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Imagen de la puerta principal del Ace Cafe Barcelona, un local para moteros / ACE CAFE

El auge de los moteros

Crecen los concesionarios de Harley-Davidson en España y los negocios del sector, y el colectivo cuenta cada día con más adeptos

8 min

Ser motero se lleva en la sangre. No es cuestión de disfrutar a mayor velocidad, sino de ser feliz, simplemente, sobre dos ruedas. Del born to be wild. Dicen los que se consideran de este colectivo que ellos nunca mueren y lo cierto es que, en los últimos años, cada vez son más los que forman esta peculiar familia.

La marca de moteros por excelencia, Harley-Davidson, ha inaugurado este año dos concesionarios en territorio español: en febrero abrió uno en Vigo y, el pasado mes, en Fornells de la Selva (Girona). La firma americana cuenta ya con un total de 31 tiendas oficiales en España y Portugal, 28 de ellas en territorio nacional --cinco en Cataluña-- y tres en tierras lusas.

Modelos más accesibles

En los últimos años, Harley-Davidson está dedicando sus esfuerzos a orientar los modelos de sus motos al cliente más urbano. Según ha informado una portavoz de la compañía a Crónica Global, se centra en “dar respuesta a una nueva tendencia que está viviendo actualmente el mundo de las dos ruedas. Harley es muy consciente de ello y lo demuestra reaccionando con una continua innovación en tecnología y desarrollo de productos”.

La Street 750 de Harley-Davidson / HD

La Street 750 de Harley-Davidson / HD

Y esa reacción del gigante de las dos ruedas no es otra que crear modelos con una mayor maniobrabilidad para convertirse en el método de transporte habitual de los usuarios, “sacarles el máximo partido día a día sin perder un ápice de comodidad y confort”. De ahí la presentación de sus últimas marcas como la Street Rod y la Street 750, claramente enfocadas al comprador urbano que necesita una conducción ágil, sin renunciar a tener una moto con ese punto agresivo que acaban buscando este tipo de clientes.

Harley es consciente de que no cualquiera puede optar a sus productos por los elevados precios y por eso ha creado modelos que “hacen que sea posible acceder a cualquiera de ellos”. Si hasta la fecha un buen motero tenía que gastar entre 15.000 y 20.000 euros para adquirir la más barata, ahora el precio inicial es de 7.200 euros, coste del último modelo urbano presentado, considerado como el ideal para estrenarse en la marca. Luego ya vendrán aquellas motos de asiento acomodado y manillares imposibles. Eso sí, oscilan entre los 20.000 y los 41.000 euros.

La compañía no facilita datos sobre los resultados de sus ventas por países ni ciudades, pero sí a nivel mundial. En el cuadro de cifras del primer cuatrimestre de 2017 se observa cómo se han disparado los números, sobre todo, en Suramérica.

Cuadro de ventas del primer cuatrimestre de 2017 de Harley-Davidson / CG

Cuadro de ventas del primer cuatrimestre de 2017 de Harley-Davidson / CG

El mítico Ace Café, en L’Hospitalet

Otra de las novedades que hace evidente el auge de los moteros es la apertura del Ace Café Barcelona, un local gastronómico de 560 metros cuadrados que sigue la estela del mítico Ace Café de Londres y que pretende ser el punto de encuentro de los apasionados del motor. Su propietario, Fernando Sánchez-Crespo, explica a este medio que se lanzó a la aventura de emprender con el negocio tras ver la posibilidad de poder juntar profesión con pasión.

“Hace tres años largos que empezamos a darle vueltas al tema, todo propiciado por una tarde en casa, viendo la página del original Ace Café de Londres”. Una frase tan simple como “esto funcionaría en Barcelona” le llevó a proponer la idea a los propietarios del original y, meses después, ya tenía la licencia del local para toda España y Andorra.

Interior del Ace Cafe Barcelona / ACB

Interior del Ace Cafe Barcelona / ACB

Abrieron en el Distrito Económico de L’Hospitalet del Llobregat porque desde el Ayuntamiento de Barcelona no les pusieron muchas facilidades al hablar de un negocio relacionado con el mundo de las dos ruedas. La alcaldesa, Ada Colau, no parece ser devota, ya que también se cargó la celebración del Barcelona Harley Days el año pasado por motivos ideológicos.

En el Ace Café Barcelona, inaugurado en abril, se celebran reuniones, concentraciones y eventos varios dedicados a fidelizar y mimar a los amantes del motor. “Más allá de la moto como elemento de transporte sin más, al final es un mundo donde la experiencia es importante, así como toda la cultura que se mueve alrededor”, añade Fernando.

Mujeres moteras

El colectivo femenino también se apunta, cada vez más, al sector motero. Hasta la fecha, lo más cerca que se relacionaba a una mujer con una moto –sobre todo, de gran cilindrada—era como azafata en una presentación de una marca cualquiera. Ahora son ellas mismas las que se agrupan para enseñar los dientes.

Berta Doria, fundadora de la entidad Mujeres Moteras, lo secunda. “Hemos notado un incremento de mujeres en el sector, lo ves en las carreteras y en bares de moteros. Antes entrabas a un bar de carretera y estaba lleno de hombres. Ahora el panorama está cambiando”, sostiene.

Berta Doria, fundadora de Mujeres Moteras / CG

Berta Doria, fundadora de Mujeres Moteras / CG

Su asociación organiza salidas en las que participan hombres y mujeres (“Nunca nos han discriminado a nosotras, así que nosotras tampoco queremos hacerlo”), además de cursos de formación para aquellas que quieran lanzarse a montar sobre dos ruedas pero no se acaban de atrever.

“El problema suele ser la inseguridad de si podrán con el peso de la moto, si llevarán bien las curvas, si se harán daño…”. El trabajo de Mujeres Moteras es acompañarles en su aprendizaje y demostrarles que ellas también pueden.

De momento, el colectivo femenino ocupa solo un 3% en el sector. “El mundo motero en general está en auge, sobre todo los últimos tres años, y el de las mujeres en particular se ha disparado, pero queda mucho por hacer”, aclara Doria. Su mensaje es toda una declaración de intenciones: el mundo de las dos ruedas es siempre más divertido.

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