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Una niña atendiendo a las indicaciones del profesorado en una guardería / EP

Las guarderías privadas se quedan sin niños

El coronavirus ralentiza las matriculaciones, aunque los centros esperan recuperar inscripciones tras el verano

7 min

La pandemia del coronavirus sigue causando estragos en el sector educativo. Al caos en los casals de verano, se suma ahora la delicada situación de las guarderías privadas. Estos centros han alertado de que sus niveles de matriculación han retrocedido como consecuencia de la crisis sanitaria, agravada por las estrecheces de las familias y la caída de la natalidad.

Según un sondeo interno de la Associació Catalana de Llars d'Infants, al que ha tenido acceso Crónica Global, las inscripciones medias entre los 100 asociados de la patronal rondan el 60%. Esta cifra se sitúa 20 puntos por detrás de lo que suele ser habitual en estas fechas, aunque hay empresas que incluso se encuentran por debajo de este umbral.

Miedo al Covid

Este retroceso incide en la crisis de un colectivo que ha hecho importantes esfuerzos por adaptarse al Covid-19. La inmensa mayoría han invertido más de 2.000 euros, algunas hasta 6.000, en adecuar las instalaciones a las orientaciones de higiene y distancia social --tan solo un 15% ha realizado un desembolso por debajo de los 1.000 euros--. A esto se añade que un tercio de las empresas todavía mantiene expedientes de regulación temporal de empleo (ERTE) para su plantilla y que el 75,5% no ha recibido ninguna ayuda de la Generalitat.

Emma Miguel, directora de la guardería Colorins de Sabadell (Barcelona), espera que un contingente de niños que no hallen plaza en la línea pública se deriven a la privada. Pero asegura que la situación es complicada. "Arrastro un préstamo ICO y he asumido las tutorías de las clases para aligerar las nóminas. La gente todavía siente miedo por el Covid-19 y están retrasando las matrículas de los niños", explica.

Una de las guarderías privadas que abrirán tras la pandemia / EP

 

 

Una de las guarderías privadas que abrirán tras la pandemia / EP

Riesgo de cierre

Las guarderías depositan su esperanza no tanto en la vuelta del verano como en la cuesta de enero de 2022, cuando los hogares reservan plaza para el próximo curso. Será en ese momento cuando los centros se enfrenten a la decisión de reabrir en función de la cantidad de menores en el aula. Un portavoz de la patronal revela que el 20% de socios no podría seguir abierto con los porcentajes actuales de matriculaciones.

Esta situación ya ha ocurrido en algunas localidades como Terrassa (Barcelona). En la capital vallesana han echado el cierre seis guarderías durante el último año, como recuerda Lídia Mullor, directora de la escuela infantil Pessigolles. "La mayoría no somos grandes empresas, es algo realmente vocacional y en el cual el 90% de iniciativas son llevadas adelante por mujeres. Yo misma monté mi escuela por vocación", explica.

Otras alternativas

El sector no esconde su hartazgo por la desatención tanto de la Administración como por la proliferación de alternativas como los centros de apoyo familiar y las madres de día. La patronal recuerda que estas iniciativas carecen de los mismos requisitos que la red de guarderías, por lo cual pueden ofrecer precios más competitivos. Aunque es cierto que también se han hecho un hueco por la flexibilidad y los proyectos pedagógicos que brindan a la ciudadanía.

"El problema no es tanto que existan, sino que no se lleven a cabo inspecciones para controlar el día a día. Si una madre de día se convierte en una maestra que en vez de cuatro niños, tiene a 30 y ayudantes, deja de ser eso para convertirse en una guardería", ejemplifica otra propietaria de un centro infantil.

Ayudas a las familias

Las privadas reclaman unas normas de juego claras para que todas las opciones tengan los mismos estándares normativos y formativos. Algo que todavía no se ha conseguido.

No es la única petición del sector. Las empresas también proponen un ambicioso plan de ayudas familiares para revertir la caída de la natalidad que afecta a las tasas de ocupación. La asociación sugiere distintas vías para conseguirlo, como transferencias directas a las familias, subvenciones universales para los centros --actualmente, solo el 20% de la red privada está subvencionada-- o la concertación para todo el ciclo entre los cero y tres años.

Josep González-Cambray, consejero de Educación, en el Parlament / DAVID ZORRAKINO - EUROPA PRESS

 

 

Josep González-Cambray, consejero de Educación, en el Parlament / DAVID ZORRAKINO - EUROPA PRESS

También en la pública

El frenazo de las familias a la hora de matricular a sus hijos se nota también en las públicas. La portavoz del sector educativo de CCOO, Tere Esperabé, reconoce que es difícil recabar datos dada la atomización del sector. En Cataluña, solo hay 52 centros dependientes de la Generalitat, mientras que el resto los gestionan los ayuntamientos de forma directa o concertada.

"Sí se ha notado una ralentización. No solo se debe al Covid, sino también a las tarifas públicas. La falta de presupuestos para este 2021 ha hecho que no se puedan actualizar los precios para este año", expone la sindicalista. Como consecuencia de ello, muchos hogares se están planteando qué hacer el próximo curso. El responsable de la Consejería de Educación, Josep González Cambray, prometió en la última reunión del Consejo Escolar que la revisión tarifaria se aprobaría sí o sí el próximo año. Otra ocasión perdida para tomar partido por el patito feo del sector educativo.