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Rosa Peral durante el juicio por el crimen de la Guardia Urbana / EFE

Una interna de Wad-Ras dice que Peral "tenía ganas de matar" a su exmarido

Según la presa, la acusada le preguntó si conocía a un sicario y si se puede descubrir la causa de la muerte de un cuerpo calcinado

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Una interna de la prisión de mujeres Wad-Ras ha declarado este jueves en el juicio por el crimen de la Guardia Urbana que la coacusada Rosa Peral le dijo en muchas ocasiones que "tenía ganas de matar a Rubén", su exmarido, y que la acusada le preguntó si conocía a un sicario que pudiera asesinarlo.

Además, la testigo, que compartió centro penitenciario con la acusada, ha relatado ante el Tribunal del Jurado que Peral dio a la víctima, Pedro R., un medicamento que su exmarido tomaba para la ciática "para que se calmara".

Sedado o drogado

Se sospecha que antes del asesinato, la noche del 1 mayo de 2017, Pedro R. pudo ser sedado o drogado, y después de matarle, el autor o autores del crimen le quemaron dentro de su coche.

Posteriormente, la abogada de Peral, Olga Arderiu, ha preguntado a la testigo por qué no dijo nada sobre el medicamento en su primera declaración y ha pedido que se estime como una contradicción, lo que decidirá el presidente de la sala, Enrique Rovira.

"Ganas de matar"

"Se estaba hablando de quitarle la vida a un mosso. Era algo muy grande", ha dicho la testigo en relación al exmarido de Peral, que es agente del cuerpo de policía catalana.

Además, la presa ha explicado que, como ella tenía acceso a Internet desde la prisión porque estudiaba a distancia, Peral le pidió buscar "si a un cadáver calcinado se le podía averiguar la causa de la muerte".

Dos anillos

Por su parte, una amiga íntima de Peral ha explicado que la acusada llevaba dos anillos de compromiso tres semanas antes del crimen, uno de la víctima y otro del también enjuiciado Albert López.

Irene G. lo ha explicado ante el jurado popular de la Audiencia de Barcelona. Según esta, López le entregó un anillo de compromiso a Rosa "para que se lo pensara" y ésta decidió ponérselo en una mano, mientras en la otra llevaba el que le había regalado antes su novio Pedro.

"Dudas entre Pedro y Albert"

Esta versión contradice la tesis que ha defendido Rosa desde que se desveló el caso, según la cual no tendría motivos para asesinar a Pedro porque eran felices juntos, querían casarse y tener hijos. En cambio, Irene ha apuntado hoy que la acusada "tenía dudas entre Pedro y Albert" porque el primero era "un poco controlador", "celoso" y "la ataba muy corto".

"Decía que Albert estaba más cariñoso pero que Pedro tenía sus cosas. Que no es oro todo lo que reluce", ha indicado. La amiga también ha explicado que, tras descubrirse el cadáver, Rosa insinuó que la "mafia" podría estar detrás de la muerte, pero más tarde --cuando ya intuía que las pesquisas apuntaban hacia ella-- infundió sospechas sobre Albert, de quien dijo que era "agresivo".​