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Uno de los bebés prematuros que nacen en España / EUROPA PRESS

Nacidos para luchar: la pelea por la vida de los bebés prematuros

En España, cada año llegan al mundo antes de tiempo 30.000 niños; cada vez la supervivencia es mayor y sin secuelas

21 min

Cada año en el mundo nacen 15 millones de bebés prematuros. Es, según la Organización Mundial de la Salud, la principal causa de defunción en los menores de 5 años. En España, el 7,4% de los niños que nacen lo hacen antes de la semana 37 de embarazo. La cifra ha aumentado más de un 30% en los últimos 20 años. También lo ha hecho, afortunadamente, la tecnología para tratar a estos pequeños luchadores, lo que ha favorecido que sobrevivan más y que la mayoría lo haga sin secuelas pese a la premura en su llegada, algo impensable hace medio siglo. Mañana, 17 de noviembre, conmemoramos el Día Mundial del Niño Prematuro, que pretende concienciar sobre la llegada de bebés antes de tiempo y todo lo que supone para las familias y los profesionales implicados en su cuidado.

La gestación de la madrileña Tamara Calderón no pintaba fácil casi desde el principio. Con un embarazo gemelar que ya requería de por sí más control médico se sumó en la primera ecografía, la de la semana 12, una noticia inesperada: las vísceras de uno de los bebés no se estaban formando de forma correcta y había órganos que no se percibían. En la semana 20 el diagnóstico se acabó de confirmar: uno de los bebés, la niña, no tenía bazo y tenía algunos de sus órganos en espejo, es decir, estaban situados en el lado opuesto al habitual. En ese momento le advirtieron de las múltiples probabilidades de dar a luz de forma prematura. En la semana 31 todo se precipitó: el niño, que era el que estaba sano, había dejado de crecer ya que estaba transfiriendo a su hermana los nutrientes que había detectado que necesitaba para su desarrollo. Así, el parto idílico que ella había imaginado se transformó en cuestión de horas en una carrera hacia quirófano y en una cesárea de urgencia que culminó con el nacimiento de Vera e Iván, que pesaron 1 kg y 900 gramos, respectivamente. Fue todo tan rápido y difícil que esta madre ni siquiera pudo ver la cara de sus hijos hasta 24 horas después, cuando pisó, por primera vez, la uci de neonatos del Hospital La Paz. De allí saldría con sus hijos dos meses después no sin antes haber presenciado una lucha titánica por la vida de sus dos bebés y de todo el equipo de neonatología que les trataron 24 horas al día y que, pese al desánimo que reinó en algunos momentos, jamás desfallecieron.

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Imagen de la Unidad de Neonatología del Hospital Virgen del Rocío ante el Día Internacional del Prematuro, que se celebra el 17 de noviembre / EUROPA PRESS

Casi 30.000 prematuros al año en España

“Cuando nace un niño mucho antes del momento en que debería nacer, se desmorona la vida de una pareja, porque nadie está preparado para esta eventualidad. Y, sobre todo, cuando se pone ante la disyuntiva la posibilidad de un fallecimiento, o una sobrevida con secuelas”, explica el doctor Manuel Sánchez Luna, jefe de Neonatología del Hospital Gregorio Marañón y presidente de la Sociedad Española de Neonatología (Seneo). Por ello, anima a los padres que afrontan un momento tan trascendental y complicado a tener “confianza en el personal asistencial: enfermeras, médicos y técnicos que van a estar en contacto con su bebé. Y también a adaptarse a esta situación e intentar controlarla, y no que ella los controle a ellos, porque sus hijos están en las mejores manos”, añade este reputado neonatólogo, que cuenta con más de 29 años de experiencia en hospitales de España, Estados Unidos y Canadá.

En nuestro país nacen cada año casi 30.000 niños prematuros, un 36% más que hace 18 años. Esta subida “se debe al fuerte incremento de los prematuros tardíos –aquellos que nacen entre las semanas 35 y 37—, que suponen el 70% de la prematuridad. Las causas son múltiples, pero destacan una mayor edad materna, una mayor utilización de técnicas de reproducción asistida, un mayor número de enfermedades maternas (ya sea debido al aumento de edad, ya sea porque con las técnicas actuales se consiguen sacar adelante embarazos en mujeres con enfermedades que antes no conseguían ser madres), una mayor tasa de embarazos múltiples, etcétera”, detalla el doctor Carlos Herrero, jefe de Neonatología del Hospital de Barcelona.

Hay cada vez más prematuros extremos que sobreviven

El presidente de la Sociedad Española de Neonatología destaca asimismo un factor importante en este aumento en las cifras: “El número de prematuros aumenta debido también al incremento de la supervivencia de los niños muy inmaduros, los que nacen en el límite de la viabilidad, pues hace que los servicios de neonatología tengan mayor actividad asistencial. Estos niños sobreviven más y mejor, en número y en calidad. Y esto tiene mayor incidencia. Por lo tanto, la prematuridad ahora tiene como una forma de mostrarse distinta a la de hace años”.

Actualmente, se consideran niños prematuros los nacidos antes de cumplir las 37 semanas de gestación. “Dentro de esa clasificación se encuentran los muy prematuros, que son los nacidos entre las semanas 28 y la 32, y los prematuros extremos, nacidos antes de la semana 28. Existe una población de prematuros, que es la que está tomando relevancia en los últimos años, que son los prematuros tardíos, que serían los bebés nacidos entre la semana 34 y la 36 más seis días”, señala Herrero, jefe de Neonatología del Hospital de Barcelona.

Sobrevivir sin secuelas

¿Y a partir de qué semana de embarazo se procede a la reanimación activa de un neonato prematuro? “El límite de la viabilidad de un embarazo no viene determinado por una semana fija y depende de las condiciones prenatales y neonatales del prematuro, pero la Sociedad Española de Neonatología indica una reanimación activa a partir de la semana 25 y a valorar entre la 23-24, según las condiciones prenatales y cómo nace este prematuro”, aclara Carlos Herrero. Es decir, si el parto prematuro se da antes de la semana 25, para reanimar o no al bebé se valoran las secuelas que le pueden quedar. “A partir de las 28 semanas se consiguen unos resultados perinatales en los que los prematuros tienen más posibilidades de sobrevivir sin secuelas graves. Gracias a los avances en los cuidados en uci neonatal, cada vez más estos niños muy prematuros o incluso prematuros extremos están sobreviviendo en mejores condiciones”, añade.

Prematuros tablet
Un enfermera graba en tablet a un bebé prematuro en el HUC / EUROPA PRESS

El primer temor de los padres que se enfrentan a un momento así es que su hijo fallezca; el segundo, que le queden secuelas. Sobre secuelas habla el neonatólogo del Hospital de Barcelona: “Cuanto más prematuro es un niño, más probabilidades de secuelas tiene y estas tienen más probabilidad de ser más severas. Los grandes prematuros, por ejemplo, se enfrentan a múltiples posibles secuelas. Inicialmente destacan las motoras y la broncodisplasia, una alteración pulmonar más típica de prematuros extremos. Tras estas, pueden aparecer secuelas cognitivas y sensoriales, con discapacidades visual o auditiva de forma más o menos frecuente. Aunque no es menos cierto que, con las mejoras de los últimos años en las ucis neonatales, estas complicaciones también están disminuyendo”.

Secuelas habituales en prematuros

Los resultados de un estudio de 2014 realizado por neonatólogos de Cataluña y Las Palmas, publicado en Anales de Pediatría y que evaluó a 3.236 pacientes prematuros extremos nacidos antes de la semana 26 de gestación, con menos de 1,5 kilos de peso en hospitales de toda España, dejaban claro que la supervivencia es excepcional antes de la semana 23 y que en la 24 sigue siendo muy baja. Sin embargo, las posibilidades de sobrevivir sin secuelas graves aumentan mucho en la semana 25: el 55,7% de los bebés logra vivir sin secuelas graves.

“Los prematuros tardíos (34-36 semanas), el 70% de los prematuros, tendrán, si es que tienen, habitualmente secuelas más leves, que muchas veces no llegan a afectar su vida cotidiana. La mayor parte de ellos evolucionan muy bien, aunque algunos presentan afectación en el desarrollo del habla y la comunicación, que con estimulación y seguimiento se pueden mejorar. Posteriormente pueden aparecer problemas leves motores de coordinación, que se resuelven; y, finalmente, vemos un cierto retraso en el ámbito académico, fundamentalmente en lectoescritura y en matemáticas. Pero una intervención temprana y un correcto apoyo educativo y social hacen que estos problemas, si los hay, se solventen y puedan tener un desarrollo personal óptimo. En un estudio de seguimiento de prematuros tardíos que lleva a cabo la doctora Silvia Martínez, de la Unidad Neonatal del Hospital de Barcelona, se ha constatado que el 30% de los prematuros tardíos seguidos aquí hasta los 8-9 años, requerían un soporte académico respecto al 10% observado en los niños a término”, ilustra Carlos Herrero

Piel con piel o el método canguro

Salvar a prematuros extremos, algo del todo impensable hace medio siglo, se debe a que “la medicina va evolucionando y una de las grandes mejoras ha sido que tenemos un personal mucho más cualificado. Hemos aprendido mucho en los últimos años. Nuestra especialidad es muy joven, prácticamente nace en la segunda parte del siglo XX y en los últimos 30 años la evolución ha sido espectacular, tanto del personal médico como del personal de enfermería, que se ha especializado”, piensa Manuel Sánchez Luna, presidente de Seneo.

Prematuro piel piel
Un bebé prematuro piel con piel con su madre / EUROPA PRESS

Algo que se tiene muy en cuenta en los últimos años para sacar adelante a estos pequeños es el método canguro, técnica que se basa en el contacto piel con piel entre la madre/padre y el bebé, y la importancia de la lactancia materna, “que se correlacionan con una mejor evolución de las posibles complicaciones y, por lo tanto, pueden ayudar a disminuir la estancia en el hospital de estos niños. Pero también desde las propias unidades neonatales podemos contribuir a reducir el tiempo de ingreso con todas las medidas que tratan de humanizar la estancia de los prematuros en el hospital, como una política de puertas abiertas 24 horas e involucrar a los padres en el cuidado del prematuro”, confirma el neonatólogo del Hospital de Barcelona.

El coste de sacar adelante a prematuros: 90.000 euros

El presidente de Seneo cree que la sociedad no tiene una idea clara de todo el esfuerzo, personal y tecnología que se emplea para salvar a estos pequeños guerreros. “La gente piensa muchas veces que a un bebé prematuro se le pone en una incubadora, se le da a un botón y ahí lo dejamos tranquilito con su mamá. Y no, hay mucha tecnología, mucha investigación y mucha ciencia detrás. La incorporación de las familias ha sido fundamental en el cuidado de sus niños, pero siempre bajo la tutorización de un personal altamente cualificado. Por ello, creo que es una combinación de factores fundamentales para que hayamos llegado a la situación a la que hemos llegado”. Y quiere recordar a la población que “el coste sanitario de la hospitalización de un bebé que pesa menos de 1.500 gramos al nacer es el más elevado de la asistencia pública: alrededor de 90.000 euros. La neonatología es una de las especialidades más caras que existen en este momento y el tiempo de hospitalización es muy prolongado”, insiste. “Aun así, no tenemos la especialidad en neonatología y esto es una terrible carencia que tiene nuestro país y que espero que se pueda solucionar lo más pronto posible”, lamenta Sánchez Luna.

Sin embargo, hay mucha tela que cortar tras el alta hospitalaria, porque los cuidados siguen. “Habitualmente los recién nacidos prematuros una vez dados de alta hospitalaria siguen un régimen de hospitalización en domicilio en contacto constante con el equipo de neonatología. Las primeras semanas hay que prestar especial atención a la alimentación y deben mantenerse las medidas higiénicas y de disminución de la actividad social para evitar las infecciones, sobre todo de origen respiratorio. A medio y largo plazo, además del seguimiento por el pediatra general, es recomendable que los siga un pediatra especialista en prematuros. Por lo común lo hace el propio equipo de neonatología. Desde allí se van pautando los seguimientos que necesita específicos por su condición de prematuro por otros especialistas como el oftalmólogo y el otorrinolaringólogo. Tanto a corto como a largo plazo también juega un papel importante el neuropediatra, que adaptado a las condiciones del paciente y la prematuridad irá evaluando el neurodesarrollo y sus posibles alteraciones”, subraya la doctora Maria Milà, jefa de Pediatría de Grupo Quirón Vallès.

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Taller de cuidado de prematuros / EUROPA PRESS

Sin visitas en casa durante mínimo el primer mes

Los padres, recomienda el neonatólogo Hernando, “deben evitar llevarlos a la guardería por lo menos hasta haber pasado el primer invierno y, si es posible, hasta como mínimo tener 1 año de vida. Cuanto más prematuro y más complicaciones o secuelas haya tenido o tenga el niño, esta recomendación será más intensa o menos, llegando a no recomendar la guardería incluso hasta los 2 años en algunos casos”.

La pediatra Maria Milà considera que, además, “hay que tener cuidado con las infecciones respiratorias y en época de Covid ser muy estrictos con la distancia social, uso de mascarilla y lavado de manos, además de reducir al máximo las visitas en casa durante el primer mes”: “Un profesor de neonatología que tuve en la carrera decía que los neonatos prematuros necesitan fundamentalmente las 3 C: Calor, Comida y Cariño”. 3 C que, junto a la mejor tecnología y los continuos avances médicos, salvan miles de vidas.

Un niño prematuro: ¿éxito o fracaso?

Pese al evidente éxito en los datos de supervivencia de prematuros, al jefe de Neonatología del Hospital Gregorio Marañón, Manuel Sánchez Luna, no le gusta presumir, más bien al contrario. “Para nosotros, cuando nace un niño muy prematuro no es un éxito, sino un fracaso, porque lo importante es que no nazca con estos días tan prematuros, sino que se retrase. No obstante, de la experiencia de trabajar diariamente con neonatos prematuros, con lo que siempre me quedo es con la gratitud de las familias. Normalmente, cuando se van de alta, tanto si las cosas han ido como queríamos, como a veces no, las familias nos enseñan, nos ayudan y nos empujan a que podamos salir adelante en una especialidad tan compleja como esta. Así que esa es mi anécdota final, el aprecio y el cariño que muchas veces nos rodea en nuestro trabajo gracias a las familias”.

Prematuros gemelos
Ecografía de unos gemelos / EUROPA PRESS

La madre de los prematuros Iván y Vera recomienda a otros padres que puedan estar pasando por lo que ellos pasaron “mucha calma y siempre dejarse aconsejar”. “Porque a pesar de vivir en la uci una montaña rusa de emociones, nos sentimos muy arropados en La Paz y estamos profundamente agradecidos por todo lo que hicieron por nuestros hijos. En todo el tiempo que pasamos allí no nos planteamos un futuro, porque cada día era un reto, cada día era un duelo contra la muerte. Y, poco a poco, día a día, sobresalto a sobresalto, pitido a pitido, llegamos a la meta: ni me lo creía cuando salimos de allí con Iván y Vera. Y ya hace tres años”, relata.