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Una representación gráfica sobre el efecto del producto químico antimeadas.

Guerra 'químicomunicipal' contra las meadas callejeras

Tras el éxito en Sanfermines, una veintena de ciudades usarán la pintura 'mágica' contra la incívica costumbre que ensucia y atufa los cascos históricos

Antonio M. Yagüe
4 min

Una decena de importantes ayuntamientos, como Pamplona en los Sanfermines, San Sebastián, Santander, Granada, Hernani (Guipúzcoa), Villena (Alicante) o Miranda de Ebro (Burgos), han usado con éxito un sistema antipis en la vía pública, especialmente en sus cascos históricos. Otros tantos lo tienen a punto de cara a agosto, mes festivo por excelencia, como pasa en Vitoria con las inminentes fiestas de La Blanca.

La tecnología, comercializada precisamente por una empresa de la capital de Euskadi, tiene su complejidad química, pero es inocua. Eso sí, sus efectos son contundentes contra quienes acostumbran a aliviar sus vejigas sobre paredes y suelos, con la consiguiente suciedad, hedores y hasta sensación de inseguridad.

Ensuciador ensuciado

El revolucionario repelente con el que se cubren los puntos estratégicos de la ciudad "hace que la orina rebote y que los incívicos meadores se mojen, y queden señalados en los zapatos, el pantalón e incluso la camisa", explican los vendedores.

Aseguran que están recibiendo pedidos de ayuntamientos y empresas de limpieza de diversos rincones de España. Y del extranjero.

El caso es que la táctica, un tanto vengativa a juicio de los infractores, no se percibe a primera vista, y funciona; y es muy rentable, según los ayuntamientos que la han empleado en España. Y en el extranjero. Es el caso de Hamburgo, San Francisco y Montreal contra los meones en fachadas de estadios, zonas de copas e incluso la pared de una iglesia.

banco

En Pamplona, ciudad de 200.000 habitantes, han hecho cuentas. Solo limpiar los orines de los Sanfermines, que reciben más de un millón de visitantes, costaba a las arcas municipales unos 10.000 euros. El coste de impregnar unos 500 metros cuadrados con el producto en los lugares más dados a este tipo de infracciones no ha llegado a la mitad.

Además, explican, la película que se crea "perdura durante bastantes años" y basta con un simple manguerazo para acabar con los malos olores. Hasta ahora, al ser las paredes porosas, de piedra, hormigón o ladrillo, hacían falta productos extra para limpiar los poros por los que penetraba la orina y se agarraba la suciedad.

El Ayuntamiento de Vitoria, molesto también por la mala imagen que se crea de la ciudad, ensayó el año pasado el repelente en cinco zonas del Casco Medieval. "En estas semanas se están ampliando a otros diez de los rincones más conflictivos para acabar con las meadas furtivas durante las fiestas", explican fuentes municipales.

Prueba para perros

Miranda de Ebro ya blindó con este sistema todo el casco viejo ante las fiestas de San Juan. La medida ha sido tan eficaz que el consistorio se plantea si el producto podría ser efectivo también contra las micciones de los perros. De momento, no se ha empleado con ese objetivo.

"Quizá se haga una prueba empezando por las esquinas de los portales y de los bancos", comentan con prudencia, ya que algunos podrían denunciar maltrato animal.