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Un grupo de investigadores japoneses investiga cómo reducir los daños cerebrales de un ictus.

Investigan una vacuna para proteger al cerebro del ictus

Una sustancia analizada en Japón para frenar la subida de la presión arterial tiene efectos preventivos, y también para el tratamiento posterior, de los accidentes cerebrovasculares

Redacción
2 min

Un tipo de vacuna previamente estudiado para tratar la presión arterial alta puede tener potencial para proteger el cerebro cuando se administra antes de un accidente cerebrovascular, según concluye un estudio realizado en animales y cuyos resultados se presentan en la Conferencia Internacional sobre el Ictus 2016, organizada por la Asociación Americana del Ictus.

Científicos japoneses probaron una vacuna de péptido que se dirige a la hormona angiotensina II (Ang II) un elemento clave en la presión arterial alta. Los miembros del equipo previamente habían encontrado que su vacuna peptídica disminuía la presión arterial en un modelo de ratón con hipertensión, mientras que la presión de la sangre de roedores con lecturas normales no se veía afectada.

También para isquemias

La hormona también se ha relacionado con el pronóstico de los pacientes después de un accidente cerebrovascular isquémico (causado por un coágulo). En el nuevo estudio, los investigadores inyectaron en 53 ratas macho la vacuna tres veces, a las 4, 6 y 7 semanas de edad, y administraron a un segundo grupo de 41 solución salina en los mismos intervalos. Se indujo el ictus en las ratas vacunadas y en las otras.

Posteriormente, el equipo midió los niveles de anticuerpos anti-Ang II en la sangre y el cerebro de las ratas que recibieron la vacuna y que sufrieron un accidente cerebrovascular. En comparación con las ratas que tenían niveles bajos de anticuerpo, los animales con altos niveles en la sangre presentaban más anticuerpos anti-Ang II en tejido funcional en el lado del cerebro donde ocurrió el accidente cerebrovascular.

Generaron anticuerpos

Los investigadores también observaron que las ratas vacunadas que produjeron altos niveles en sangre del anticuerpo registraron menos daños en el cerebro y un menor número de neuronas degeneradas.

Como la vacuna de péptido Ang II es de larga duración tiene efectos anti-inflamatorios y parece ser capaz de proteger el cerebro después de un bloqueo de los vasos sanguíneos, con potencial para ser una terapia para la hipertensión arterial y la prevención del ictus, señalan los investigadores.