Menú Buscar
Imagen de las luces de Navidad que se han instalado en Barcelona, la ciudad con menos inversión en alumbrado de España / EFE

La inversión en luces de Navidad en Vigo supera en 43 veces la de Barcelona

El malestar de los comerciantes con el Gobierno de Ada Colau es manifiesta, ya que considera que no ha trabajado lo suficiente para adecuar la ciudad ala Navidad

5 min

El malestar de los comerciantes de Barcelona por la baja inversión del Ayuntamiento de la ciudad en poner luces de Navidad se demuestra con los datos del Observatorio de los Servicios Urbanos (OSUR). El estudio que ha realizado esta organización sobre el coste del alumbrado señala que Vigo ha destinado unos recursos que superan en 43 veces los de la capital catalana con el mismo fin.

La ciudad gallega lidera el ranking publicado con un gasto de 2,8 euros por habitante, una cifra que está muy alejada de los 0,06 euros de Barcelona. Supera también a Sevilla, que ha gastado 1,2 euros por cada uno de sus vecinos, y Málaga, que con sus 1,29 euros también se sitúa como una de las localidades del país con un presupuesto más alto para ambientar el municipio durante las fiestas.

Reto de la ciudad gallega

Cabe tener en cuenta que esto es vital para fomentar las ventas, tal y como han señalado las diferentes organizaciones comerciales. Las luces de Navidad se llevan el dispendio más elevado, por el coste energético y la logística que implica su instalación y desmontaje. Aunque comprar las guirlandas sea caro se pueden reutilizar cada año. Y las nuevas ya están montadas con luces LED, por lo que disminuyen el consumen.

El alumbrado de Vigo se tomó como un reto para el equipo de gobierno municipal. El alcalde, Abel Caballero, anunció que quería convertir la ciudad como un punto de referencia y se autoproclamó pregonero de las luces de Navidad.

Más visitas y ventas

El árbol que ha instalado ha sido foco de memes y burlas de todo tipo, ya que realmente ha cumplido sus objetivos iniciales. Pero parece ser que también ha conseguido los retos económicos que perseguía la iniciativa El estudio de OSUR destaca que la ocupación de Vigo en el puente de diciembre marcó un record, con 450.000 visitantes que se acercaron a conocer el particular alumbrado local. Han hecho las delicias de los comerciantes y restauradores de la ciudad.

El alumbrado navideño de Vigo / EFE

El alumbrado navideño de Vigo / EFE

Barcelona resulta la ciudad de mayor tamaño de España que menos esfuerzo a realizado en esta partida. “Las variadas y repetidas quejas de ciudadanos y comerciantes de la triste imagen de las calles de la localidad en Navidad este 2018 confirman lo que apuntan los números”, indica el director general de la entidad, Ramiro Aurín.

Valencia y Zaragoza

Destaca que el recorte en el alumbrado navideño de 2018 “culmina un ciclo que siempre ha ido a peor desde 2015”. Es decir, a lo largo de la última legislatura. Los más críticos con la falta de inversión ya habían advertido de los efectos de la “escasa y obsoleta” decoración de una “ciudad que no hace mucho era un referente en diseño, arquitectura y modernidad”.

Supera la capital catalana Valencia, otro de los bastiones de las confluencias de Podemos. Con casi 800.000 habitantes, sólo ha gastado 0,10 euros por cada uno en poner luces en las principales vías. Cifra que implica un incremento del 33% respecto al gasto del año anterior.

Completa el podio de ciudad con poco presupuesto Zaragoza, con 0,15 euros por habitante.

La iniciativa de Madrid

Respecto Madrid, OSUR destaca que la capital ha querido ofrecer en fiestas una imagen de “fiesta ciudadana contemporánea y de modernidad”. Para ello ha contratado la “creatividad de varios arquitectos y diseñadores españoles” que han puesto en valor “los espacios más emblemáticos”.

Manuela Carmena, la alcaldesa, ha usado más de siete millones de lámparas LED que están encendidas 263 horas. El tiempo que transcurrirá hasta enero. No han facilitado a la organización el coste de esta decoración navideña.

Impacto positivo de las luces

“Apostar por el alumbrado navideño no es una cuestión banal ni confesional”, advierte Aurín. Señala los datos comerciales de Vigo demuestran que la inversión no propicia sólo un “impacto directo sobre la actividad turística y comercial sino también sobre la generación de identidad y autoestima ciudadana”. Apunta que esto ayuda “a la sensación de bienestar colectivo y a la integración social”.