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Fachada del Palau de Justícia, donde se juzga al kamikaze de Badalona / EUROPA PRESS

La defensa de los violadores de Sant Boi, a la víctima: "¿Les dijo que sus pechos valen 5.000 €?"

El juez ha tenido que interrumpir varias veces a uno de los abogados defensores por la dureza de sus preguntas

6 min

“¿Le dijo que le tiraran la bebida encima de sus pechos, que valen 5.000 euros?”, ha preguntado uno de los letrados a la víctima de una agresión sexual múltiple en Sant Boi de Llobregat en 2018. “¿Existió verdadera violencia e intimidación hacia usted? ¿La humillaron? ¿Hubo besos en la boca?”, ha continuado el abogado de uno de los presuntos autores de estos hechos en un interrogatorio marcado por la extrema dureza de las preguntas.

“¿Usted no dijo la verdad en sus declaraciones?”, se ha atrevido a formular el letrado. Ante esta pregunta, el juez del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC) ha estallado. “¿De verdad está preguntando eso?”, ha continuado el magistrado a medida que elevaba el tono de voz. “¡Basta!, ¡ya está!, ¡se acabó!”.

La metieron en el maletero

La víctima ha relatado que la noche de los hechos fue con dos amigas a una discoteca de Sant Boi. A la hora del cierre, salió de la sala de fiestas y se dio cuenta de que le habían robado el bolso con la cartera y el móvil dentro. Según su relato, se enfadó mucho por estos hechos y decidió no regresar con sus amigas.

La joven ha recordado que, en un momento dado, un coche se detuvo delante de ella y bajó las ventanillas. Había cinco chicos en el interior. Le preguntaron si estaba sola y a dónde iba. A partir de ese momento comenzó una auténtica pesadilla. “Abrieron el maletero y me metieron dentro. Empecé a dar golpes y a chillar. El coche iba muy rápido. Busqué algo en el maletero pero solo había ropa. Cuando abrieron la puerta yo intenté dar una patada pero me cogieron, me tiraron al suelo de un descampado y me violaron”.

La lanzaron de un coche en marcha

Durante un tiempo indeterminado, la agredieron sexualmente entre tres. “Me insultaban y se reían de mí”, ha recordado la víctima. “Me decían que era una puta, que me callara, que yo estaba alargando la situación por oponer resistencia. Los demás me cogían de los brazos, de las piernas, del cuello y de la cara”.

Después de eso, la montaron en el coche y comenzaron a discutir entre ellos. Estaban muy nerviosos. “La va a liar, la va a liar”, decían los presuntos autores en relación a la víctima. En un momento dado, con el vehículo en marcha, la arrojaron a la calle. La víctima ha relatando que fue caminando en línea recta hasta que llegó hasta la estación de ferrocarril de Sant Boi. “Pedí ayuda pero nadie me dejaba el teléfono, no tenía móvil ni dinero. Me senté en el suelo hasta que se acercó un chico de seguridad y me ayudó”.

Insinúan que fue consentido

A pesar de la claridad con la que la víctima ha expuesto los hechos, los abogados de los presuntos autores han puesto en duda su relato. Los letrados han insinuado que la joven se subió voluntariamente al coche y no a la fuerza, como asegura ella. También han insinuado que después del acto sexual se fue a desayunar con ellos a un McDonalds en el que intentó utilizar su tarjeta para pagar, aunque ella lo ha desmentido y ha recordado que le habían robado.

Los letrados han intentado restar credibilidad a la versión de la chica incidiendo en el hecho de que la víctima hizo referencia a un color de coche erróneo durante sus declaraciones ante los Mossos. Sobre el hecho de que ella intentara escapar, la defensa ha sugerido que pudo irse. “Usted se pudo defender… Usted tenía capacidad para decir que no quería”. “Sí, pero no tenía fuerza”, ha respondido ella, para la que el juez ha pedido el anonimato aunque los letrados se han dirigido a ella por su nombre.

Los testigos coinciden con la víctima

Los testigos que ese día descubrieron a la víctima confirman su versión. El personal de seguridad recuerda que la mujer llegó en estado de shock a la estación de Sant Boi. Lloraba desconsoladamente, “estaba muy afectada”, han recordado ante el juez.

El vigilante ha recordado que la chica tenía marcas rojas en la piel y que tenía la ropa rota. Por ese motivo, decidió llamar a una ambulancia. Cuando se tranquilizó, le contó la misma versión que hoy ha recordado, esta vez, ante el juez. Los presuntos autores se enfrentan a penas que oscilan entre los 43 y los 46 años de prisión.