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Guerra sin cuartel a la marihuana

La Guardia Urbana de Barcelona aplica “tolerancia cero” a los cultivos de 'maría' al aire libre o en espacios cerrados de la ciudad

05.03.2017 00:00 h.
5 min

Jueves 2 de marzo. 16 horas y 36 minutos. Agentes de la unidad de investigación de la Guardia Urbana aguardan expectantes la llega del secretario judicial frente al número 38 de la calle Escocia de Barcelona. El morador de la vivienda acaba de ser detenido por un delito contra la salud pública. En comisaría reconoce que cultiva más de 300 plantas de marihuana en su casa.

Llega la hora. Los agentes, con el mandato judicial en la mano, irrumpen en el inmueble. Suben al primer piso con las lógicas prevenciones. El detenido se encuentra en la planta baja, junto a su abogado y custodiado por los policías al frente de la investigación.

marihuana policia

Efectivamente, en la primera planta aparece un verdadero huerto abarrotado de plantas de marihuana que se distribuye sobre unos casi 200 metros cuadrados. Ventiladores, calefacción, medidores de humedad, extractores y potentes dispositivos luminosos se distribuyen por toda la zona del inmueble.

Nuevo golpe policial

El secretario judicial levanta acta y unos agentes proceden a la cuantificación y posterior retirada de las plantas, mientras otros trasladan al detenido para ponerlo a disposición del juzgado de guardia.

Esa cosecha estaba casi a punto para la recolección. Al ser un cultivo en interior, se trata de plantas de menor envergadura pero no por ello de menor calidad. Cada una de ellas puede generar unos 400 gramos de marihuana que, convenientemente secada, estará a punto para el consumo.

Plantación de marihuana en Barcelona / CG

Los clubes, los mejores clientes

El detenido reconoce que el grueso de su clientela se encuentra en los clubes de cannabis de Barcelona y provincia, unos locales que han proliferado en los últimos años ante el vacío legal que ampara esta situación. El detenido dice que vende la mercancía a unos 3 euros el gramo, en función de la calidad de la cosecha. En esos clubes se vende a 5 o 6 euros el gramo.

Multiplicado por el número de plantas, y a razón de entre tres o cuatro cosechas anuales de promedio, el beneficio mínimo que puede obtener el responsable de la plantación de la calle Escocia supera los 120.000 euros en un solo año. Eso sin contar hachís, la resina o el aceite que pueda llegar a elaborar a través del tratamiento de los desechos del restos de la planta.

La luz les delata

La compañía eléctrica le delató. Como no es ésta la primera (no va a ser la última) plantación que alguien decide instalar en Barcelona, las compañías eléctricas tienen la consigna de informar a los cuerpos policiales cuando observen sospechosos incrementos en el consumo de luz por parte de algún usuario.

marihuana plantacion 03

Así, en el caso concreto del detenido en esta operación, se constató que gastaba mensualmente unos 67 amperios de luz, una cantidad absolutamente desproporcionada y propia del consumo de un edificio de varias plantas, pero razonable a tenor de los gastos eléctricos indispensables para mantener la plantación.

La Guardia Urbana, implacable

La Guardia Urbana ha decidido plantar cara a esta situación y aplica la filosofía de “tolerancia cero”. Los jueces, cada vez más, confían en los equipos de investigación de la policía de la cuidad y, prácticamente cada semana, los agentes informan de indicios y sospechas de tráfico de marihuana en algún rincón de Barcelona, ya sea cerrado (como en el caso de la operación de la calle Escocia) o al aire libre.

Mucho trabajo para la policía que redobla sus esfuerzos por culpa de la oferta y la demanda que sitúa a la capital catalana, como a la mayoría de las grandes ciudades españolas, como una plaza donde el consumo de marihuana aumenta exponencialmente, según los últimos datos del plan nacional sobre drogas. Más clientela, más plantaciones, más presión policial.