La eficacia más documentada de los probióticos es en el uso para problemas gastrointestinales

La eficacia más documentada de los probióticos es en el uso para problemas gastrointestinales

Vida

Los expertos piden más investigación sobre los probióticos

Este tipo de microorganismos vivos presentes en ciertos alimentos son beneficiosos para el sistema gastrointestinal de las personas

29 agosto, 2018 00:00

Las estanterías de supermercados, de tiendas de alimentación y, por ende, de los frigoríficos de los consumidores se encuentran cada vez más atestados de productos que aportan una ayuda a nuestra salud. Este es el caso, por ejemplo, de los alimentos probióticos, que contienen este tipo de microorganismos vivos que ayudan a mantener sano el sistema gastrointestinal humano.

El mercado de los probióticos mueve anualmente cerca de 26.000 millones de euros a nivel mundial, con especial preeminencia del mercado europeo, según los datos que la Universidad de Copenhague publica en la revista Genome Medicine. Sin embargo, los expertos aseguran que la investigación sobre estos microorganismos debe expandirse para clarificar, entre otros aspectos, las cantidades adecuadas en el organismo, efectos adversos y posibles contraindicaciones.

Falta de concreción en las cantidades

La Organización Mundial de la Salud (OMS) define los probióticos como microorganismos vivos que, cuando son suministrados en cantidades adecuadas, aportan beneficios en la salud del organismo anfitrión. La cantidad de probióticos que necesita una persona es variable y depende de factores como la edad, el estado de salud o si se está embarazada, aunque, según la profesora de estudios de Salud de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC) Anna Bach, la cantidad adecuada rondaría los mil millones de microorganismos por unidad de consumo (ya sean alimentos, suplementos o medicamentos).

Simulación de la actuación de los probióticos en los intestinos

Simulación de la actuación de los probióticos en los intestinos

Simulación de la actuación de los probióticos en los intestinos / CG

Esta falta de un conocimiento exacto es la que su compañera y directora del máster de Nutrición y Salud, Alicia Aguilar, señala como reflejo de la necesidad de mayor investigación en el campo de los probióticos. “Hasta ahora, la eficacia más documentada es en su uso para problemas gastrointestinales”, asegura y añade que “a pesar de que existen muchas publicaciones científicas sobre las aplicaciones de los probióticos, necesitamos más”. Para Aguilar, algunos de los campos a estudiar en este mercado son, entre otros, además de la población apropiada de estos microorganismos, dosis bien definidas y efectos a largo plazo.

Bajo conocimiento social

A pesar de que cada vez más personas incluyen alimentos probióticos en sus dietas, el conocimiento social sobre estos componentes es limitado. Un estudio levado a cabo recientemente por Danone Nutricia Early Life Nutrition ha revelado que el 57% de los padres y madres españoles no conocen realmente qué son estos microorganismos y un 63% admiten no saber la diferencia entre estos y los prebióticos (sustancias no digeribles que también favorecen la flora intestinal).

Estos microorganismos vivos pueden encontrarse tanto en complementos alimenticios y medicamentos como en alimentos en los que se encuentran de forma natural y alimentos fermentados: yogur, kéfir, chucrut, chocolate negro, etcétera. Elena Carrillo destaca que una dieta con fermentados ayuda a mantener sana microbiota corporal (el conjunto de microorganismos que viven en el interior del cuerpo humano) y, en especial, la alojada en el intestino. “La microbiota de nuestro intestino hace de barrera protectora, ayuda a absorber los nutrientes y, además, tiene mucha relación con el buen funcionamiento del sistema inmune”, asegura Carrillo.

Una persona come un yogur

Una persona come un yogur

Los probióticos se pueden encontrar en alimentos como el yogur / CG

Pocos efectos adversos

En lo que se refiere a los efectos adversos posibles en el caso de exceder las indicaciones de consumo, en principio “no existe riesgo”, tal como explica la profesora Marta Massip-Salcedo. “Los microorganismos probióticos que se seleccionan no tienen capacidad patógena para nuestro organismo”, asegura, aunque agrega que en temas de salud es importante ceñirse a las indicaciones de consumo indicadas por los médicos y “tener precaución”, sobre todo, en caso de individuos con problemas de inmunodepresión.

Algunos estudios internacionales indican que las personas con inmunodeficiencia, problemas intestinales crónicos o bebés prematuros pueden estar en mayor riesgo de padecer efectos secundarios adversos, aunque estos suelen aparecer en raras ocasiones. Por ejemplo, en personas con enfermedad inflamatoria intestinal de nivel grave existe el riesgo de que las bacterias del intestino pasen a los órganos internos y provoquen una bacteriemia, lo que puede causar consecuencias graves sobre la salud.