Las indomables del 'twerking'

Quince jóvenes, en su mayoría de origen marroquí, convierten esta sensual danza considerada patriarcal en un instrumento de reivindicación feminista y de cohesión social en el barrio de Trinitat Vella

Las indomables, un grupo de chicas que se conocieron practicando twerking asisten a un taller sobre los cuidados del cabello impartido por Coral y María, don jóvenes del barrio del Bon Pastor / CG
07.07.2018 00:00 h.
5 min

Se hacen llamar Las indomables, jóvenes de entre 14 y 16 años que viven en el barrio de Trinitat Vella (Sant Andreu) y son de origen marroquí. Se conocieron bailando twerking, un baile consistente en mover la pelvis de forma sensual. Sin embargo, estas quince chicas han logrado despatriarcalizar una danza que, además, favorece la cohesión social. Dicho de otra manera, han desmontado algunos mitos sobre esta variante del perreo, que la comunidad negra y especialmente el movimiento trans de Nueva Orleans convirtió en una expresión de resistencia tras la destrucción causada por el huracán Katrina en 2005.

Logo de Indomables

Logo de INdomables

Los educadores de la Xarxa Jove de Trinitat Vella explican a Crónica Global que no fue fácil convencer al ayuntamiento de las bondades de un baile con una imagen patriarcal. “Logramos la subvención -- 1.362,76 euros incluida en el plan de barrios-- para nuestro proyecto pedagógico, pero después de presentar muchísima documentación en la que demostramos que el objetivo era despatriarcalizar el twerking, que las jóvenes aprendieran a conocer su cuerpo, a aceptarlo y aceptar el de sus compañeras”, explica Rubén Toro, educador del Servei de Dinamització Juvenil en los barrios de Trinitat Vella y Baró de Viver. Toro asegura que esta actividad “supone una convulsión para nuestras mentes blancas y europeas”.

Clases con Kim Jordan

Fueron las propias chicas, de edades comprendidas entre 14 y 16 años, las que sugirieron este taller, que se desarrolló a lo largo del otoño de 2017 bajo el lema Nuestros cuerpos, nuestras danzas. Tuvieron como profesora a Kim Jordan, un referente en el mundo del twerking y que define el baile “como un movimiento dirigido por la pelvis en el que las caderas se mueven hacia delante y hacia atrás”.

Kim Jordan, contratada por la alcaldesa Ada Colau para dar clases de 'twerking'

Kim Jordan, profesora de 'twerking'

Al finalizar los cursos “las jóvenes mantuvieron el contacto y han formado un grupo muy chulo para realizar más actividades”, explican Alejandra y Carlota, dos educadoras que han acompañado a estas jóvenes de nacidas en Cataluña y cuyos padres proceden en su mayoría de Marruecos. Son las fundadoras, pero el grupo está abierto a nuevas incorporaciones, sin importar la procedencia, como no podía ser de otra manera.

Cómo cuidarse el pelo de forma natural, es decir, con “la receta de la abuela”, es uno de los cursos que han seguido Las indomables, nombre que adoptaron después de que llegara a sus manos el libro de poesía Indomable: diario de una chica en llamas, de @SrtaBebi.

Campaña contra los abusos sexuales

Sus inquietudes, no obstante, van más allá de la estética. Han participado en campañas de prevención de los abusos sexuales en las fiestas del barrio y han trabajado conjuntamente con la ilustradora Mariona Tolosa para diseñar chapas que recogen sus gritos de guerra. “Nunca abandones tus sueños”, “Tira a la basura lo que te haga daño”, “Cállate machista” o “El valor no te lo da otro, sino tu misma”, son algunos de ellos.

Chapas diseñadas por la ilustradora Mariona Tolosa

Chapas diseñadas por la ilustradora Mariona Tolosa

Emma Armengod es la directora de la Biblioteca Trinitat Vella-J.Barbero, inaugurada hace seis años, donde se impartieron las clases de twerking. “No es una biblioteca silenciosa, el barrio la ha hecho suya, los jóvenes vienen porque se ha convertido en su punto de referencia”, explica Armengod. Subraya la importancia de los talleres en la socialización de estas jóvenes “que eran muy tímidas y han experimentado un cambio brutal. Piden hacer salidas, les gusta la poesía y algunas se animan a escribir. Lo cual es muy gratificante para una bibliotecaria como yo”.

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