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Niños juegan en un parque de Sant Gervasi, Barcelona / PABLO MIRANZO

La custodia y el régimen de visitas en tiempos de Covid, ¿un imposible?

Una mala organización puede producir alteraciones en los 'peques' como tristeza, lloros o irritabilidad; también aislamiento social, agresividad o un retroceso en los hábitos

10 min

Dar el paso de divorciarse no es una decisión fácil, especialmente si la pareja tiene hijos en común. Resulta paradójico que en el momento en el que menos entendimiento hay en una relación, se deba llegar a acuerdos tan importantes para el futuro de los hijos como el tipo de custodia que se establecerá o quién se quedará con el uso de la vivienda familiar.

La imposibilidad de llegar a un punto común dispara los desencuentros entre las parejas, que muchas veces acaban en litigios eternos ante la justicia y con un juez regulando como será la relación entre ellos a partir de entonces. Sin embargo, muchos de esos acuerdos a los que ha costado tanto llegar han saltado literalmente por los aires con la llegada del coronavirus. Ante un escenario completamente desconocido y con las familias sin saber si las restricciones sanitarias permitían cumplir los acuerdos pactados, la Justicia empieza a establecer criterios comunes y marca las líneas rojas que, pese al miedo, no hay que traspasar por el bienestar de los menores.

"¿Me multarán?"

El teléfono de la abogada Maite Pons, del despacho barcelonés BPM Abogados, no ha parado de sonar desde el estado de alarma decretado en marzo. Como abogados de familia, “hemos recibido muchas llamadas de padres preocupados por cómo articular estos intercambios de los menores a lo largo de la pandemia, sobre todo por el riesgo de que les multasen por desplazarse durante el confinamiento. Además, por miedo a la pandemia, hay algunos progenitores que prefieren tener consigo a sus hijos y no quieren que el otro progenitor pueda llevárselos. Esto ha generado muchos conflictos”.

 

 

Régimen de visitas y Custodia compartida durante la pandemia del Coronavirus / YT

Y es que, según el primer Observatorio del Derecho de Familia en España, elaborado por la Asociación Española de Abogados de Familia (AEFA), el 97% de los divorcios tienen un nivel alto o muy alto de conflictividad en parejas con hijos. Contrasta con el nivel de enfrentamiento cuando no hay descendencia de por medio: sólo del 16%. Si el conflicto había llegado a estabilizarse tras el divorcio, el coronavirus lo ha vuelto a avivar.

Conflictos entre progenitores 

“La pandemia nos está dejando situaciones muy desagradables en los procesos de familia donde hay menores implicados. Lamentablemente, los conflictos entre progenitores son mucho más frecuentes de lo que nos podemos imaginar. Por ejemplo, he podido conocer la experiencia de un menor cuyo padre había decidido no llevarlo al colegio dado que el cambio de estancia con la madre se debía dar al finalizar las clases", explica la mediadora y psicóloga infantil en SSAPS, centro de atención para niños, adolescentes y adultos de Sant Sadurní d’Anoia, Mireia Perau.

"En este caso --continúa--, y en muchos otros, acaba afectando a la socialización del menor, a su proceso de aprendizaje y también a su estado emocional. La interrupción del contacto con uno de los dos progenitores, cuando son progenitores sanos, es una muy mala opción. Los niños y niñas acaban sufriendo las consecuencias de la conflictividad entre los padres cuando ellos no son responsables, son víctimas”, lamenta la misma fuente.

Diferentes criterios judiciales

Al rebajar el nivel de conflictividad entre los padres, disparado por el miedo al coronavirus, el estrés del confinamiento y la incerteza ante lo desconocido, no ha ayudado el criterio dispar de la Justicia. “Al inicio de la pandemia había juzgados que primaban la seguridad sanitaria de los menores por encima del régimen de visitas con sus progenitores y otros juzgados a la inversa. Pero a lo largo de la pandemia se han ido unificando criterios, aunque no de forma generalizada. Sí es cierto que el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC) ha dado determinadas pautas comunes, pero el criterio de cada juez puede variar en función del caso concreto. Pero sí es lógico que en custodias compartidas se haya reducido o suprimido el número de intercambios semanales a sólo uno", explica la letrada.

"Otros progenitores también han acordado, con buen criterio, aumentar los periodos de estancias de semanales a quincenales, para así reducir riesgos de contagio y minimizar desplazamientos. Hoy en día, la regla general es que el régimen de visitas o de estancias de los progenitores con sus hijos no debe verse afectado por las restricciones sanitarias, salvo que, evidentemente, uno de los progenitores tenga Covid o haya estado en contacto con alguien que lo tenga, ya que eso supone un riesgo para el menor”, explica la abogada de familia Maite Pons. “Para no tener problemas en los desplazamientos para recoger a menores es imprescindible disponer de la sentencia que regule los efectos de la separación y/o el divorcio, para poder acreditar el derecho del progenitor que debe desplazarse a recoger a su/s hijo/s”, agrega la misma voz.

El régimen de custodia o visitas en cuarentena

En caso de que el menor deba cumplir cuarentena, “lo más recomendable es que realice el aislamiento en casa de uno de los dos progenitores, aunque posteriormente dicho periodo sea compensado al progenitor que no ha estado en su compañía, algo lógico y de sentido común. Debemos hallar una solución amistosa entre ambas partes y ésta es la más justa y equilibrada a mi entender”, sostiene Pons.

En tiempos de coronavirus “es más importante que nunca un entendimiento entre padres separados o divorciados por el bien de los hijos. Siempre es complicado entenderse, pero es imprescindible para asegurarnos del bienestar emocional de los hijos.  Los niños y niñas se sienten inseguros ante situaciones desconocidas y cuando se producen cambios o rupturas de rutina su sufrimiento aumenta. Si los adultos que forman parte de su vida no son capaces de transmitir esta confianza, el malestar emocional acabará extendiéndose y afectando a los diferentes contextos vitales del menor”, apunta la mediadora Mireia Perau.

¿Un mediador parental?

“Cuando una pareja se separa es porque no puede entenderse. Por eso, pedirles que lo logren, aunque sea por el bienestar de sus hijos, es una tarea difícil que no todos podrán realizar sin soporte. Así, muchas veces, lo mejor es solicitar ayuda a un profesional, ya sea un psicólogo o un mediador parental. En algunos casos, hay personas de la propia familia que pueden ejercer este papel. Porque, aunque cada niño y niña tiene diferentes estrategias de supervivencia cuando existe conflicto entre sus padres, en general pueden darse alteraciones en el estado de ánimo como elevada tristeza, lloros o irritabilidad; también aislamiento social, agresividad o un retroceso en los hábitos ya adquiridos como, por ejemplo, la higiene”, detalla Perau.

Por ello, esta psicóloga infantil anima a “escuchar lo que piensa y lo que sufre su propio hijo. Una buena manera es permitir que los pequeños puedan explicar a los padres y madres el dolor que les está causando su conflictividad. Recomiendo que esta charla pueda ser mediada y facilitada por un profesional, dado que no siempre se accede a que el hijo o la hija pueda expresarse sin interrupciones o incluso recriminaciones. Se trata de crear un espacio de confianza y proximidad” Sin embargo, cree que “cuando se entra en una situación de alta conflictividad, uno mismo debe ser capaz de sentarse y meditar si lo que está haciendo daña más al niño o niña”. “Siempre digo que los niños crecen y se acuerdan del papel que tuvieron los padres y madres en su infancia. Si no somos facilitadores y contribuimos al bienestar de los hijos, esto repercutirá en los vínculos que en un futuro tendremos con ellos”, apostilla.