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Un centro de educación especial, cuyos padres están al límite por la huelga contra Cambray / EP

La huelga educativa lleva al límite a los padres de alumnos con necesidades especiales

Las familias consideran que "no es el momento adecuado" para el parón después de la pandemia, pero reconocen que es culpa de la "mala gestión" de Cambray

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Semanas convulsas en la comunidad educativa. Las familias con niños con necesidades especiales también van a pagar las consecuencias de “la mala gestión” del conseller de Educación, Josep Gonzàlez Cambray, que ha derivado en una huelga de cinco días convocada por los sindicatos. Los paros previstos para el 15, 16, 17, 29 y 30 de marzo preocupan a los padres de estos alumnos, que podrían salir perjudicados, y les lleva al límite.

Según Josep Manuel Prats, de la Federación de Asociaciones de Padres y Madres de Escuelas Libres de Cataluña (Fapel), los niños “más desfavorecidos y con necesidades especiales” son a quienes más afectará esta huelga. “No es una medida adecuada ni el momento adecuado”, advierte, aunque reconoce que "la culpa" es del titular de Educación, por no llegar a un acuerdo con los docentes y anunciar medidas de forma "unilateral".

Las rutinas: muy importantes

En declaraciones a Crónica Global, la madre de un pequeño con Trastorno del Espectro Autista (TEA) alerta de las consecuencias que puede tener la inactividad en casos como el de su hijo. “Han estado seis meses sin colegio por culpa de la pandemia, además de las cuarentenas de diez días, las vacaciones y los días de libre elección”. Es por ello que carga contra los profesores por hacer una huelga ahora que, por fin, los menores empiezan a recuperar una cierta normalidad en las aulas.

Al contrario de lo que muchas personas creen, esta madre asegura que, aunque sean pocas jornadas, los niños con necesidades especiales tienen las de perder. “Rompen las rutinas y el hilo de aprendizajes” que todavía no han conseguido recuperar por el Covid.

Imagen representativa de un niño con autismo / MOTION ARRAY
Imagen representativa de un niño con autismo / MOTION ARRAY

Madres y cuidadoras

Con ella coincide Marie Pierre, madre de Bruno, un menor con diversidad funcional. Según su experiencia, “parar el colegio rompe rutinas”, que son una parte trascendental de la vida de cualquier niño porque ayudan a desarrollar la “sensación de estabilidad y orden”. “Quebrantar sus hábitos les trastorna mucho”. Y no solo eso, también afecta a su evolución, pues en el colegio pueden realizar actividades dirigidas que en casa no hacen.  

Además, “poco se habla de las madres que ejercen también de cuidadoras”. Una huelga implica que, en ocasiones, tengan que “dejar de acudir al trabajo” para ayudar a sus pequeños. Es el caso de María, que a la larga teme perder su empleo. “¿Quién puede querer a una mujer de 48 años que trabaja ahora sí, ahora no?”, se pregunta, y lamenta que el “trabajo de curas” esté “invisibilizado”.