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Latas y restos de basura en la orilla de una plana de Barcelona / PILATES SUP & BEACH

Las iniciativas civiles que suplen la falta de limpieza en las playas

Bares y comercios ponen en marcha proyectos de base voluntaria para recoger colillas, plásticos y basuras de las costas españolas

13.08.2018 00:00 h.
6 min

Las playas de España se abarrotan durante el verano de personas, autóctonas y extranjeras, que en muchas ocasiones dejan restos de su paso por ellas. Colillas, bolsas de patatas y frutos secos, plásticos e incluso residuos de higiene íntima aparecen a diario en las orillas de los mares que bañan las costas.

Las informaciones que han aparecido durante los últimos días sobre los problemas de suciedad en ciudades como Valencia y Barcelona constatan la evidencia de que las administraciones no son capaces de gestionar correctamente todas las basuras que aparecen en las urbes, y menos aún las de las playas. Por ello, los vecinos y comerciantes de las zonas costeras han tomado la iniciativa e incentivan el movimiento voluntario por unas playas más limpias.

Colillas por refrescos

Hace seis años que el chiringuito Tibu-Ron, localizado en la catalana playa de Castelldefels, pone en marcha una campaña de verano para que los propios clientes y usuarios de la playa retiren los restos de cigarrillos de la arena y del mar. Aquella persona que lleve a la barra un vaso lleno de colillas recibirá, totalmente gratis, un refresco o una caña de cerveza por su buena acción.

basura refresco chiringuito tibu ron

Cartel de la iniciativa del chiringuito Tibu-Ron que cambia basura por un refresco / TIBU-RON GROUP

Raúl Vidal, uno de los socios del grupo Tibu-Ron --con un club y varios restaurantes, además de con el chiringuito-- declara a este medio que con esta campaña pretenden limpiar la costa gracias a la voluntad de los clientes y concienciarles de que ”tirar una colilla tiene sus consecuencias. Una sola colilla contamina tres litros de agua del mar y tarda cerca de 20 años en desaparecer”, asegura.

Un “chiringuito sostenible”

Los niños y los turistas extranjeros son los que más se han entusiasmado con la propuesta del bar de playa, aunque también admiten que han recibido alguna crítica referente al uso de materiales de plástico, una realidad a la que también están tratando de poner remedio. “Es cierto que damos vasos y cañitas de plástico, pero bueno, esto lo cambiaremos poco a poco, estamos en ello”, admite, a la vez que explica que la idea de negocio se basa en ser un “chiringuito sostenible”.

Crearon una instalación de iluminación baja con leds y placas fotovoltaicas, impulsaron la reducción del consumo de agua en las duchas e incluso demandaron la recogida de basuras selectiva de los comercios a pie de mar. Además, el medio ambiente no es su única apuesta para un mundo mejor: dentro del grupo también apoyan causas solidarias colaborando con asociaciones nacionales y locales.

Unir pasión y voluntariado

Pero no sólo en la arena se acumula la basura; también el mar está afectado por el comportamiento descuidado de los visitantes. Eli Merino creó la escuela Pilates SUP & Beach en la playa de Barcelona para compartir con otras personas su pasión por este deporte que une estiramientos y paddle surf. Sin embargo, los residuos que encontraba a primera hora de la mañana afectaban a la realización de estas prácticas, por lo que decidió proponer a sus seguidores en redes sociales un voluntariado para limpiar la costa.

Una chica muestra la basura recogida en el agua de la playa de Barcelona / PILATES SUP & BEACH

Una chica muestra la basura recogida en el agua de la playa de Barcelona / PILATES SUP & BEACH

“Al principio éramos unos cuantos pero el número de voluntarios fue subiendo y ahora nos ponemos en marcha cada dos o tres semanas”, declara orgullosa de sus compañeros, que se distribuyen en equipos para limpiar tanto la arena como la superficie y el fondo marino más próximo a la orilla. “Contacto con gente que bucea y hace apnea para que nos ayude a retirar todo lo que se encuentra en el fondo”, comenta.

70 kilos de basura en dos horas

El 2 de agosto organizaron la última recogida --la próxima será el día 22-- y retiraron cerca de 70 kilos de basura y residuos contaminantes en dos horas. Un peso que puede sorprender a quien no haya participado en estas partidas de limpieza pero que para Eli son “lo normal”. “No te puedes hacer una idea de la de basura que encuentras en la orilla a primera hora de la mañana”, añade. Asegura que en la zona de arena se encuentran, sobre todo, latas, plásticos, colillas y objetos propios de “un picnic en la playa”, pero el tipo de residuo que recogen del agua es totalmente diferente. “Encontramos residuos del baño y de higiene: toallitas, preservativos, compresas… es un asco”.

¿Y el trabajo del ayuntamiento? Ella lo tiene claro: es insuficiente. Admite que el servicio de ayudas y soporte a las playas existe pero es demasiado “limitado” en los plazos y asegura que incluso a veces tienen problemas para que los servicios municipales vayan a recoger la basura. “Tenemos que llevarlos nosotros mismos a reciclar porque el servicio del ayuntamiento va demasiado lento”.