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Una persona con insomnio, con problemas para dormir y conciliar el sueño / EUROPA PRESS

La incertidumbre de la pandemia ahuyenta el sueño

La angustia provocada por el Covid-19 produce un incremento del insomnio

Carlos López Aguirre
4 min

Según el estudio Philips Global Sleep Survey 2021, casi cuatro de cada diez personas (37%) han sufrido alteraciones del sueño por la pandemia. En cambio, solo el 32% se siente descansado por las mañanas. Para el psicólogo José Ramón Ubieto, estos trastornos nacen de diversas incertidumbres.

“La posibilidad de perder el trabajo, la imposibilidad de viajar o simplemente no saber cuándo va a terminar la pandemia provoca una sensación de angustia que evita que podamos conciliar el sueño”, afirma Ubieto, autor del libro El mundo pos-Covid, entre la presencia y lo virtual (NED Ediciones, 2021).

Preocupaciones constantes

La pandemia ha traído consigo, además, nuevas angustias como la posibilidad del contagio tanto personal como de un familiar, así como las consecuencias que pueda tener la infección, desde permanecer confinado o incluso pensar que la enfermedad puede ser grave.

“No hay descanso, no puedes separarte de la preocupación”, insiste Ubieto, quien además señala que la falta de sueño es algo común en épocas de crisis. “Hay un sentimiento de inquietud permanente, de intranquilidad, y para dormir bien lo que hace falta es una cierta tranquilidad, una desconexión”.

Insomnio por tecnología

Cuando Ubieto habla de desconexión, no solo se trata de dejar de lado los problemas, sino también las pantallas de los móviles. La Philips Global Sleep Survey 2021 igualmente señala que el 84% de los encuestados usaron el teléfono en la cama, minutos antes de dormir.

Las pantallas son uno de los principales motivos que dificultan que las personas se relajen y concilien el sueño. Ubieto, en su libro Del padre al iPad, indica que los jóvenes han reducido entre 60 y 75 minutos su sueño: “Las pantallas hacen más difícil que el cuerpo se relaje”. Afirma que actualmente el consumo de barbitúricos entre las adolescentes ha aumentado como nunca: “Esto es un signo de angustia”.

Consecuencias y recomendaciones

El insomnio​ lleva consigo secuelas que pueden afectar la salud de diversas maneras. Para el psicólogo hay tres que son las más comunes. Primero, la dificultad para concentrarse, lo que causa una bajada en el rendimiento académico, en el caso de los jóvenes. La segunda tiene que ver con cambios repentinos en el estado de ánimo e irritabilidad. “El tercero tiene que ver más con la salud física que mental, pues la falta de sueño suele provocar obesidad”, apunta.

Para lograr un sueño saludable, Ubieto recomienda realizar ejercicios físicos como yoga o cualquier deporte que relaje el cuerpo. Desconectar el móvil antes de ir a la cama, igualmente puede ayudar a dormir con mayor facilidad. Por último, afirma que, en caso de padecer un insomnio crónico, lo recomendable es visitar un especialista.