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Vaso de leche

Intolerancia a la lactosa: alternativas a la leche

Analizamos otras opciones a la leche para las personas que presentan intolerancia a su consumo

4 min

La intolerancia a la lactosa es un problema digestivo cada vez más extendido entre la población, lo que obliga a buscar diferentes soluciones con el fin de evitar los desagradables síntomas que se producen tras su ingesta. La lactosa es un azúcar presente tanto en la leche como en otros productos lácteos, compuesta por la unión de dos azúcares más simples (galactosa y glucosa). Esta intolerancia se produce al no poseer suficiente lactasa, la encima encargada de separar estos componentes y digerir la lactosa. Dependiendo del nivel de intolerancia, los alimentos que pueden consumirse serán variables, existiendo varias alternativas a la leche.

Leche sin lactosa

A ese tipo de leche se le extrae la lactosa, lo que permite a aquellos que prefieran el sabor de la leche de vaca seguir consumiéndola sin ningún tipo de efecto secundario. Además, sigue manteniendo sus nutrientes y proteínas habituales. Actualmente, es bastante sencillo de comprar en cualquier supermercado existiendo una gran variedad de opciones, como la leche sin lactosa DIA. A la leche se le suman otros productos como yogures, quesos, batidos y mantequillas también libres de lactosa que hacen la vida más fácil.

Leche de soja

Es, quizás, la segunda alternativa más demandada por los intolerantes a la lactosa debido a su fácil adquisición. Es una bebida muy buena para el organismo al fortalecer las paredes de los vasos sanguíneos, ya que es rica en proteínas y ácidos grasos. Una de las ventajas de la leche de soja es que puede encontrarse en distintos sabores para todos los gustos: chocolate, vainilla, fresa, etc. Asimismo, es posible comprar otros productos cuyo principal ingrediente es la soja.

Leche de avena

La leche de avena es una de las mejores opciones entre las bebidas vegetales por su buena digestión, ya que no produce inflamación abdominal. Se obtiene de la mezcla de avena con agua, por lo que es rica en proteínas y fibra, siendo muy útil además en casos de estreñimiento. Algunas marcas añaden incluso calcio para que esta sea aún más beneficiosa para el cuerpo. Este cereal también es genial para la piel al generar grandes cantidades de silicio, muy ligado al colágeno y la elastina.

Leche de almendras

Al igual que la de avena, la bebida de almendras es perfecta para los intolerantes a la lactosa, pues hace una digestión bastante más ligera de lo habitual. Es también de los tipos más ingeridas por las personas que siguen una dieta vegetariana y vegana al tener una base sólida de proteínas y nutrientes. Todo ello sin una sola gota de leche de vaca. Además, la ingesta de almendras tanto en formato físico como líquido es altamente beneficiosa para la salud, pues controla y reduce el colesterol malo.

Quesos y yogures fermentados

A las leches sin lactosa y vegetales se le unen todo tipo de productos que no incluyen esta proteína dirigidos a los intolerantes, los cuales pueden seguir teniendo una base de leche o estar elaborados con otros alimentos. No obstante, en el caso de no poseer una intolerancia a la lactosa muy grave es posible consumir ciertos productos lácteos fermentados. Es lo que ocurre con los yogures y los quesos curados o semicurados, ya que durante su elaboración las bacterias fermentan la lactosa, disminuyendo de manera considerable la presencia de esta.

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