento.

Las escaleras de Epicuro

Este es uno de los grandes alicientes del jardín en el aspecto arquitectónico. Como no podía ser de otra forma, estas escaleras de acceso al templete siguen cierta continuidad filosófica. Un acceso al conocimiento o, como interpretan muchos, una alegoría al hedonismo. No podemos olvidar que Epicuro fue el filósofo griego padre del hedonismo, cuya escuela en Atenas era un Jardín. No es casualidad, por lo tanto, que Faust se basara en El Jardín para diseñar el paisajismo que flanquea la escalinata. Una apuesta por la efímera especie de flor denominada Drossanthemum floribundum.

Eso sí, hay que esperar a la primavera para que estas flores tiñan de rosa un escenario que parece sacado de una postal. Merece la pena la visita en cualquier época del año, aunque con las escaleras floridas es cuando más se entiende la intención de Faust.

El Jardín Botánico Marimurtra, un BCIN

Razones no faltan para pasar el día en el jardín botánico. Además de las riquezas naturales y arquitectónicas, hay que sumar el atractivo animal, ya que en este lugar viven un sinfín de especies de insectos y pájaros. Sin duda, un plus de atractivo a un entorno privilegiado en todos los sentidos. Tanto es así, que fue catalogado por la Generalitat como Bien de Interés Nacional.

Jardín botánico Marimurtra / ALEX - WIKIMEDIA COMMONS
Jardín botánico Marimurtra / ALEX - WIKIMEDIA COMMONS

Un reconocimiento que habría satisfecho a Faust tras el esfuerzo que hizo para la creación de este jardín. En la biografía de este alemán afincado en Cataluña constan las intensas labores realizadas durante la Guerra Civil. Tesón y dedicación destinados a que el conflicto bélico no supusiera destrozo alguno o expolio para su idílico jardín. Unas tareas que dieron sus frutos y que mantuvieron a salvo su legado de la guerra, así como de las confiscaciones del Gobierno alemán durante la II Guerra Mundial.

Este jardín botánico es curioso, tanto por su contenido como por su enclave. Una curiosidad a la que añadir el peso de la historia, a tener muy presente durante la visita. Pasear por estos jardines, subir la escalera o ver las vistas desde el templete son actividades muy distintas si se considera la lucha que esconde cada rincón del paisaje.