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Antonio Villar, que sufre daño neuronal por el Covid, antes de la enfermedad / CG

"Guttmann abandonó a mi marido porque les costaba demasiado dinero"

La familia de Antonio Villar, paralizado por el Covid-19, exige al instituto y al sistema catalán de salud que le "traten", pues tiene síntomas de mejora

5 min

"Instituto Guttmann abandonó a mi marido porque les costaba demasiado dinero". Es la dura aseveración de la familia de Antonio Villar, un catalán de 53 años paralizado por el Covid-19 y a quien la prestigiosa fundación "y el sistema sanitario" regional han dado por perdido tras meses de rehabilitación. Ante ello, los allegados piden ayuda pública y han denunciado su situación al Defensor del Paciente, "pues no son los únicos, hay más casos". 

Este ciudadano fue "de los primeros en infectarse". Ingresó en el Hospital Universitari de Bellvitge, junto a Barcelona, el 19 de marzo. Vital de personalidad, nada indicaba el calvario que le aguardaba. "Pasó tres días en planta con una neumonía bilateral, luego fue a la uci. Al cabo de unos 90 días en el área de críticos, lo quisieron despertar. No podían", relata Nieves, su esposa, aterrada. 

Tetrapégico por el Covid-19

Antonio, que ingresó con Covid-19 en Bellvitge, contrajo un abanico de enfermedades en el hospital. La más grave, polineuropatía y necrosis muscular, la muerte del tejido muscular. Tras la uci, Antonio pasó a planta. Quedó paralizado. "Era consciente de dónde estaba y qué le pasaba, pero no podía moverse. Respiraba con mucha ayuda y los médicos nos dijeron que no mejoraría", detalla su pareja. 

Nieves luchó. "Hablé con la neuróloga, que daba el caso por imposible. Las complicaciones de la uci lo habían devastado. Pero es que le retrasaron pruebas clave que lo habrían mejorado", se queja la ciudadana. En efecto, los informes médicos de Antonio muestran una clínica espeluznante. Acudió al hospital con neumonía y dificultades para respirar. En Bellvitge desarrolló sobreinfección respiratoria, shock séptico, insuficiencia renal, sangrado traqueal, alteraciones cardíacas y posible encefalopatía, entre otras. Estuvo sedado durante semanas. Quedó tetraplégico

Guttmann tira la toalla

Su esposa no desfalleció. Pese al complicado cuadro de Antonio, logró que la red pública lo derivara al Instituto Guttmann, que está centralizando la rehabilitación post-Covid en Cataluña. "Lo tuvieron seis meses. Le hicieron muy poco. Treinta minutos al día de piernas y demás. Y mi marido necesita rehabilitación intensiva", alerta la denunciante. 

"Consiguió dejar la ventilación mecánica y empezar a respirar por sí mismo, pero lleva aún la cánula. No conseguimos cerrar la traqueotomía. En Guttmann nos dijeron que no podían hacer nada más", lamenta su esposa. En conversación con este medio, el instituto se ha limitado a informar de que "no constan reclamaciones" del paciente ni su familia. 

"Olvidado" en un sociosanitario

Antonio fue dado de alta de Guttmann y recaló en el centro sociosanitario adscrito a Bellvitge, el Hestia Duran i Reynals, que también ha recibido críticas por el trato a los pacientes durante la pandemia. "Deja bastante que desear. Tienen a una enfermera para 40 pacientes. No controlan a mi marido, no le medían ni el oxígeno, lo tuvimos que batallar. Hizo otra infección respiratoria y lo tuvieron que devolver a Bellvitge para estabilizarlo", relata Nieves, que aporta los partes médicos de los incidentes. 

¿Cómo está Antonio ahora? "No puede moverse. Paralizado. Pero se recuperará. Con extrema lentitud, pero su enfermedad es recuperable. Su cuerpo está despertando y ya hace pequeños movimientos. Lo que sucede es que, al contrario de lo que hizo Guttmann, se necesita mucho apoyo y claro, eso cuesta dinero", se queja. Nieves lamenta que "todo el sistema le ha fallado a Antonio: el Hospital de Bellvitge con su cicatería o retrasos con las pruebas; Guttmann, por sacárselo de encima al ver la complejidad, y Hestia, por desatenderlo". Exige a los gestores sanitarios que la escuchen y pongan ayuda para que vuelva a andar, pues "hay más casos de pacientes como mi marido". Enfermos cuya recuperación es cara y necesitan de atención continua. La necesaria para superar los cuadros más extremos del coronavirus.