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A Josep Maria Virgili i Ortiga, fundador del grupo Koiné, no le gusta el Ratoncito Pérez / CG

El independentismo radical quiere acabar con el Ratoncito Pérez

El catedrático Josep Maria Virgili i Ortiga, fundador del Grupo Koiné, se queja de un tuit de los Mossos dirigido a los niños por utilizar esta expresión "española"

3 min

Anda el independentismo más recalcitrante indignado con la popularidad del Ratoncito Pérez. Incluso se permite el lujo de pegar la bronca a los Mossos d'Esquadra que, en un simpático tuit dirigido a los menores, aseguran que el confinamiento impuesto por el coronavirus no impedirá actuar a este conocido personaje infantil.

La Policía autonómica responde a una tuitera, quien expresa la preocupación de su hija de seis años, a quien se le está a punto de caer su primer diente y no sabe si los agentes dejarán pasar al ratoncito Perez. “Para nosotros, este servicio es esencial y prioritario. Hemos podido hablar con el Ratoncito Pérez y ya sabe que tiene permiso para moverse por toda Cataluña”.

El diálogo ha molestado al profesor de instituto jubilado Josep Maria Virgili i Ortiga, catedrático y fundador, junto a otros 13 individuos, del grupo Koiné. Dicha organización es conocida por defender el catalán como la única lengua oficial que debería regir en una supuesta Cataluña independiente.

 

“¿Quién es el ratoncito Pérez?” se pregunta el ofendido profesor. “Debe ir a las casas de los niños españoles. A casa de los niños catalanes va el ‘ratolí Martí. O un angelet o un follet’”.

Virgili i Ortiga es conocido por su activismo radical. Ha asegurado en su Twitter que los catalanes no independentistas son “españoles que viven en Cataluña”, pero que de ningún modo pueden ser considerados catalanes.

Con algo más de cintura, el alcalde de Terrassa (Barcelona), Jordi Ballart, ha publicado un bando dirigido a los niños en el que les garantiza la presencia del Ratoncito Pérez. 

Autoriza, por tanto, que "excepcionalmente que el 'Ratoncito Pérez' y "el angelet dels dents» puedan circular libremente por la ciudad de Terrassa y entrar a aquellas casas donde vivan los niños a los que les caiga algún diente, toda vez que esto es un asunto esencial y de la máxima importancia".