'Incel', los hombres que odian a las mujeres por no querer sexo con ellos

Los defensores de esta subcultura machista culpan a las mujeres de su "virginidad involuntaria" e instan a vengarse por haber sido rechazados

hombres incels
10.05.2018 00:00 h.
6 min

No solo odian a las mujeres, sino que reivindican ese odio como legítimo. Se trata de los llamados incel --acrónimo del inglés involuntary celibate (vírgenes involuntarios)--, una subcultura machista que culpa a las mujeres de sus pocas habilidades seductoras.

El fenómeno es preocupante porque hay individuos que han asesinado en nombre de este rechazo que dicen sufrir por parte del sexo opuesto. Creen que son víctimas de lo que en su jerga se denomina chads y stacys. Es decir, hombres que resultan atractivos para las mujeres y que, en su lenguaje, tienen “fácil acceso al sexo y a las relaciones amorosas”; y mujeres bellas que sistemáticamente han ignorado a sus pretendientes menos agraciados.

"Todavía soy virgen"

Esta reacción machista tiene entre uno de sus máximos exponentes a Elliot Rodger, el chico de 22 años que en 2014 asesinó a seis personas en el campus universitario de Isla Vista (California). Antes de perpetrar la masacre, el joven se grabó en su coche diciendo que con su edad “todavía era virgen”: “Todas estas chicas que he deseado tanto y me han rechazado mirándome por encima del hombro como si fuera un hombre inferior. Se lanzan sobre todos estos hombres odiosos. Os voy a castigar a todos por ello”.

El autor de arrollar con una furgoneta a más de 20 personas en Toronto el pasado abril también formaba parte de este colectivo. En su página en Facebook escribió que “la rebelión incel ya ha comenzado”. 

El mercado de las parejas

El psiquiatra evolucionista Franciso Traver explica a este medio que “la deprivación sexual es la causa de ese problema”. “Hay demasiadas mujeres pero no están disponibles a pesar de la libertad sexual”, abunda.

El experto explica que para la mayoría de ellas “escasean los compañeros deseables y valiosos” y que, en consecuencia, compiten por los mismos candidatos. “Con la libertad sexual hay también más desigualdad”, añade, aportando el gráfico de uno de sus análisis sobre el contraste en las dinámicas de emparejamiento en una sociedad libre y en otra donde la sexualidad está regulada.

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Como se observa en el gráfico, las mujeres "más valiosas" (del 1 al 10) prefieren a hombres de su nivel en mayor proporción que en sentido opuesto. Esto hace que haya más hombres que mujeres con dificultad para reproducirse.

Conflictos sexuales

Cada año la revista estadounidense Edge organiza una encuesta entre personalidades del mundo de la ciencia y la cultura a fin de plantear qué les preocupa más sobre el futuro. En 2013, el psicólogo social y profesor de la Universidad de Texas David Buss ya apuntó a los conflictos sexuales.

Su idea era que gran parte de estos conflictos que se plantean en las parejas como la violencia, los celos, el asesinato, el acoso, la infidelidad, pero también la soledad, el celibato no-electivo, la deprivación sexual o el divorcio proceden “de la escasez de compañeros valiosos”. Un término evolucionista que generó cierta polémica y que venía a decir que son pocos los hombres muy deseados por las mujeres, y muchas las mujeres deseadas por muchos hombres. 

Cosificación de la mujer

Por su parte, la psicóloga especialista en sexualidad Margarita García Marqués dice que también hay una parte educacional en este "trastorno". "Estas conductas son propias de gente enferma y sin empatía que se cree con derecho sobre los demás. Creen que sus necesidades están por encima de las necesidades de las mujeres”.

García Marqués sostiene que los chicos que piensan así suelen tener “problemas afectivos” y que la “pornografía” es también un elemento que acentúa esa “cosificación” de la mujer: “A nivel psicológico el porno afecta mucho a lo menores. Piensan que esa es una forma de tener a la mujer, aunque ella no quiera. No la tienen en cuenta como ser humano”.

La psicóloga cree que se puede “prevenir” con educación. “Hay que hacerles responsables de sus acciones. Ahora muchos niños tienen carencias afectivas, les damos muchas cosas. Y luego en sociedad se frustran y piensan que tienen derecho a todo y lo toman por la fuerza”.

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