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Un tramo de la AP-7 / EFE

El hombre que circulaba con un cadáver por la AP-7 comparecerá ante el juez este sábado

El detenido había emprendido un viaje por Europa con el objetivo de cumplir la promesa realizada a su pareja

3 min

El hombre hispano-suizo de 66 años que resultó detenido tras circular 30 kilómetros en contra dirección por la AP-7 y con un cadáver de copiloto pasará a disposición judicial este sábado. Los Mossos recibieron un aviso de la policía francesa en el que se informaba de un vehículo que, tras toparse con un control policial en Voló, hizo un cambio de sentido y entró en territorio español, perseguido por diversos coches policiales.

En el momento en que los agentes lo consiguieron interceptar tras sufrir un accidente, en el punto kilométrico cuatro de la GI-634, encontraron un cadáver en el asiento del copiloto. Las investigaciones policiales han permitido determinar que se trataba de la pareja sentimental del detenido, un hombre de 88 años que presentaba un “avanzado estado de descomposición” dado que llevaba tres semanas muerto. El conductor había circulado por Madrid, Italia y Francia y se cree que se dirigía a su país de origen cuando se topó con las fuerzas de seguridad. A la espera de la autopsia, los Mossos informaron de que no apreciaron “indicios claros de criminalidad” en el cuerpo.

Acto de amor

Las indagaciones de los agentes han permitido determinar que el trayecto en coche que hacía el detenido con el cuerpo en descomposición de su amado era fruto de una promesa. Antes de que falleciera, le había garantizado que harían un viaje juntos por Europa. Una promesa que ni la muerte pudo quebrar.

A pesar de las dificultades que suponía la hazaña, el hombre situó el cadáver en el asiento del copiloto, le puso el cinturón de seguridad y emprendió su recorrido entre países. Todo en un momento en el que los estados europeos han reforzado los controles fronterizos para controlar la expansión de la pandemia. Por ahora se conoce el motivo por el que llevaba un muerto sentado en su coche. Sin embargo, queda por determinar la causa por la que decidió circular 30 kilómetros en dirección contraria, de forma que comprometió su vida y la de los demás usuarios de la carretera.