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“Habrá a quien no le guste el Ejército, pero al menos que nos respeten”

El portavoz de los militares en Cataluña explica cómo se han visto obligados a buscar nuevas vías para acercarse a la sociedad tras ser rechazados en algunos espacios como el Salón de la Infancia

18.01.2017 00:00 h.
7 min
Emilio Pelegrina, el portavoz de los militares en Cataluña / CG

El coronel Emilio Pelegrina acaba de volver a Cataluña, su tierra natal, y encuentra un panorama diferente al que dejó atrás cuando era pequeño. Sabe que el clima actual sitúa al Ejército en el foco, pero rechaza contestar a este medio preguntas de carácter político, como cuál sería el papel de su organización ante un escenario de independencia. El motivo: un militar no toma decisiones, tan solo ejecuta órdenes.

- ¿Cuáles son las tareas del Ejército en Cataluña?

- Las unidades operativas --en Sant Climent de Sescebes (Girona) y el cuartel del Bruch (Barcelona)-- pertenecen a la estructura de fuerza. Se instruyen y adiestran para estar siempre preparadas ante cualquier escenario internacional de amenazas globales. Las de apoyo --en las mismas localidades-- se encargan del mantenimiento de la instalación, sanidad, alimentación, seguridad y alojamiento. Por último, está la Academia General Básica de Suboficiales, en Lleida.

- ¿En qué casos entraría el Ejército en acción?

- En caso de catástrofe, a través de la Unidad Militar de Emergencias (UME). Interviene en nevadas, inundaciones o incendios junto con otras unidades de protección civil.

- La CUP pidió que se terminen las prácticas militares en Collserola. ¿En qué consisten?

- Hay que entender dónde está situado el cuartel del Bruc y que su zona de expansión es Pedrables y Collserola. Un batallón necesita hacer una serie de actividades. Las más importantes se realizan en campos de maniobra, que para eso están: ejercicios de tiro, campamentos, movimientos con equipos pesados, etc. Pero hay otro tipo de actividad como la física. Puede hacerse con indumentaria deportiva, como cualquier ciudadano, o con la militar.

- La polémica se refería a la cercanía de colegios en la zona

- Estas prácticas son de mínimo impacto, se hace lo posible para evitar el paso por sitios transitados y también otros puntos como centros educativos, pero a veces no hay más remedio porque es un punto de paso obligado. No hay más remedio que pasar.

- ¿Son ejercicios peligrosos para quien se encuentre allí?

- En absoluto, no se hace fuego ni con munición de guerra ni con dispositivos de fogueo ni simulación. El arma se lleva dentro de una funda o de una mochila. No se hace ninguna ostentación de nada ni se hacen ejercicios de tiro.

- El Ejército fue expulsado del Salón de la Infancia este año. ¿Cómo se lo tomaron?

- Hemos estado de manera ininterrumpida desde 2002. ¿Quién nos ha excluido? No sabría concretarlo, pero no se trata de buscar un dedo acusador. Para nosotros es importante estar presentes, porque nos promociona y para que la sociedad conozca a su Ejército. Estamos para ayudar al ciudadano y es importante que el niño lo vea desde edades tempranas. Hay que tener en cuenta que del 2013 al 2016 se han presentado 260.000 españoles para cubrir 18.000 puestos de oferta pública. De ellos, 7.500 son catalanes.

- ¿Intentaron negociar esta expulsión?

- Sí, se hicieron esfuerzos para poder estar presentes hasta última hora, pero al final se tomó la decisión de excluirnos y, disciplinadamente, cumplimos esta decisión.

- ¿Han tenido que buscar vías alternativas para acercarse a la sociedad?

- Sí, a través de la cultura de la defensa y de actividades como conciertos de música, conferencias… todo lo que hacemos en Barcelona es de dominio público. Cuando damos un concierto en el claustro se completa el foro.

- ¿Pero llega a la juventud?

- Sí. Y también están las jornadas de puertas abiertas con motivo, por ejemplo, del Día de las Fuerzas Armadas. En el cuartel del Bruch se expone material y el año pasado tuvimos 14.000 visitas. En el palacio de capitanía recibimos 11.000 visitas en cinco días. También se hace la jura de bandera de personal civil que tiene bastante éxito en Barcelona.

- ¿Está cambiando la política de comunicación del Ejército?

- Indudablemente. Desde hace ya unos años es más proactivo. Ha habido un desenganche al desaparecer el servicio militar y hay que volver a crear una conexión con el ciudadano.

- Hay quien compara la figura del Ejército con la de la Iglesia, en el sentido de que está desfasado.

- La adecuación del Ejército al momento social de España es digno de alabar, pocas instituciones han podido adecuarse mejor. El Ejército es modelo en igualdad de oportunidades: la mujer se ha integrado plenamente. Hoy en día el 12,5% de las Fuerzas Armadas son mujeres. Se ha conseguido un Ejército moderno, adaptado, profesional y comprometido. Creo que la adaptación del Ejército a la sociedad es modélica. No nos hemos quedado atrás.

- ¿Se sienten rechazados por estar en Cataluña?

- Nuestro entorno de relación es muy determinado y ahí yo no lo percibo. Pero viendo los periódicos y escuchando las expresiones de algunos grupos políticos, da la sensación de que en Cataluña hay rechazo al Ejército. Habrá a quien no le guste, pero por lo menos que nos respeten.

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