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Camas vacías en un hospital público / EUROPA PRESS

Los hospitales catalanes se inundan de casos de resistencia antibiótica

El protocolo establecido para estas infecciones no siempre se puede cumplir por la falta de recursos

14.12.2016 00:00 h.
4 min

Los antibióticos son uno de los tratamientos más eficaces que existen en la actualidad. La resistencia que algunas bacterias han ido desarrollando desde hace años a este tipo de medicamentos está cambiando el paisaje. Y los hospitales lo notan. Los casos que llegan a los mayores centros sanitarios son diarios. Sin embargo, la falta de recursos impide cumplir con el protocolo establecido en todos los casos.

“Todos los días tratamos a entre 10 y 15 enfermos que presentan bacterias multirresistentes, aunque algunos están varios días en el hospital, no quiere decir que tengamos tantas entradas al día”, afirma el doctor Alex Soriano, jefe del servicio de enfermedades infecciosas del Hospital Clínic de Barcelona. En la Vall d’Hebron, también es habitual encontrar pacientes así, según el doctor Joan Gavaldà, médico adjunto del servicio de enfermedades infecciosas del centro.

Faltan camas

Normalmente, la resistencia antibiótica se da en infecciones derivadas de la complicación de otras dolencias. Tratarlas se ha convertido en un problema. El doctor Soriano explica que los centros sanitarios han desarrollado protocolos de actuación frente a estos casos. “Estamos constantemente conectados con el servicio de microbiología”, declara.

En algunas ocasiones, se tiene que aislar al paciente, pero “no es fácil; a veces faltan camas”, asegura el facultativo. En urgencias también se han tomado medidas especiales, sobre todo, en cuanto a la identificación de los pacientes. “Muchos vienen del entorno hospitalario, han pasado por otros centros antes, y cuentan con una identificación concreta”.

Diagnóstico rápido

El retroceso de la inversión de las farmacéuticas en este campo empeora la situación. Ante la falta de nuevos antibióticos a los que las bacterias no han desarrollado resistencia, los médicos usan otros “antiguos y más tóxicos”, según el doctor Gavaldà. Pero falta dinero en otros ámbitos, como el diagnóstico. El médico de la Vall d’Hebron explica que no solo se trata de medios para diagnosticar de forma rápida y barata las infecciones, sino también para “detectar cuándo no debemos utilizar antibióticos, es decir, cuándo se trata de infecciones víricas”.

El problema es que el diagnóstico microbiológico tarda dos días en tener resultados, según el doctor Soriano. Pero la actuación médica tiene que ser rápida: “El tiempo para tomar decisiones es poco; disponemos de horas, no días”. A esto se añade el efecto que puede tener un antibiótico inadecuado: que el enfermo empeora.

Cada vez más resistencia

Las bacterias resistentes a los antibióticos son cada vez más, y el grado de resistencia también aumenta. “Es una pandemia, aunque fuera de la comunidad médica todavía no hay conciencia de ello”, asegura el doctor Gavaldà. En Europa y Estados Unidos ya mueren cada año 50.000 personas por infecciones que no se pueden tratar con antibióticos.

El uso abusivo de estos medicamentos es una de las causas principales que han conducido a esta situación. No solo en personas, sino que el 80% del problema proviene del abuso de estas sustancias en el sector ganadero. “Esto ha creado un ecosistema resistente: ha pasado a los humanos y al medio ambiente”, asegura el facultativo de la Vall d’Hebron.